Image Image Image Image Image Image Image Image Image

La última gran comedia de Billy Wilder

Por Enrique Fernández Lópiz

La película Primera plana se desarrolla en Chicago en 1929. Ewan Williams, convicto por asesinar a un policía espera en la cárcel el momento de su hora final por muerte en la horca. En la sala de prensa del Tribunal Supremo, un grupo de periodistas espera el indulto o la confirmación de la sentencia, para publicar la noticia en “primera plana” –de ahí el título del film. Hiddy Johnson (Jack Lemmon), afamado periodista que tendría que cubrir la información, va abandonar la carrera y la cobertura de la crónica para contraer matrimonio. Pero Walter Burns (Walter Matthau) el director de su periódico, utilizará todo tipo de ardides y trucos maquiavélicos para retenerlo y que abandone la idea de casarse. En esta película Wilder parodia el mundo del periodismo con la genialidad en clave de humor y ácida ironía que siempre le caracterizó.

Se trata de la obra maestra de Billy Wilder basada en la obra teatral The Front Page, de Ben Hecht (también guionista con Oscar por La ley del hampa, 1927 y conocido con el sobrenombre de: “el Shakespeare de Hollywood”) y Charles MacArthur, quien colaboraba asiduamente con Hecht escribiendo obras teatrales: dos genios a dúo, amén de Wilder.

En esta película apenas hay exteriores. Estamos ante una comedia que se desarrolla prácticamente toda en la sala de prensa de un tribunal y poco más de exteriores; salvo, eso sí, el hilarante movimiento de coches de policía por las calles de Chicago, una concesión al cine mudo.

La dirección Billy Wilder es de auténtica excelencia, unida a la magnífica interpretación coral de todos sus protagonistas, donde destacan Jack Lemmon y su pareja de siempre jamás, Walter Matthau, que bordan sus papeles con una vis cómica inigualable. Es de destacar en el gran guión de Wilder y Diamond, los ímprobos esfuerzos de Matthau para que Lemmon no abandone el periodismo: ¡graciosísimo!; y no olvidemos a la excelente Susan Sarandon en el papel de novia de Lemmon. Pero el film tiene un elenco de actores y actrices de reparto extenso y a cual mejor en ese orfeón interpretativo, con figuras como Vincent Gardenia, David Wayne, Allen Gardfield, Austin Pendleton, Charles Durning, Herb Edelman, Martin Gabel, Harold Gould, Cliff Osmond, Dick O´Neill, Jon Korkes, Lou Frizzell o Paul Benedict por mencionar algunos, pero hay más, lo que da cuenta del rosario de actuaciones al unísono que ha de coordinar Wilder.

primeraplana2

La película es un puro sarcasmo donde no se deja títere con cabeza, como gustaba hacer al maestro Wilder. En esta burla mordaz se critica el sistema judicial, la política, la policía, el periodismo amarillo, y hasta la propia ciencia psicológica encarnada por un extravagante forense, el doctor vienés Eggelhofer, obsesionado por los traumas sexuales, sacado de las faldas de Freud, que dibuja una de las escenas más jocosas cuando está haciendo el estudio psiquiátrico del pobre reo y afirma que los americanos son unos “inverrrrtidos” y unos “marrrricas”. Genial la sátira del psiquiatra-psicoanalista haciendo gala de los disparates freudianos que Wilder va poniendo en su boca.

Las escenas de Matthau y Lemmon sólo tienen parangón con la extravagante pinta del reo Earl Williams, quien para jolgorio del espectador se alegra de que le ejecuten, sólo por poder salir de una celda en la que hace mucha corriente!! Vamos, para tumbarse y quitarse el sombrero por esa mezcla de humor absurdo, Kafka y Buñuel.

Como creo haber dicho alguna otra vez que Willder no defrauda nunca con su principio: “No aburrirás” (Un dos, tres, 1961, Wilder: ), y Primera plana es la última gran película del que sin apenas discusión podemos considerar el mejor director de comedia de la historia del cine norteamericano. Y a Lemmon y Matthau sus mejores intérpretes.

¿Y qué premios o nominaciones tuvo esta joya en 1974? Pues veamos: Premios David di Donatello: Mejor director y actor extranjero (Lemmon y Matthau). Globos de Oro: 3 nominaciones, incluyendo mejor película comedia/musical. Premio Especial del Jurado en la SEMINCI de Valladolid. Y se acabó. Injusto, sí. Pero la historia y sus momentos no perdonan. En esa década de los setenta ni los western ni las comedias tenían mucho predicamento. Tal vez por eso la película tuvo tan poco reconocimiento, a pesar de ser una de las mejores comedias de los setenta. Pero entonces la gente pedía terror y cine urbano: lo underground se imponía.

Hoy día, con la que está cayendo, con la inoperancia de políticos y salvapatrias, con la desazón rampante por tanta ineficacia y estupidez, este film debería ser de obligado cumplimiento en el Parlamento, junto a otros. Pues en él y de manera despiadada pero inteligente, se ponen en solfa las instituciones que son devastadas sin concesiones, lo cual como digo merece una profunda reflexión hoy: la prensa, la justicia, la democracia, la autoridad policial, penitenciaria y política, la izquierda turbadora, el psicoanálisis silvestre que también algunos practican; o sea, una sátira impetuosa que no pisa el freno, incorrecta, que pone en la figura de una pobre prostituta las únicas reacciones dignas y elevadas de toda la manada de mostrencos que inundan la pantalla.

En realidad, amigos, Wilder y Diamond nos arrojan a la cara una visión tan escéptica y sombría que de puro dislate alcanza el límite del ingenio, la causticidad y el humor, todo ello en un ritmo ascendente y desternillante.

It's only fair to share...Share on Facebook0Tweet about this on Twitter0Share on Google+0Share on LinkedIn0Email this to someone

Escribe un comentario