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La naranja mecánica

Por Alberto Gonzalo

Horrorizado al vislumbrar la versión del hit del grupo sueco Icona Pop a cargo del famoso Mario Vaquerizo y, sobre todo, comprobar que copiaba la estética del clásico de Stanley Kubrick La Naranja Mecánica, he decidido escribir algo para honrar la memoria del eximio director y su película inspirada en la novela de Anthony Burguess A Clockwork Orange.

Sé perfectamente que no voy a dañar en un ápice la carrera de Mario Vaquerizo ni la adulación que recibe pero al menos espero que se conozcan algunas peculiaridades de una película que para bien o para mal siempre estará presente en nuestro imaginario.

La Naranja Mecánica ha traspasado lo meramente comercial o artístico para introducirse en nuestra sociedad de una forma definitiva, no es raro ver en cualquier fiesta de disfraces a personas recordando los personajes de La Naranja Mecánica, las referencias abundan en música (David Bowie, Ramones, Rancid, Slipknot o Sepultura) cine, moda, televisión (Los Simpsons, South Park) grupos sociales  que adoptan la estética, personas con camisetas recordando la imagen tan sofisticada que inventó… Incluso a la famosa selección holandesa de fútbol se le acuñó el término.

Stanley Kubrick siempre quiso ser el más grande entre los grandes, anhelaba realizar la mejor película posible de cada género cinematográfico, algo que de forma menos ruidosa Quentin Tarantino también está pretendiendo, así vemos su última incursión en el western con Django Unchained o no hace mucho en la Historia con Inglorious Basterds aunque todos sabemos que con un sello mucho más peculiar. Muchas veces Quentin Tarantino cita a Kubrick como el más grande. De hecho,  su ópera prima Reservoir Dogs, los  personajes de la misma, la escena de los créditos iniciales y la famosa tortura están inspiradas y sirven como homenaje a La Naranja Mecánica.

Volviendo al asunto principal, Kubrick hizo una obra de época como Barry Lyndon (película no muy recordada en su filmografía pero que puede ser perfectamente la más  memorable), una bélica como La Chaqueta metálica, otra de ciencia ficción como Odisea en el espacio, de terror… En el momento de su muerte tenía previsto realizar por fin su ansiado biopic sobre Napoleón, algo que nadie ha hecho de una forma rotunda. Es una pena que invirtiera tanto tiempo rodando en busca de la perfección porque pese a vivir por y para el cine tampoco es que hiciera demasiadas películas.  En los últimos 30 años de su vida sólo firmó tres, lo que es una auténtica lástima.

Una de las anécdotas del nombre La Naranja Mecánica es que proviene de la expresión slang (dialecto particular del Este de Londres y que suelen hablar las personas más humildes de la capital británica) “as queer as a Orange clockwork” que se utiliza cuando se habla de algo inesperado, extraño o inusitadamente peculiar pero a su vez es un guiño a la palabra Orang que en malayo significa hombre, así el escritor Anthony Burguess hacía referencia a un ser que era transformado en una máquina sin esencia humana. El color naranja es la vida y clockwork se refiere a la máquina. No obstante, hay diversas teorías sobre el significado.

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La Naranja Mecánica es una de esas extrañas ocasiones (El Padrino podría ser otro ejemplo) donde una gran novela se convierte en algo monumental y su riqueza se multiplica una vez llevada a la gran pantalla, lo que habla muy bien de Stanley Kubrick. Aunque sí que es verdad que la novela es muy especial en el sentido en que está escrita en un lenguaje inventado  que el autor bautiza como Nadsat, mezcla de slang, inglés y expresiones eslavas y rusas lo que hace que la lectura sea una experiencia única, Kubrick lo omitió porque opinaba (creo que acertadamente) que el público se iba a  liar, por ese motivo muchos expertos critican el film y lo consideran inferior a la novela.

Sin embargo,  no se cambia tanto la idea principal del libro excepto al final que el escritor quiso dar un mensaje de redención e incluso de naturaleza cristiana que Stanley Kubrick decidió omitir. En cuanto a la música, el personaje de la novela escucha diferentes compositores mientras que Kubrick decidió centrarse en Beethoven, son míticas las escenas con la música de fondo del compositor, a pesar de no ser  seguidor de este género musical acabas rendido. El vestuario es visualmente impactante, llamativo y provocador,  todo está cuidado al detalle y cuando la ves sabes que estás ante una película única.

La canción que recita Malcolm McDowell (Singing in the rain) en la escena en la que visita la casa del escritor no estaba en el guión, la añadieron porque el actor la estaba silbando antes de entrar en escena y le instaron a seguir haciéndolo.

La película recibió cuatro nominaciones a los Óscar y tres a los Globos de oro, The French Conection fue la película ganadora ese año. Una vez más, Stanley Kubrick se quedaba sin un premio importante de la Academia que merecía sobradamente. Sólo recibió el BAFTA  al mejor guión adaptado. Al menos los críticos de Nueva York sí que le obsequiaron con el premio de mejor director de ese año cinematográfico.

Algo que me ha sorprendido siempre es que el protagonista Malcolm McDowell no volviera a brillar ni a protagonizar nunca una gran película tras aparecer en ésta, algo similar sucedió con la protagonista de otro film de Kubrick, Lolita, interpretada muy bien, a mi entender, por la actriz Sue Lyon. Son dos actores que han pasado a la historia por dos papeles y por algunas secuencias míticas pero que no volvieron a trabajar en proyectos notables ni a brillar nunca más,  quizás realmente destacaron por ser dirigidos por Stanley Kubrick y después no consiguieron encontrar su sitio. (¿Podemos añadir el nombre de Tom Cruise a la lista?). Por supuesto que lo de Cruise es (de alguna forma) una broma pero lo del protagonista de La Naranja Mecánica  siempre me ha llamado poderosamente la atención.

Hay mucha gente que sostiene que Stanley Kubrick se enredaba y no sabía cómo terminar sus películas dejando muchas variantes abiertas. Se dice que Eyes Wide Shut tenía varios finales y como el director falleció antes de acabarla se eligió el que probablemente iba a seleccionar. Por lo que a mí respecta, siempre me ha maravillado esa forma de rodar, esa forma de transmitir sensaciones,  planos y personajes, varias de mis escenas favoritas de la historia del cine (aunque luego la película no sea una de las que más me gustan) tiene la firma de Kubrick, el director que repetía las escenas más de cien veces y era capaz de sacar de quicio y dejar en evidencia al actor más brillante.

Tenía una personalidad muy especial y un gran ego,  pese a llevarse muy bien con el autor del libro Anthony Burguess y el protagonista, ambos destacaron cómo les omitieron de los créditos iniciales centrándose únicamente en el nombre de Kubrick.  A Tom Cruise le aseguró que con él empezaría a comprender lo que es ser  actor cuando Cruise llevaba más de 15 años siendo una estrella de Hollywood en el momento de rodar Eyes Wide Shut. Harvey Keitel abandonó el rodaje de esta película harto de la lenta y complicada metodología de Kubrick,  célebre es el rodaje de El Resplandor donde Jack Nicholson lo pasó verdaderamente mal al tener que rodar una vez y otra escenas de ese escritor tan paranoico en El Resplandor que a su vez guarda mensajes cifrados tal y como se ha descubierto en el reciente documental Habitación 237 (Room 237).

En Estados Unidos se tuvo que hacer una versión limpia y todavía a día de hoy la versión original sigue estando censurada (con la de videoclips llenos de bazofia que encontramos estos días…) En Gran Bretaña también, sólo tras la muerte del director se pudo ver de nuevo porque se produjeron varios incidentes y actos violentos inspirados en La Naranja Mecánica y se censuró porque además Kubrick recibió presiones y amenazas de muerte en este sentido.

El problema es (tal y como hace Mario Vaquerizo y nuestra sociedad basada en el consumo) tomar a la ligera La Naranja Mecánica y quedarse en lo superficial fijándose únicamente en las escenas de violencia, sexo o repulsión porque tiene un trasfondo social muy revelador y es de hecho un análisis de cómo la sociedad puede moldear a los ciudadanos intentando mostrar que la barrera entre lo que es ético y no, no está tan clara, o mejor dicho, nos viene impuesta y muchas veces ni se cuestiona. Se suele olvidar la carga de crítica hacia la sociedad y el poder de los gobiernos para recordar únicamente que La Naranja Mecánica contiene escenas de violación, salvajismo, violencia y sexo.

Una vez más, lo que hace Mario Vaquerizo es una referencia gratuita, fácil e innecesaria. Hay incluso otro videoclip de Rob Zombie llamado Never gonna Stop que también homenajea a La Naranja Mecánica y del que Mario Vaquerizo o Alejandro Amenábar puede que hayan tomado referencias.

Mario Vaquerizo y Nancys Rubias, por supuesto que se puede hacer una versión de un éxito pop pero si vais a utilizar escenas de una película de Stanley Kubrick hacerlo al menos con un poco de gracia y originalidad  para evitar convertirla en una pieza astracanada.

En el fondo envidio a Mario Vaquerizo porque me gustaría salir en la tele bebiendo cerveza y ganando mucho dinero al mismo tiempo.

¡Qué mala es la envidia y a lo que es capaz de inducir!

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Comentarios

  1. Iñigo

    No tengas envidia hacia ese ser o perderás toda la lucidez con la que has escrito este artículo, amigo. De todos modos, Malcom McDowell fue conocido también por haber hecho de Calígula en la película del mismo título.

  2. Muchas gracias pero su supieras la de amenazas que estoy recibiendo…

  3. Antonio Clemente

    Curioso que el director del videoclip de Vaquerizo es Alejandro Amenabar, confeso fan de Kubrick.

  4. Sara Márquez

    Inolvidable Alex.

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