Image Image Image Image Image Image Image Image Image

La policía franquista, entre el drama y la comedia

Por Enrique Fernández Lópiz

Hace poco pude ver de nuevo en Historia de nuestro Cine, ese estupendo programa de TV 2 conducido por Elena S. Sánchez, en el que colaboró, en la ocasión que ahora me trae, Javier Ocaña. El tema de este programa es así. El 091 es el emblemático y conocido número para llamar a la policía de manera inmediata, creado por el Ministerio del Interior en el año 1958 y que aún hoy sigue funcionando. Fue dos años más tarde cuando José María Forqué estrenó el film que proyectaron en este programa y que ahora me dispongo a comentar: 091, Policía al habla. Se trata de un policial español que hibrida de manera muy digna drama y comedia, a la vez que relata casos a los que la policía del momento tuvo que enfrentarse: atropellos, robos, desapariciones, etc.

La película comienza en un tono grave y severo, no sólo por lo que ocurre en la primera secuencia, sino por las derivaciones que tienen las acciones de los personajes y también por el propio estilo que Forqué le da a la trama. Pero a los pocos minutos, con la presencia en pantalla de José Luís López Vázquez, el drama se desengrasa a favor de un tono más leve de comedia. Más aún cuando aparecen Manolo Gómez Bur y Tony Leblanc. Y como sugiere Ocaña, no es fácil mantener todo un metraje de 91 minutos mezclando sainete y drama. En gran medida se consigue porque tanto la dirección como el reparto están acostumbrados a trabajar en ambos géneros. La vis cómica del film se hace patente en el episodio que trata las penurias de dos ladrones de poca monta que se dedican a robar para sobrevivir, una historia inofensiva que consigue sacar alguna sonrisa al espectador y que Forqué trata con indulgencia.

La película es coral y cruza diversas historias a la vez, con la particularidad de estar todas basadas en hechos reales, dentro de un film propagandístico a mayor gloria de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, y la Dirección General de Seguridad de aquella época, que facilitaron información, archivos y todo tipo de documentación para que la obra pudiera ser escrita y rodada. Era Director General Carlos Arias Navarro, quien luego, tras la muerte en atentado de Carrero Blanco en 1974, ocuparía la Jefatura del Gobierno, y quien fuera posteriormente confirmado en su puesto por Juan Carlos I tras la muerte de Franco en 1975, hasta que en 1976 fue sustituido por Adolfo Suárez. Pues bien, a Arias hay que agradecer, en lo que cabe y en este caso, su tolerancia a la hora de rodar esta película, pues puso a disposición de los guionistas archivos y escritos clasificados, amén de haber sido flexible en cuanto a algunas escenas del film.

091policiaalhabla2

De hecho, Forqué, los guionistas, Marsillac y el resto de actores pasaron noches enteras en dependencias policiales para inspirarse en los comportamientos profesionalizados de los hombres del cuerpo, a fin de conseguir hacer trabajos buenos y creíbles. La censura, por vez primera en la era Franco, dejó pasar una escena donde un policía golpea a un detenido, lo cual, aunque veraz socialmente, no estaba permitido airearlo en las pantallas de cine ni en la prensa ni en ningún medio de comunicación. Pero Forqué convence a Arias que dé su venia en aras la verosimilitud de la narración, pues si no, los policías iban a parecer monjitas de la caridad.

Es, sin duda, una película que toma muchas influencias del cine negro clásico de Hollywood.

En la historia, un inspector (Marsillach) se encarga de hacer el servicio nocturno en un coche patrulla, atendiendo las llamadas de urgencia del 091. Le obsesiona la fatal muerte de su pequeña hijita, atropellada por el coche que conducía un desaprensivo cuya identidad aún desconoce, que se dio a la fuga obviando la asistencia de socorro debida. En el film sale el episodio cuando es localizado el desvergonzado y el inspector lo detiene personalmente. Y además, en la cinta resulta interesante la manera en que Forqué presenta la noche Madrileña; no la ensalza precisamente, sino que la muestra como ciertamente peligrosa. De hecho, en la película somos testigos de todo tipo de acciones violentas y criminales, desde hurtos, atropellos, tiroteos o accidentes automovilísticos.

El director José María Forqué, un artesano del cine, logró hacer una meritoria película, con una elegante y estupenda puesta en escena, y unos recursos cinematográficos en cuanto al ritmo narrativo, los planos secuencia, travelling, primeros planos, etc., espléndidos. Forqué estaba viviendo una época dulce pues había dirigido antes con gran éxito Maribel y la extraña familia (basada en una obra teatral de Miguel Mihura); y luego, en 1961, Usted puede ser un asesino (adaptación de una obra de Alfonso Paso); y no quiero olvidar una película que merece la pena de todo punto, de 1963, la fresca y grande obra cómica Atraco a las tres. Por supuesto la filmografía de Forqué es muy extensa y a la vez irregular, pero es un autor importante de nuestro cine, un cine popular si se quiere decir así.

Buen guion de Vicente CoelloJosé María ForquéPedro MasóAntonio Vich, donde destaca un preciso discurso moral, un discurso claro que reparte las culpas y responsabilidades entre el delincuente, la familia del delincuente y la sociedad. Esto significó un paso adelante en el tratamiento de la delincuencia dentro del cine español de los cincuenta-sesenta. Eso sí, casos políticos no hay ninguno, lo cual llama la atención en una época en que la Brigada Político Social acosaba a quienes no confraternizaban con el régimen de Franco. Pero claro, no es una película política, sino una película policial y moral, esencialmente.

La música del maestro Augusto Algueró es muy acorde con la trama en su estilo jazzístico, salvo un breve fragmento flamenco. Y tenemos también la gran dirección de fotografía la de Juan Mariné, uno de los grandes de la época, con una magnífica fotografía en blanco y negro, y un excepcional manejo de la cámara.

Película coral en la que destaca el protagonismo de Adolfo Marsillac, pero donde encontramos lo más granado entre actores y actrices de la época como José Luis López Vázquez, Tony Leblanc, Manolo Gómez Bur, pero igualmente, en papeles breves o muy breves, intérpretes como Antonio Casas, Antonio Ferrandis, y la novedad de ver a dos chicas entonces muy jóvenes, herederas de grandes familias de actores como Julia Gutiérrez Caba en el primer estreno cinematográfico de su carrera y a María Luisa Merlo, en un papel de adolescente. Otros participantes principales fueron Susana Campos, Mara Laso, Javier Fleta, Francisco Cornet, Pilar Cano, Ángel de Andrés, Gracita Morales, Asunción Balaguer o el enorme Agustín González. Un excelente y extenso reparto. De forma que en lo interpretativo la película funciona bastante bien, todos los actores están sobrios y convincentes.

Creo que se puede considerar como una estimable película policíaca española, que en 1960 fue declarada película de interés nacional. Bien tratada y bien ambientada, entretenida, con una templada y efectiva fotografía, acompañada en algunos momentos por ciertos toques musicales de jazz muy acordes para este film y un reparto de lujo. Película de una extinta policía que intimidaba con sólo enseñar la “chapa” tras la solapa de la chaqueta. Digna y recomendable para cinéfilos y amantes del cine español.

Tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=ODF36o-Kx0A.

Escribe un comentario