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La teoría del todo

Por Rodrigo Aliende

La teoría del todo está basada en el libro biográfico que publicó Jane Wild, la primera mujer de Stephen Hawking, Travelling to Infinity (Hacia el infinito, en español). Esto hay que tenerlo bien claro antes de ponerse a ver la película, porque muchos critican que haya poca ciencia en el biopic y demasiada Jane Wild. La razón es ésta misma.

Por tanto, La teoría del todo cuenta la historia de Stephen Hawking, desde su paso por la Universidad de Cambridge hasta su intenso matrimonio con Jane Wild. Cosmólogo y filóloga se conocieron en Cambridge y su amor no separó lo que la enfermedad quería separar. A continuación intentaré no emocionarme demasiado con la actuación de Eddie Redmayne, pero para mí ya es el ganador del Oscar a mejor actor, y si no lo gana, la academia perdería mucha credibilidad. En los compases iniciales de la película ya vemos pequeños detalles que nos hace presagiar lo peor: un paso mal dado, ligera dificultad para coger algo del suelo, una taza al suelo por un despiste… Si no fuera porque ya conocemos al personaje y la enfermedad que padece, podríamos pasar estas cosas por alto. Sin embargo, se convierten en los clavos de su propio ataúd. “Dos años como mucho”, le dice el doctor al diagnosticarle

No quiero quitarle ningún mérito al guionista Anthony McCarten, pero la historia que tenía entre manos era fácil de adaptar. Tiene tanta fuerza de por sí, que poco se tiene que hacer para llevar al espectador al borde del llanto. Esto también es en parte criticable, porque tanto guionista como director, James Marsh, lo ejecutan todo siguiendo las reglas al pie de la letra. Todo es muy esperable y predecible, por lo que terminas la película con la sensación de ver lo que sabías que ibas a ver, que cada cual valore si eso es bueno o malo.

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La teoría del todo tiene dos puntos de vista: Hawking y Wild, unidos y separados a la misma vez. Aquí no hay bandos, aquí no hay lado ganador y lado perdedor, aquí no hay buenos y malos. Esto se presenta a la perfección en el film. Se ve la dura vida de ambas partes de la pareja y se comprende por qué hacen lo que hacen. Es imposible criticar cualquiera de sus decisiones.

Sentimentalmente, creo que la película es intachable y poderosa. La dirección no está exenta de fallos, eso sí. El motor de la primera parte es el progreso de la enfermedad de Stephen. Llega un punto en el que el deterioro se detiene brevemente y el peso recae en su compañera sentimental. Su visión es necesaria, sin duda, pero el cambio de ritmo hace que se pierda algo de interés en la pantalla. Un trágico incidente en la salud de Stephen le devuelve el protagonismo y continúa hasta el final sin ningún percance. También hay algunos puntos que no me terminan de convencer, como las secuencias que parecen postales con un filtro antiguo y que sirven para avanzar en el tiempo más rápidamente sin recurrir a una elipsis o el tratamiento del color, extraño en ciertos casos y cambiante de plano a plano en otros momentos.

En resumidas cuentas, La teoría del todo es un excelente homenaje a la figura de Stephen Hawking. Contiene escenas de una fuerza inconmensurable y difíciles de olvidar. También es una obra muy tradicional y que no arriesga en ningún momento, con algunas decisiones cuestionables. A pesar de eso, la película nos deja con una actuación indescriptible, sin caer en lo ridículo, tremendamente respetuosa, impecable en definitiva, la de Eddie Redmayne.

No quería terminar sin mencionar lo más importante y es que el mismo Stephen Hawking ha dado el visto bueno a la película, incluso en su primer visionado dicen que se le escapó una lágrima. Tanto le gustó que decidió prestar su voz robótica, la cual estaban teniendo problemas de imitar en producción. La aprobación del prestigioso doctor es otro punto positivo más a tener en cuenta.

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