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La teoría del todo

Por Jon San José Beitia

Correcta y elegante película que se pasea por las etapas vividas por uno de los grandes pensadores y astrofísicos del siglo XX, Stephen Hawking, mostrando su lucha y progreso frente a las adversidades.

Los responsables de la película saben darle un toque elegante y cuidado, ofreciendo un relato preciosista y edulcorado de la tremenda lucha de supervivencia realizada por el astrofísico Stephen Hawking y su primera mujer.

Guionistas y director optan por pasearse por la vida del astrofísico de puntillas, sin llegar a profundizar en las dificultades a las que tuvo que hacer frente, ofreciendo un tratamiento simplista y sencillo de lo que en realidad pudo ser un verdadero calvario y sufrimiento, como si fuera fácil salir adelante con la tremenda enfermedad a la que se enfrenta el personaje principal. Todo se antoja demasiado fácil. El desarrollo de las vivencias de Hawking se sigue con facilidad, pero sin el dramatismo y la intensidad esperada.

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La película es excesivamente preciosista y no profundiza en los sentimientos y sensaciones de los personajes principales. A pesar de esto, la película posee en su haber los suficientes puntos de interés como para que se siga con total atención, destacando, entre otras cosas, la gran interpretación del personaje principal. La forma que tiene de presentar la historia de amor entre los personajes es simple y efectiva, ubicando al espectador con celeridad en la tremenda situación a la que debe hacer frente el personaje, logrando presentar y desarrollar con fluidez toda una vida atacada y perseguida por una tremenda enfermedad.

Las interpretaciones del reparto están a la altura del interés que suscita la historia real de Stephen Hawking, logrando que cobre vida, gracias, en parte, a la soberbia presencia e interpretación del ganador del Oscar, Eddie Redmayne, todo un descubrimiento. Un intérprete que encaja en el perfil del personaje, gracias al parecido razonable y a ese trabajo con el que logra transmitir mucho sin apenas mediar palabra.

La película se vuelca en la lucha y afán de superación del investigador, contra una gran enfermedad, dejando de lado sus investigaciones científicas que, en un principio, resultan muy interesantes. Se echa en falta un mayor desarrollo de sus avances científicos.

La película reúne numerosos puntos de interés y ofrece numerosas oportunidades para abrir diversos hilos arguméntales, pero los responsables de la misma optan por no complicarse la vida, apostando por una producción edulcorada que se aleja del dramatismo, lo que hace que pierda fuerza en su mensaje. A pesar de ello, La teoría del todo, no deja de ser una película recomendable y que se puede disfrutar.

Jon San José Beitia

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