Image Image Image Image Image Image Image Image Image

La única victoria posible

Por Anna Montes Espejo

Empecemos de manera tópica: podríamos decir que Mr. Smith goes to Washington (Frank Capra, 1939) es una película idealista, inocente, ingenua, patriotera, y hasta maniquea. Y ya sí entramos a valorar la exaltación de la infancia que hace -tan solo de niños, no de niñas-, no puede ser más demagógica. Y sí, en parte tendríamos razón. Pero continuando el tópico, no lo es, y no lo es gracias a James Stewart, que supo ajustarse perfectamente a la concepción de la actuación que demandaba Capra, la desnudez del hombre ante la cámara, la naturalidad aparentemente sencilla y libre de cualquier preparación previa.

Un joven Stewart, de 31 años, en sus inicios en el cine, era perfecto para interpretar a Jefferson Smith, uno de sus predilectos papeles románticos —no amorosos, románticos—. Este era un guardabosques de un pequeño pueblo del sur de Estados Unidos, escogido por el partido de la zona para ser senador en Washington. El mayor problema es no saber ver más allá de la pátina.

Smith y la expresión “hombre de paja” era una unión tan evidente que caía en pleonasmo para el partido. Luchar por las causas perdidas solo merece una risotada. Y era tan fácil de engañar, tan bueno, que resultaba obsceno atreverse a ello, pero el senador Paine (Claude Rains) se lo puede permitir, ¿qué importa ya dar otro paso más en el camino de la indignidad, y además, predisponer a tu hija (Astrid Allwyn) a la misma concepción del éxito? Qué doloroso.

caballerosinespada2

Desde luego el argumento se complica en el aspecto político, mostrando la corrupción que existe desde sus mismos cimientos, hasta en el uso de los medios, ya brutal para los años 30. Pero no nos entretengamos con las brumas, Jefferson se merece mucho más; por ello, y aunque parezca banal, no utilizo para referirme a esta película la cacareada traducción española, Caballero sin espada, ya que, por lo menos, evidencia una concepción errónea o maliciosa de lo que significa ser un “caballero”.

Mr. Smith goes to Washington nos plantea un conflicto propio de la condición humana, por eso mismo consigue trascender más allá de la anécdota, más allá del continuo ridículo de Smith y de la vertiente publicitaria del ideario estadounidense. Muy hábilmente, Capra sitúa al espectador en la perspectiva de los antagonistas del film, todos somos Saunders (Jean Arthur), unos desengañados y desilusionados de la vida; a todos nos ha costado mucho trabajo, demasiadas lágrimas y el desarrollo de unas tragaderas de la hondura del pozo de las Danaides, llegar a dónde estamos, ser quién somos; o mejor, amoldarnos a las circunstancias y tratar de encajar con las personas con que nos hemos topado… No somos infelices, pero ¿somos felices? ¿Nos conformaríamos con Diz (Thomas Mitchell), para vivir siempre mareados?

Jefferson era una “ventana llena de sol” que consiguió que la realista Saunders volviera a soñar, volviera a ser la cándida Clarissa, y es justamente gracias a ella que consigue estar al mismo nivel que sus cínicos enemigos, es tan simple como agarrarse a los recovecos de las trampas de la ley, pero Mr. Smith no cae en la ilegalidad, solo se aprovecha de los estrechos márgenes que la política deja al ser humano, para que este lo sea.

De acuerdo, el final es un “happy ending” en toda regla, y ya no hablemos del abuso del quijotismo, ¿pero no debería el mundo ser así? ¿Por qué nos extraña que ganen los justos y los buenos? Tal vez la respuesta que demos a esa pregunta, si no la consideramos retórica, debería horrorizarnos, más que hacernos sentir superiores, gracias a nuestros ideales y valores aplastados por el sarcasmo y la sangre fría de los crueles.

¿Y por qué la constante inclusión de la autora y el lector en esta reseña? Porque James Stewart y Jefferson Smith consiguen devolvernos la sensibilidad y el deseo de ser justos, sin ningún miedo a las consecuencias.

It's only fair to share...Share on Facebook0Tweet about this on Twitter0Share on Google+0Share on LinkedIn3Email this to someone

Comentarios

  1. Enrique Fdez. Lópiz

    Felicitaciones por tu crítica, me ha gustado mucho y más. Un abrazo de tu colega de Ojocritico Enrique Fdez. Lópiz

  2. Anna Montes Espejo

    ¡Muchas gracias, Enrique! Enfrentarse a Capra y conseguir estar a la altura de él y, además, de Stewart siempre es todo un reto. Me alegro que compartamos la afición por esta película :)

  3. Miguel Ávalos

    Gran película sin duda y tremenda la actuación ante la cámara de todo un maestro como James Stewart, sin desmerecer en absoluto al resto del reparto. Stewart es el ejemplo de “Cómo deberían ser los políticos” Lamentablemente ni si quiera necesitamos salir del país para ver que tal cosa jamás se ha cumplido.

    Por lo demás lo dicho: Gran película, grande James Stewart y grande también tu crítica, me ha gustado mucho!!
    Enhorabuena y un saludo!!

  4. Anna Montes Espejo

    Desde luego, Miguel, “Mr. Smith goes to Washington” es una película de obligado visionado, y más, desgraciadamente, hoy en día.
    Sí, Stewart consigue que el personaje no caiga en la inocencia estúpida, sino que, en su desconocimiento de la picaresca política, se encarna como el ideal político y humano.
    ¡Muchas gracias, Miguel! ¡Nos leemos! :)

  5. Raúl Cornejo

    Impresionante la calidad de tu escritura, Anna. ¡Te felicito! Da gusto leerte.

  6. Anna Montes Espejo

    ¡Muchísimas gracias, Raúl! Y sobre todo, por leerme! Gracias, de verdad :)

  7. Toni Ruiz

    Enhorabuena, Anna. Una auténtica gozada leer una crítica tan esmerada de una película inolvidable. Me alegro de contar en esta página con colegas de este nivel. ¡Saludos!

  8. Anna Montes Espejo

    ¡Lo mismo digo, Toni! ¡Y enhorabuena también por tus críticas! Nos leemos :)

Escribe un comentario