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Las tres caras de Eva

Por Jon San José Beitia

Peculiar y anecdótico relato psicológico, que presenta la inquietante historia real de una mujer que llegó a presentar hasta tres personalidades distintas, ofreciendo en bandeja de plata la oportunidad para alzarse con el Oscar a su intérprete protagonista, Joanne Woodward.

La premisa de la película ofrece un punto de interés para el espectador, ofreciendo un desarrollo sencillo y efectivo con el que dar sentido a la compleja historia que se esconde detrás del personaje principal. La labor de Joanne Woodward se convierte en el foco de atención de todo lo que ocurre. La intérprete logra ofrecer con naturalidad y sencillez las diferentes personalidades que se encuentran en la protagonista.

Los responsables de la película dosifican las apariciones y manifestaciones de las diferentes personalidades, manteniendo el interés suscitado inicialmente, para dar paso a todo un tratamiento psicológico. Tratándose de una situación dramática para la protagonista, el tono desenfadado que ofrece la película hace que ciertas situaciones lleguen a resultar ligeramente cómicas.

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Todo el peso e interés del relato recae en la maravillosa interpretación de Joanne Woodward, la cual logra plasmar las tres personalidades desde la sencillez, dejando a la vista notorios comportamientos característicos de cada una de ellas. Aparte de la interpretación de la actriz, cabe destacar la forma en que los responsables de la película emplean diferentes tonos musicales para distinguir las personalidades. La que fue mujer de Paul Newman en la vida real, está acompañada por un secundario de lujo, Lee J. Cobb, en el papel del psicólogo que trata la afección de la protagonista.

Puede que el paso del tiempo haya dejado en mal lugar ciertas situaciones y resoluciones. Mención especial merecen los procesos de hipnosis a los que se somete a la protagonista que no resultan muy verosímiles. En todo caso, es innegable el interés que suscita el relato. El baile sucesivo de las diferentes personalidades llegando hacia el final, puede resultar confuso y mareante, haciendo que el proceso alcance un desenlace inesperado y verdaderamente curioso.

Las tres caras de Eva se convierte en un pequeño clásico del cine, con una gran y pletórica, Joanne Woodward, resultando la personalidad ganadora.

Jon San José Beitia

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