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La vida de Pi, la vida es un regalo

Por Adrián Pena

Si de algo no hay duda, es que 2012 nos dejó muy buenas películas en el recuerdo: Argo, Lo imposible, Los Vengadores, el épico final de la trilogía de El Caballero Oscuro de Nolan…, pero sobre todas ellas me gustaría hablar de una que me caló hondo y que verdaderamente me emocionó tras su visionado, La vida de Pi.

Porque cuando crees que pocas cosas pueden ya sorprenderte en el mundo del cine, llega Ang Lee con la excelente fábula del chico hindú de 16 años y el tigre de Bengala, para volver a maravillar al público con una historia de las más hermosas llevadas al cine; una historia que antes que él estuvieron a punto de realizar Shyamalan, hubiera sido interesante ver el resultado, o Jean-Pierre Jeunet (Amelie). El cineasta taiwanes, ganador de dos Óscar al mejor director, lleva a la gran pantalla el best-seller de Yann Martel usando su increíble poder de narración, acompañado por una excelente fotografía, con lo que al espectador sólo le queda el privilegio de poder disfrutar de una de las mayores sorpresas del pasado año. Lo que empieza como la vida desde la infancia de un joven hindú desde sus orígenes, termina convirtiéndose tras esos 45 primeros minutos en una de las mayores aventuras dramáticas de los últimos años, dejando tras ese comienzo “normal” una hora de historia inaudita e increíble. Irffan Khan es el encargado de narrarnos esa vida y ese drama, y Suraj Sharma es el que la vive, siendo su joven “yo” ficticio el que tenga que convivir durante 227 días en una balsa con un tigre de Bengala. Que, tras pasar ese infierno en medio del océano, recibirá el premio más valioso, la vida, y una vez sano y salvo su personaje dará una vuelta de tuerca a su propia historia, dejando anonadado al espectador.

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La vida de Pi es una obra destinada a ocupar un hueco en la estantería de nuestros corazones, muestra unos enormes valores y es capaz de hacernos ver que las cosas pequeñas pueden ser grandes. Sin duda una película mágica, un logro maravilloso de la narrativa y una obra maestra visual. Un espectáculo audiovisual con imágenes impactantes, llenas de vida y energía, otra excelente dirección de Ang Lee, que te hace vivir el film.

No es de extrañar el éxito que esta cinta ha cosechado durante la época de grandes premios, cuatro Óscars y once nominaciones, buenas críticas y situación similar en los Globos de Oro y BAFTA, a pesar de no poder pasar por encima de la revelación del año Argo; de lo que no hay cuestión es de que es una de las grandes triunfadoras del año. Puede que la historia te haga o no creer en Dios, de lo que no habrá duda es que creerás en el poder narrativo de su director. La película de 2012 que recomendaría a todo el mundo.

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