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Las Hurdes, tierra sin pan (Luis Buñuel, 1932)

Por Clara Castro

Paralelamente a los cambios sociales que estaban ocurriendo en Europa en las primeras décadas del siglo XX y a su reflejo en el cine (en concreto, en el cine documental), en la España de los años 30 ocurrió un proceso similar. Coincidiendo con la Segunda República, el documental español inició una etapa en la que los cineastas, muy implicados con la situación política y social del país, realizaron una serie de obras de temática social influenciadas por las vanguardias. Es en este contexto cuando Luis Buñuel, vinculado al movimiento surrealista y defensor de la idea de que el cine debía concienciar al espectador de lo injusto del mundo en el que vive, concibe Las Hurdes. Tierra sin pan.

Basándose en el trabajo de Maurice Legendre Las Jurdes. Étude de géographie humaine, Buñuel realiza este documental para denunciar la situación de subdesarrollo en la que todavía se encontraba buena parte de la geografía española.

Las Hurdes es una comarca cacereña situada a apenas 100 kilómetros de la ciudad de Salamanca. A pesar de su cercanía, Las Hurdes era una zona deprimida, un “no lugar” en el que la vida, debido a la falta de alimento y trabajo, era realmente complicada.

El documental, originalmente mudo (posteriormente incluyó, además de la música de Brahms, una narración en francés y otra en castellano a cargo de Francisco Rabal), muestra de manera expositiva el contexto y la miseria de Las Hurdes. Retratada de forma descriptiva y con ciertos tintes de documental etnográfico, la obra de Buñuel comienza con el trayecto hacia Las Hurdes desde La Alberca observando con detalle cada lugar y el comportamiento de sus habitantes. Siguiendo por la montaña y pasando por el Monasterio de Las Batuecas, el equipo llega finalmente a Las Hurdes.

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Para Buñuel, Las Hurdes efectivamente están llenas de desolación y pobreza. Filmada a través de planos generales o planos amplios que, funcionando como detalles, relacionan siempre lo mostrado con el contexto que lo provoca; en el documental se muestra la difícil realidad de la región: a través de fundidos que separan los distintos temas a tratar se contempla la enfermedad, el hambre, la miseria, la emigración infructuosa, la muerte… Si bien en la primera versión (muda) del documental, la pobreza se hace evidente a través de las imágenes, en las versiones narradas la intención del discurso es la de evidenciar y ahondar en esa situación de desolación y de “no futuro” para los habitantes de la comarca. En todo momento, en narrador describe (y también comenta) lo que ve, dirigiendo la mirada (y el pensamiento del espectador) hacia el propio documental, que prueba y persuade.

En muchas ocasiones se ha analizado Las Hurdes. Tierra sin pan teniendo en cuenta que muchas de las imágenes mostradas no capturan la realidad de manera espontánea (la caída de la cabra, la muerte del burro o el funeral son escenas preparadas y planeadas). Por otra parte, desde el momento de su estreno crítica e intelectuales rechazaron el trabajo de Buñuel al considerarlo una exageración y una humillación para el pueblo hurdiano.

Lejos de restar realismo el hecho de que algunas imágenes fueran representadas para su grabación (tal y como ya ocurría en Nanook, el esquimal -R. Flaherty, 1922), la intención de Buñuel era la de reflejar situaciones habituales en la comarca independientemente del momento de su filmación y la de centrar la atención sobre una zona que seguía siendo ignorada por las instituciones.

Así, independientemente de las críticas, Las Hurdes. Tierra sin pan se convirtió en una obra fundamental para la historia del documental español, sirviendo de germen para una nueva generación de documentalistas que en los años 70 recogieron el testigo y se enfrentaron a los sucesos más complicados y polémicos de la historia española a través del cine.

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Comentarios

  1. BARQUISSAU

    Yo visité las Hurdes en 1961.Militares ocupaban aldeas abandonadas ,cuyos vecinos fueron expulsados por tuberculosis.Eso nos dijeron.
    El mismo Unamuno denuncio las condiciones misérrimas de aquella gente abandonada.

    “En 1913, Unamuno dedica un capítulo de “Andanzas y Visiones Españolas” a Las Hurdes, denunciando aún más las condiciones sanitarias de sus habitantes. Posteriores informes de los doctores Gregorio Marañón, Goyales y Bardají, que más tarde será Subsecretario de Sanidad, hacen que Alfonso XIII se decida a conocer la comarca en 1922. Tras la visita real surgen iniciativas para promocionar el desarrollo hurdano, primando el factor asistencial. Las Hurdes, no obstante, pasan a convertirse en el paradigma del atraso del medio rural en España, a raíz de la película Las Hurdes, tierra sin pan, que Luis Buñuel realizó en 1932 y en la que se denunciaba la dura situación de la comarca.”

  2. Santi Ochoa

    Fueron franceses en 1890 y 1910 los primeros que estudiaron y
    denunciaron la cruda realidad de las Hurdes, comarca al norte de
    Extremadura, la más atrasada de nuestro país en su época, marcada por la
    enfermedad, el bocio, la miseria y el analfabetismo. Era tan notorio su
    atraso que el rey Alfonso 13 la visitó en dos ocasiones; en 1913 con el
    escritor Miguel de Unamuno y en 1922 con el doctor Gregorio Marañón,
    creándose al final una Comisión Sanitaria. Tanto viajecito y tanto
    estudio no sirvieron para nada, por lo que diez años más tarde, ya en la
    Segunda República, Buñuel para “luchar contra la sociedad que
    detestaba” y para denunciar el olvido en que permanecían sus habitantes,
    se propuso hacer allí su siguiente película, lugar en el que no se
    conocía ni el pan, de donde sacó el título, utilizando para ello el
    escándalo como principal arma. Su amigo, el intelectual anarquista Ramón
    Acín le había prometido que si le tocaba la lotería la produciría, así
    sucedió a los pocos meses y mantuvo su palabra financiándola.

    La película no se rodó en las Hurdes sino en Las Batuecas, un valle
    colindante de la provincia de Salamanca. A su estreno en el Palacio de
    la Prensa de Madrid en 1932 acudió Marañón, quien salió indignado del
    cine por lo desagradable que era y protestando enérgicamente contra
    ella, al igual que el gobierno de la Segunda República que decidió
    prohibirla al considerarla denigrante para el país. Cinco años más tarde
    se estrenó en Francia donde, también a los pocos días, se retiró a
    instancias del gobierno francés y de la prensa.

    La Hurdes consiguió escandalizar a los gobernantes e intelectuales de
    su tiempo. Fue prohibida en España durante los tres gobiernos
    republicanos y no se autorizó hasta después de la muerte de Franco.

    Aunque las Hurdes ya no se parecían en nada a la de la película, los
    reyes Juan Carlos y Sofía hicieron el paripé de visitarla en 1988, en
    recuerdo del viaje de su abuelo. Tanto resentimiento existe todavía con
    esta película, que con motivo del centenario de Buñuel en el 2000 los
    alcaldes de tres pueblos de Las Hurdes se opusieron a que la comarca le
    rindiera un homenaje.

    Casi veinte años después de “Tierra sin Pan” Buñuel repitió la jugada
    con “Los Olvidados”, retratando los barrios más pobres de la ciudad de
    México. Para conocerlos a fondo estuvo cinco meses antes del rodaje
    recorriéndolos vestido con las mismas ropas harapientas que sus
    habitantes. El estreno provocó reacciones violentísimas, con intentos de
    agresión física contra el cineasta, durando solo cuatro días en cartel y
    solicitando la prensa y los sindicatos la inmediata expulsión de Buñuel
    del país. Escándalo que se desinflo de inmediato al ganar ese mismo año
    el premio al mejor director en el Festival de Cannes. En 2003 “Los
    Olvidados” fue seleccionada por la UNESCO como una de las tres películas
    dignas de integrar la Memoria del Mundo.

    https://contraindicaciones.net/peliculas-de-escandalo/

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