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Las dos caras del hombre

Por Jorge Valle

Un fotógrafo es, literalmente, alguien que dibuja con la luz. Alguien que escribe y reescribe el mundo con luces y sombras”. Así describe Sebastião Salgado su profesión al comienzo del documental en el que su hijo Juliano Salgado y Wim Wenders recogen la vida de este brasileño decidido y emprendedor, que lo arriesgó todo al abandonar su prometedora carrera como economista para cruzar medio mundo con su cámara con el objetivo de captar lo peor y lo mejor de la acción humana. La sal de la Tierra (2014), que recibió el Premio Especial del Jurado de la sección “Un Certain Régard” en el pasado Festival de Cannes, comienza mostrando una sucesión de imágenes tremendamente estremecedoras por la verdad que desprenden: hombres esclavizados por la codicia de un oro que nunca va a hacerles realmente ricos se juegan la vida día a día en un agujero minero.

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El viaje de Salgado por los cinco continentes bien podría corresponderse con el del capitán Willard en Apocalypse Now (1979), un camino de horrores hacia el corazón de las tinieblas, hacia lo más oscuro y aterrador del ser humano. La cámara captura y dignifica el alma de todas aquellas personas con las que Salgado compartió no solo un trecho de su vida, sino también las hambrunas y el genocidio de Ruanda, las explosiones de los pozos petrolíferos de Kuwait, la guerra de los Balcanes, los campos de refugiados a los que arribaban aquellos que lo habían perdido todo y que se aferraban a la vida en un último intento desesperado.

Wenders y Salgado consiguen contagiarnos la pesadumbre, la tristeza y el dolor generado por individuos de carne y hueso como nosotros. Pero La sal de la Tierra también deja un pequeño resquicio para la esperanza y el optimismo, reflejados en esas tribus que no han perdido todavía su íntima conexión con la naturaleza, o en la propia familia Salgado, decidida a replantar su árida e infértil granja. La obra de este fotógrafo, antropólogo y humanista muestra, en definitiva, las dos caras del hombre: la que destruye y convierte en yermo todo lo que toca y la que da alegría y vitalidad al mundo. Razón tenía al considerar al ser humano como la “sal de la tierra”.

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Comentarios

  1. Jaro

    ¿Algún sitio donde ver este documental?

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