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Las Brujas de Zugarramurdi

Por Alejandro Arranz

-Un entretenimiento sobrenatural de primera, con buenas interpretaciones y gags de todo tipo; risas aseguradas.
-La dirección de Álex de la Iglesia es de lo mejor, no descuida los toques de terror y la historia está bien; si las brujas te atrapan te será muy difícil escapar.

Álex de la Iglesia vuelve tras La Chispa de la Vida con un proyecto que, según declara él, lleva desarrollando durante más de 10 años; nada más y nada menos que una comedia de brujería que transcurre en el pueblo de Zugarramurdi (en el que se rodó la mayor parte de la cinta). La cosa se vuelve más inquietante cuando se sabe que en ese pueblo fueron quemadas en la hoguera 12 mujeres al ser acusadas de brujería en el siglo XVII, con esta premisa regresa el director español.

El elenco es de lo más variopinto y acertado, hay grandes intérpretes y hacen bien su trabajo, y tanto el guión (escrito en parte por el propio De la Iglesia) como la fotografía y la música de Joan Valent funcionan correctamente, pero destaca la fantástica dirección, que hace notar el cariño que De la Iglesia profesa hacia su película, de este modo, desde el inicio de la cinta la comedia llega a todo ritmo y en múltiples formas, el problema surge al analizar la película en su conjunto.

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Los primeros 20 minutos son quizá la parte más desternillante; la Plaza del Sol se convierte en el lugar de desarrollo de uno de los atracos más divertidos que este cronista ha tenido el placer de visionar en el cine y la huida posterior también es genial, las escenas de acción se juntan a la perfección con los jocosos diálogos y algunos guiños que se agradecen.

Cuando los protagonistas llegan al pueblo el tono sobrenatural va surgiendo, en el momento en que las brujas hacen su aparición la locura se apodera de la pantalla y no puedes parar de reír; el ritmo retorna al inicio de la cinta; la acción se desarrolla con eficacia y la comedia no cesa ni un solo segundo; entre golpes, chistes y situaciones alocadas el tiempo pasa volando.

En su parte final la película decae, la comedia frena en seco y hay una parte significativa en la que sobran planos y minutos, además el desenlace es de lo más irregular; pero lo peor es la dificultad del director para darle consistencia a su película, quedándose así en pequeñas partes, algunas memorables y otras pesadas; esto hace que la película pierda mucho al calificarla, aun así, estamos ante una comedia de terror de lo más entretenida.

De la Iglesia regresa al tono de sus primeros proyectos con un gran ritmo, toques de terror y diversión sobrenatural, se nota que es un trabajo muy personal del director y que no agradará a todo el público, yo hacía tiempo que no me reía tan a gusto.

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