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La Plaga

Por Manuel G. Mata

La plaga no es una película, tampoco es un documental. La plaga es una producción atípica, llena de vida, que convierte la realidad documental en drama cinematográfico. La cineasta Neus Ballús debuta en el largometraje con esta asombrosa producción que ha cosechado elogios por media Europa, y que aspira al premio a mejor dirección novel en la gala de los Goya 2014. En la cinta de la directora catalana vemos la vida de cinco personas anónimas, cinco trabajadores de la periferia de Barcelona que  luchan por sobrevivir, viendo como el tiempo devora sus vidas, sus rutinas y sus sueños.

Naturalmente, como suele pasar en estos casos, al ser historias que se entrecruzan (pero que terminan estando muy muy unidas) algunas tienen más fuerza que otras, aunque creo que la cinta consigue mantener el ritmo y darle equilibrio a las cinco subtramas que forman la trama principal. El reparto se interpreta a sí mismo, desnudando sus emociones y sus sueños de futuro mientras la cámara les graba, haciendo que sus propias vidas se conviertan en las vidas de todos, consiguiendo contagiar sus sentimientos, pues a pesar de dedicarse a profesiones muy dispares, las vivencias de cada uno a lo largo del verano no solo las comparten entre ellos, sino entre los espectadores, pues toda la fuerza que transmite el tesón y las ganas de salir hacia delante de los protagonistas, esperando tiempos mejores, consigue traspasar la pantalla para tocarnos.

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La base del éxito de La Plaga, desde mi punto de vista, está en la estructura. La película nos presenta a los personajes de una manera simple y directa, sin dejarnos dudas o cosas sueltas que impidan que la cinta fluya con normalidad, aunque tal vez se echa de menos mayor profundidad en el desenlace, pues cuando finaliza parece que todo se queda un poco en el aire. También se echan de menos a lo largo del metraje algunos datos que nos ayuden a comprender el origen de los personajes, pues el buen retrato de sus motivaciones nos despierta la curiosidad por saber de dónde vienen. No obstante, La Plaga es un retrato de la vida, y en la vida no hay nada escrito y todo puede pasar.

Muy buena fotografía, muy buena música y muy buen montaje, se nota el largo trabajo de preproducción que ha sido necesario para conseguir que los diálogos y las emociones de los personajes fluyan con tanta naturalidad y con tanto atractivo para el espectador. Encantadora la señora María. Magnífico debut en el largometraje.

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