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La Pérdida del Cordón Umbilical

Por Javier Burbano

Cuando se estrenó The Matrix en 1999 los efectos visuales dieron un viraje radical en su calidad y posibilidades con ciertas tomas de 360 grados con proyectiles que atravesaban el aire generando ondas a su paso y ciertos movimientos anti natura de un tal Neo y sus compadres de aventura; hace una semanas Gravity hizo lo mismo con una tecnología tan “anonadante” que muchos -incluyendo periodistas- creyeron que la historia de Ryan Stone (una sensacional Sandra Bullock) y Matt Kowalsky (un apenas decente George Clooney) había sido grabada en el propio espacio exterior, en serio!!! Eso pasó. Una fotografía y un uso perfecto del 3D que hacen dar ganas de ver el making-off de semejante quimera técnica y que en varias secuencias hipnotizan -dada la belleza del escenario- o zarandean –dado el vértigo y la velocidad con que el peligro arremete contra los protagonistas-, sin dejar de lado las que para mí fueron las tomas más importantes, las de dentro del casco del personaje de Sandra Bullock por su intimidad, perfecto realismo, pero inmenso simbolismo.

Luego del “¿no sé cómo carajos lo hicieron?” que no se borra de mi cerebro, está la historia centrada en el personaje de Bullock, la nerd novata aburrida y psicorígida del paseo espacial a la que no le queda más remedio que luchar por su supervivencia asiéndose a lo que sea -incluido Kowalsky-, aunque los diálogos nos den la impresión de que su vida en La Tierra no es para nada un lecho de rosas personal. A su lado Clooney, rehaciendo el papel de “cool guy” –esta vez astronauta ducho y galano- con el que se “tiró” a Batman en una olvidable etapa del enmascarado, aunque dotado de cierto halo de humanidad y optimismo valioso en las pretensiones del dúo de personajes. Hasta aquí nada que el tráiler no revele de forma gratuita.

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La fuerza de la película que parece inicialmente estar en la relación entre los astronautas, en mi opinión carente de unos 10 minutos de sustentación previa, se convierte en una odisea para evadir o enfrentar cada obstáculo mental y físico en pro del objetivo primario de sobrevivir, lo que la lleva a responderse al personaje de Bullock el ¿para qué? de su existencia. En eso Cuarón y la ganadora del Oscar aciertan de manera soberbia al ingresar al espectador no sólo dentro del casco de la mujer sino dentro de su mente, cargando a quien visiona en total silencio –es que la película enmudece- con esa incertidumbre y esa paradójica claustrofobia espacial justo cuando estar encerrado, encapsulado, o usar un casco significan la vida en medio de la inmensidad del universo.

De esta manera, más allá de lo prodigios técnicos, la película muestra la, para muchos, poco entendida y hace años pasada de moda tozudez del ser humano por abrirse paso en un contexto tan hermoso como mortal. Una compleja lid impulsada por añejos intereses políticos calientes durante la Guerra Fría (la película revela cierto tintes al respecto) o por la inmarcesible necesidad de rasgar nuevas fronteras para la ciencia o la economía. Esa eterna curiosidad humana personificada y simbolizada por dos personas diametralmente diferentes: aquel que “conduce el bus” –entenderán esto cuando vean la película- para la “genio” que busca escudriñar en el conocimiento porque no le queda más que hacer en la vida; una pareja unida por una inevitable desventura similar al desamparo que siente un bebé cuando la conexión umbilical con su madre, en este caso La Tierra, es desgarrado de forma trágica.

No es Gravity, a mi modo de ver, una película perfecta puesto que –como lo comenté antes- la relación entre Kowalsky y Stone debió tener una mejor introducción, se agradece eso sí, que no se haya basado en el recurso reventado de la relación amorosa, sin embargo, la espectacularidad de su cinematografía al servicio del guión, sencillo pero repleto de perfectos simbolismos e intenciones intimistas, y la correcta explotación del mismo por parte de una magistral Sandra Bullock, dan a la obra de Cuarón -e hijo- el carácter de inolvidable, especialmente por desarrollarse con una fluidez tensa, aterradora, pero poética en un escenario tan impresionante y en un silencio que abruma.

Comentarios

  1. Ojo de Sauron

    Yo creo que precisamente la calidad de la imagen que te hace sentir como si estuvieras en el espacio es uno de los motivos principales de su gran exito porque la historia es bastante simple. Nada comparable a Matrix que ademas de los efectos visuales tenia una historia que en si misma ya era bastante original.

    • Javier Burbano

      De acuerdo, sin contar con los innumerables simbolismos y guiños a otras películas “espaciales”.

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