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La violencia y el tema del pasado en la vida de un hombre

Por Enrique Fernández Lópiz

La película narra, como tantas películas americanas, una historia que se inicia en un pequeño y bucólico pueblo de la América profunda, concretamente Millbrook, un pueblo de Indiana, donde vive Tom Stall (Viggo Mortensen) plácidamente con su mujer (Maria Bello) y dos hijos. Es un pueblo tranquilo y apacible pero un día, Tom evita un robo en su restaurante. Este hecho le hace salir en prensa y TV, y es considerado un héroe en la ciudad. Pero su popularidad atrae la atención unos extraños visitantes que aseguran conocer su pasado, un pasado que no parece ser tan honesto y plácido como todos creen, incluida su mujer e hijos.

Es una buena película, con una excelente dirección del canadiense David Cronemberg, con gran guión de Josh Olson basado en un cómic de John Wagner y Vince Locke. El guión pone el acento en las contradicciones morales del ser humano. Bien acompañada por la música de Howard Shore, quien aporta una partitura que incorpora cuatro temas principales: el “Main Title” (de tono solemne), el tema de Tom y Edie (romántico y melódico), el de Fogarty (dramático) y el de Richie (trágico y perturbador), y añade dos canciones memorables: Life of a fool y Club Hoppin; y la sobria fotografía de Peter Suschitzky, una fotografía bella, realista y clasicista, que impone mesura y eficacia al relato. Usa planos largos y un ritmo lento, que hacen más abruptos los estallidos de violencia. Todo ello constituye una mezcla de cine negro y western urbano que se ve con interés y mantiene la atención hasta realmente conocer quién es Tom Stall, cuál su identidad originaria y real.

Las interpretaciones son más que correctas, con un Viggo Mortensen templado en su papel; María Bello, que hace una interpretación creíble con algún fleco de sobreactuación; y el resto actores adultos y niños que acompañan a los principales protagonistas, actúan de manera muy profesional. Actores y actrices como el excelente William Hurt, el eficaz y brillante Ed Harris, eficientes el joven Ashton Holmes y la niña Heidi Hayes, Atephen McHattie, Greg Bryk o Peter MacNeill.

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Entre las nominaciones y premios en aquel 2005, caben destacar: nominaciones al Oscar: mejor actor de reparto (William Hurt) y guión adaptado; 2 nominaciones al Globo de Oro: mejor película dramática y actriz dramática; nominada Premios BAFTA: mejor guión adaptado; Festival de Cannes: nominada a la Palma de Oro (mejor película); nominada al Cesar: mejor película extranjera; nominada al David de Donatello: mejor película extranjera. O sea, no es multipremiada, pero sí multinominada y en su momento dio que hablar esta obra.

Este film de Cronemberg me recuerda a David Lynch, quien ya demostró en su momento que obras aparentemente menores pueden ser tratadas con un lenguaje propio, tonalidades singulares y una hondura que sólo los grandes pueden dar. Y es que, aunque Cronemberg no sea un “grande” –desde mi modo de ver-, sabe hacer de esta historia escueta sacada de un cómic, un análisis crítico y profundo sobre la violencia, así como reflexiones complejas sobre el peso que la vida pasada tiene en la vida de las personas.

En lo que toca al primer tema, el de la violencia, haré algunos apuntes. Las ciencias sociales conocen desde la obra freudiana, que la existencia humana se mueve por dos grandes pulsiones: las pulsiones de vida (Eros) y las de muerte (Thanatos): amor y violencia, si es que queremos resumir no sin riesgo de trivializar. La violencia es consustancial al ser humano, se vive cada día, no hace falta más que ver un telediario o leer la prensa, e incluso observarnos a nosotros mismos. Además, como la película muestra, amor y violencia a veces se trenzan (p.e. la escena de sexo en la escalera de la casa de los protagonistas). Una vez oí decir a un psiquiatra “sabio”, que la agresividad, la violencia, está siempre en nosotros, y la comparaba con la luna, a veces está menguante y otras creciente, pero siempre está ahí. Lo dice la Psicología tradicional, el psicoanálisis o la Etología en sus estudios sobre la agresividad en otras especies animales (recuerdo en este punto la obra del Nobel Konrad Lorenz: “Sobre la agresión el pretendido mal”). La agresividad está inscrita en nuestra naturaleza y la de casi todas las especies, por no decir todas.

Nacemos con pulsiones violentas que se manifiestan desde la más tierna infancia en forma de ira, rabia, pataleos, etc. Luego, esa tendencia puede dirigirse por diversos caminos donde los más importantes según el conocido Erich Fromm son: la violencia defensiva (se defiende la vivienda, la prole, etc.), o la violencia ofensiva que puede desembocar en violencia “maligna” que es casi exclusiva del ser humano, por la cual nos agredimos, matamos o violentamos cruelmente de forma gratuita y con un afán de dominación omnímoda sobre el otro. Y también se pueden distinguir otras formas de violencia, y concretamente en el film, y como bien dice el crítico Miquel, esta película: “Distingue varios tipos de violencia, que define con precisión. Asigna a cada tipología uno o varios personajes: Richie encarna la violencia criminal organizada, Fogarty la patológica, los compañeros de Fogarty la ofensiva, Stall la defensiva, Bobby la demostrativa, Edie y Jack la reactiva, los jugadores de fútbol americano la lúdica, la población de Millbrook la genética, etc”. Como vemos, la gama de violencia en el film es variada y efectivamente la cinta las toca todas.

En cuanto al asunto segundo aspecto, el de la influencia del pasado en el devenir humano, esta película es la historia de un hombre que ha decidido cambiar su anterior vida violenta y poco recomendable, por otra de individuo trabajador, amante de sus hijos y de su mujer, y buen ciudadano. Pero parece que siempre está el pasado como una losa tras él. En este sentido la pregunta que la historia plantea es la de si podemos zafar de nuestro pasado, o por el contrario éste siempre nos habrá de acompañar indefectiblemente y determinar necesariamente nuestro futuro, como reza el dicho: “genio y figura hasta la sepultura”. Este aspecto último, un tanto pesimista, ha sido denominado por una parte de la Psicología y la Psiquiatría como “neurosis de futuro”, para indicar que es otro tipo de trastorno, pues la vida no necesariamente ha de seguir un guión prefijado, que se puede dar esquinazo al pasado y rectificar, tomar caminos más sanos; empero, es un tema complejo que, como digo, la película plantea. De hecho, el personaje principal interpretado por Mortensen parece desdoblarse en determinadas escenas al modo del doctor Jekyll y el señor Hyde; sabe presentarnos a ráfagas y en modificaciones en la expresión y en las acciones del personaje, cómo éste hace cambios de la mansedumbre a la violencia extrema. Tom Stall es esas dos cosas a la vez, un pacífico camarero en su cafetería, que en dos segundos deja tumbados a dos malhechores con una saña y una violencia inusitada; que aparece hablando tranquilamente con los mafiosos, y en un plis-plas y con profesionalidad los mata a todos e incluso fuerza al hijo a convertirse en un asesino. O sea, hay dos Tom, el violento del pasado y el hombre pacífico del presente ¿Podrá Tom librarse de su pasado y convertirse finalmente en el buen ciudadano que pretende ser? Para eso, claro, haya que ver la película, pues esta es una parte importante del interés del film.

En conclusión, una buena película que explora con pulcritud y seriedad el fenómeno universal de la violencia, sus causas, relaciones, categorías y manifestaciones. Y no bastando tan primordial tema, también analiza el peso que en la vida tiene el pasado, si el pasado nos persigue de manera pertinaz, o si cabe la posibilidad de rehacer la vida por derroteros más productivos y generosos de los que se han podido vivir en época anteriores. Película, pues, recomendable para quien no la haya visto.

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Comentarios

  1. Jaro

    Muy buena película, Mortensen está brutal y Ed Harris sublime.

  2. Miguel Ávalos

    Excelente crítica Enrique

    Una película sobresaliente con un repartazo que nos vuelve a demostrar que solo con Actores y Actrices + localizaciones sencillas y nada llamativas se puede sacar una historia que te absorba por completo. Una Historia de Violencia es de las mejores de su género en estos últimos años sin duda.

    En cuanto a lo de la violencia, es cierto que cada ser humano la lleva dentro y que pueden haber varios tipos, pero dentro de lo general podemos afirmar que la violencia es perfectamente controlable a la par que innegablemente existente. No se si esta definición me ha quedado macabra(espero que no), sin embargo creo que no esta lejos de ser bastante correcta. Por supuesto que, la violencia, es inherente a todas las especies, cuales más cuales menos, sea por instinto de alimentarse, sobrevivir o defender su terreno.

    Por lo que respecta al pasado, el protagonista de Una Historia de Violencia es alguien con cicatrices, en su caso bastante más interiores.
    Hannibal Lecter(Anthony Hopkins) dice que “Las cicatrices tienen la virtud de recordarnos que el pasado fue real”
    Rafiki en El Rey León dice que “El pasado puede doler, pero puedes o bien huir de el o aprender”
    Tal como yo lo veo, pues quizás hay personas que no tienen precisamente el mejor pasado en sus vidas, pero si luchan por labrarse un buen futuro, acabarán disfrutando de cada momento del presente.

    Esas son mis reflexiones

    Enhorabuena una vez más Enrique por tu gran crítica, siempre un placer leerte!

  3. Enrique Fdez. Lópiz

    De acuerdo total, y sí, la agresión destructiva y maligna es exclusiva del género humano. Gracias amigo!

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