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La redención no es una opción

Por Rodrigo Aliende

Jason Statham no para. Cada año nos ofrece dos o tres películas para que no se nos olvide ni su peinado ni su manera de luchar. Desgraciadamente, esto último sí que está empezando a evaporarse de nuestra memoria. Imagino que ningún actor quiere encasillarse en un tipo de personaje y siempre intenta salir de su zona de comodidad, si es que le dejan. Guy Ritchie fue el encargado de descubrir a Statham en sus dos primeras (y excelentes) obras, Lock and Stock y Snatch: Cerdos y diamantes, y Corey Yuen y Louis Leterrier fueron los que le colocaron en el rol que ya se le ha quedado para el resto de los días, el de tipo duro, en Transporter. Viendo sus últimas actuaciones, da la sensación de que el británico intenta demostrar sus dotes dramáticas más que luchando, sin dejar de lado esto.  No rechazo este movimiento suyo por ser un amante del cine de acción, sino lo hago por ser un amante del cine en general.

Hummingbird (Redemption) es la última película estrenada en cines (todavía no ha llegado a España) protagonizada por Jason Statham y la primera dirigida por Steven Knight. Después de escribir varios guiones, entre ellos el de Promesas del Este, Knight decide dar el salto a la dirección. Statham es Joey Smith, un soldado de las fuerzas especiales venido a menos que ahora vagabundea por las calles inglesas. El trasfondo del protagonista está descrito a través de pinceladas de información muy breves, demasiado. Ahondar algo más en su pasado sería el primer paso para empatizar con él, lo siguiente sería profundizar en su personalidad. Ágata Buzek es prácticamente la única compañía de Statham en pantalla. Encarna a una joven y mojigata monja que esconde algo más debajo de los hábitos. Esa gama de grises que Knight pretende dar a ambos personajes está bien pensada, pero se queda en buenas intenciones.

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La mayor parte de los cien minutos de metraje se hace aburrida. Lo que ocurre en frente nuestra carece de interés, en gran medida debido a que los dos personajes dejan mucho que desear, tanto por su personalidad como por su química. Knight pretende abordar ciertos temas (la “utilidad” de un militar después de servir, la libertad de decisión dentro de una vida ya asentada, etc.) que no hubieran estado mal de no ser por la ejecución pésima.

Solo espero que Jason Statham encuentre pronto su camino. O bien este hombre no está tomando buenas elecciones a la hora de escoger sus proyectos para desmarcarse de la imagen de tipo duro que sólo sabe repartir leches, o bien lo único que sabe hacer es de tipo duro que solo sabe repartir leches.  Cualquiera de las dos opciones me vale, porque la lista de películas mediocres protagonizadas por el británico sin pelo por excelencia es ya demasiado grande.

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