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La visita

Por Alejandro Arranz

-Terroríficamente divertida, Shyamalan vuelve a su género con esta pequeña y divertida cinta. No es él en su mejor forma, pero en los regresos conviene ir poco a poco.
-¿Puede una película hacerte reir y gritar de terror al mismo tiempo? Parece ser que sí, “La visita” es una inquietante chuchería repleta de humor negro.

Muchos veíamos en M. Night Shyamalan uno de los mejores directores de nuestro tiempo hasta después de El Bosque, una de las joyas más infravaloradas del cine reciente. Desde aquella obra maestra el nominado al Oscar ha ido estrenando películas cada vez más infames. La joven del agua ya daba muestras de un Shyamalan menor que incluso fallaba en la narración, después llegó El incidente que tras un buen comienzo se convertía en una película absurda, aburrida y sin alma, que hacía sospechar que lo anterior no había sido un fallo único y pasajero. En 2010 estrenaba Airbender, una aventura infantil (basada en la serie animada Avatar) tan somnífera como falta de talento o arte. Sin embargo fue hace 2 años cuando su carrera parecía haber sido condenada. Estrenaba After Earth, aquella basura de ciencia ficción para el lucimiento del insustancial Jaden Smith que se ganó una merecida dosis de críticas negativas por una interpretación (si es que se le puede llamar así) como poco infumable. También teníamos a Will Smith, que se había escrito a si mismo el papel menos carismático de su carrera, el de un padre odioso carente de expresión alguna. After Earth es el paradigma de los fracasos estrepitosos, es la película que nadie querría hacer, no demasiado lejos de Campo de Batalla: La tierra. Este año parece ser el del cineasta indio, que tras triunfar en la televisión con Wayward Pines (esa especie de Twin Peaks que resultó tener no poca sorpresas) regresa a la gran pantalla con un filme de poco presupuesto y en el género que le dio la fama, el terror. La pregunta que todos nos hacíamos es…¿Ha regresado el genio Shyamalan o este sólo es otro clavo para su ataúd?

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Sin embargo la respuesta no es tan sencilla. El brillante guionista y director de El Protegido no está de vuelta, ni el poeta visual de El Bosque, tampoco el narrador de Señales capaz de convertir la cosa más sencilla es una obra espiritual y fascinante sobre el poder del miedo. Aunque tampoco hay que irse al extremo opuesto y es que haya hecho una mala película. La visita es -esperemos- la vuelta de Shyamalan al buen camino, pero pasito a pasito sin grandes gestas. De este modo el director ha dejado la grandilocuencia para entregar un filme tan sencillo y desprejuiciado como absolutamente divertido. Al visionar este nuevo trabajo suyo podemos evidenciar fácilmente que el propio Shyamalan se lo ha pasado en grande rodándolo y desde luego nosotros vamos a tener una generosa ración de entretenimiento. Lo primero que hay que decir es que estamos ante una película bastante inclasificable, puede verse como una comedia de terror, pero también es un drama que habla de los remordimientos, del rencor, de la psique, de los problemas de la vejez, etc. Shyamalan también dedica un buen número de minutos a hablarnos de cine a través de sus protagonistas, algo que a este cronista le ha parecido estupendo. También hay otros elementos que la hacen difícil de encasillar, como su peculiar banda sonora, que es tan variada como inquietante cuando quiere. Uno de los puntos fuertes que el director recupera para la ocasión lo comentaba antes, su habilidad única para convertir la sencillez en algo fascinante. Aquí con una mera -y simple- excusa argumental logra una historia de terror muy funcional que trae consigo risas y un par de sustos de los buenos; no obstante a algunos les puede molestar la sustitución de sus espeluznantes atmósferas por simples golpes de efecto, aunque la excelente construcción de estos denota una mano del todo competente.

Es lo más cercano que nos vamos a encontrar de una nueva versión modernizada del mítico cuento de “Hansel y Gretel”, lo que sea por olvidar la espantosa versión dirigida por Tommy Wirkola. La decisión de rodarla según los estándares del metraje encontrado acaba resultando todo un acierto. Y queda claro que el director de El sexto sentido aún tiene ojo para posicionar su cámara en los lugares idóneos y producir angustia en el espectador, asimismo la puesta en escena funciona estupendamente. En su búsqueda de entretener sin trascendencias de ningún tipo (para bien y para mal) Shyamalan encuentra un buen aliado en el humor, uno muy negro que nos acompaña felizmente durante los fugaces 94 minutos que dura la cinta. Sin embargo esta vez falla en la pirueta final, el giro de guión que antaño era su firma más conocida y elogiada, en esta ocasión se ve desde lejos, y después de aquellos puntos de giro hilados hasta la extenuación uno queda decepcionado por la simpleza de este. A cambio, el cineasta concluye su historia de forma notable, sin efectismos pero con ingenio y precisión mayúsculas. Llegados a este punto no queda mucho más que decir, estamos ante una buena película que puede aterrorizar y hacer reír al unísono, con grandes virtudes pero sin acercarse ni mucho menos a los niveles artísticos del Shyamalan que nos conquistó desde finales de los 90 hasta mediados de los años 2000. La visita es una comedia de terror tan divertida como inquietante, sin pretensiones de ningún tipo, y además es un regreso bienintencionado y bienvenido de un director al que muchos echamos de menos.

Alejandro Arranz

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