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La modestia del genio

Por Javier Morales

Hace poco escribía un artículo sobre las adaptaciones al cine de Stephen King y revisitando Misery surgió una idea que al poco desarrollé en un relato corto. Era la historia de un fan que escribe un blog y a través de ese medio contacta con su actriz-mito. Bueno, pues cosas de nuestra querida red, a los pocos días recibo un correo del director de una de las películas que más me ha gustado, con diferencia, en los últimos años, la maltratada La segunda muerte de Santiago Fernández Calvete.

En el correo, el brillante genio me hacía saber que al principio de leer mi crítica sobre su cinta, dudó si no sería cosa de algún amigo suyo para levantarle el ánimo. Y ahí es donde descubro que los genios, por grandes que sean, por convencidos que estén de lo talentoso y perfecto de su obra, tienen también inseguridades, ánimos que levantar y una modestia que otros, sin rozar siquiera la genialidad, no conocen.

Fernández Calvete es un hombre con una formación asombrosa, que no se ha lanzado a dirigir esta película hasta tenerlo todo claro y saber que lo que iba a contar podía contarse. En mi opinión, difícilmente se puede contar la historia de la película de una forma que se acerque al toque de brillo y genialidad que la cinta desprende desde su mismísimo inicio.

La segunda muerte no es una película sencilla. Es lo más alejado del thriller americano que se me ocurre, pero es con diferencia, un trabajo redondo, bien planteado, fantásticamente narrado y resuelto de la mejor de las maneras posibles. La película pasó por Sitges encantando, fascinando y enamorando a gran parte del público, pese a no obtener alguno de los merecidísimos premios que se le debía haber dado a una de las más estrafalarias, extrañas y maravillosas cintas del género que ha pasado en los últimos años por el festival.

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La cinta juega con unas bazas muy, muy difíciles de sacar a flote. La religión en la novela negra no ha tenido nunca demasiada fortuna, pero el director no sólo saca a flote una película rodada de manera primorosa, con una fotografía espectacular de Darío Sabina, unas correctísimas interpretaciones y un guión trabajado hasta la filigrana por el mismo director, sino que hace que su película sea un “must”, una cinta obligatoria para cualquier amante ya no del thriller, de la ciencia ficción o del terror, sino del cine en general

Un pueblo perdido en una Argentina que nada tiene que ver con la de postal que otros directores se empeñan en vendernos, una policía con un secreto que la atormenta hasta el extremo, un niño con la capacidad para ver el pasado tocando una foto, que acaba convirtiéndose en una terrible carga más que en un don y una serie de muertes extrañas, por combustión espontánea, en las que siempre aparece como presencia partícipe la que parece ser la mismísima Virgen María.

Con este argumento, la cinta se vendió como una cinta de terror, sin serlo ni pretenderlo en ningún momento. «Hay, también, cuestiones de promoción fallidas. En Europa se lanzó como película de terror, y no creo que sea de terror. No la filmé con esa intención, sino con la idea de entrelazar el policial y el fantástico. Así sucede que el que espera asustarse se encuentra con mi película y le parece que no logra el objetivo», me dice el director, tras cuestionarle sobre el motivo por el que su película no ha sido el gran lanzamiento argentino del año.

La película trata magistralmente el tema de la venganza, el plato que se come frío, el placer de los

Dioses, que como bien dice la protagonista, al igual que el amor, sólo es dulce al principio y lo trata desde un punto de vista muy de cine negro, con unos referentes exquisitos y una maestría a la hora de contar los más mínimos detalles que sólo pueden provenir de una persona sensible, inteligente y sobre todo absolutamente consciente de lo que está haciendo.

En mi opinión, una producción así de cuidada, con una buena promoción detrás podría haber sido un bombazo, un éxito de taquilla seguro y más que merecido. Es una absoluta vergüenza que con la cantidad de bodrios que plagan nuestras carteleras en estos lamentables tiempos para el séptimo arte, no se le busque cabida a un cine diferente, de calidad y más que disfrutable.

Si en el reparto estuviera Darín, en vez de Tesis sobre un homicidio, película bastante americanizada y poco interesante, ésta sería la peli argentina del año, sin duda.

Pero lamentablemente así ocurre y ocurrirá con películas que en unos pocos años serán tachadas de imprescindibles y obras maestras.

Hace años tuve la misma experiencia con uno de mis directores más admirados, Elio Quiroga.

Su película Fotos me pareció la cinta más arriesgada, moderna y transgresora en años, y aquí no se le hizo el más mínimo caso. Sólo el hecho de estar protagonizada por mi queridísima amiga, una de las mejores actrices del cine español que se ha ido de este mundo sin el reconocimiento que le

Debemos -vergüenza debería darnos- María Asquerino, con la que me unió una extraña relación de

admiración-amistad durante años, la cinta se merece una revisión forzosa.

Bueno, el caso es que Elio Quiroga, que años después rodó otro de mis dieces, NO-DO, una cinta de terror en toda regla, al que yo me imaginaba como un divo absoluto, en un pedestal de treinta centímetros que lo situase por encima del resto de seres humanos, era todo lo contrario, una persona modesta, tímida y agradecida.

Por eso me considero más que afortunado por haber conocido a este genio en ciernes que es

Santiago Fernández Calvete, con el que espero mantener una relación epistolar y electrónica duradera y que, fíjense si es modesto, me pide que yo, un absoluto mindundi, le recomiende películas de género.

No soy un mitómano. Mi casa no está plagada de merchandising, camisetas y figuritas. Eso sí, tengo una colección de películas que abarrotan las estanterías de cada habitación de la casa.

Y si ahora mismo tuviera que elegir una, acercarme a la FNAC y comprar sólo una, les garantizo, con total sinceridad y honradez, que sería La segunda muerte. La película más podidamente brillante y bien realizada de los últimos tiempos.

No soy un fanático del cine argentino, he de reconocerlo. No acudo en masa a cualquier estreno que nos llegue del país amigo. Pero soy un fanático del buen cine.

Amo, con un amor fiel, cuidado e imborrable películas como El secreto de sus ojos, de Juan José Campanella, ese batiburrillo incesante de emociones de dos horas y estoy enamorado, con un amor nuevo y delicioso, de La segunda muerte, película que recomendarles, queridos lectores sería redundante.

Fernández Calvete, como el junco que se dobla pero siempre sigue en pie, que no ha parado de trabajar como guionista desde hace años, tras su impresionante formación como tal, se dispone a dirigir su siguiente película. El término “ansioso” se queda corto para definir lo que ahora mismo experimento.

Deberíamos apoyar el cine valiente, diferente, pero sobre todo, el cine bien hecho, y si hay algo que no se le puede negar a La segunda muerte, por muy cerrados de mentes o poco acostumbrados al género que seamos, es lo bien hecha que está.

En muchos otros países en los que se sabe diferenciar lo bueno de lo mejor, la película tiene y tendrá unas acogidas brillantes, como sin duda se merece.

Nada más, me despido mandando un saludo a Santiago y todo el ánimo del mundo para su siguiente trabajo.

La suerte, y es cierto, es para los mediocres.

Comentarios

  1. JAVIER

    Perfecto!GRACIAS

  2. HaNi

    Fabuloso, la vere sin duda

  3. NO LA HABIA VISTO, Y GRACIAS A ESTA RECOMENDACIÓN LA HE VISTO.
    AUNQUE NO ME HA GUSTADO TANTO COMO A TI ES UNA PELI MUY RECOMENDABLE
    GRACIAS POR SEGUIR ENSEÑÁNDONOS TODO LO QUE SABES

  4. Zoe

    Enhorabuena y gracias
    No había tenido ocasión de verla
    Perfecta
    He leído que tiene una segunda posibilidad de difusion
    De veras,muchas gracias

  5. Muchísimas gracias de nuevo por la recomendación. ¿Que se vuelve a distribuir? ¿Aquí en España o en Argentina?
    Felicidades y un saludo

  6. J M

    Muchas gracias!!!!

  7. MR KK

    RECOMENDABLE, AHORA QUE LA HE VISTO GRACIAS A SU CRITICA SE QUEDA CORTO. QUE GRAN PELICULA!!!
    GRACIAS

  8. JESUS PALACIO ROLLÁN

    Estuve en Sitges, coincidimos, pero a mí no me gustó nada en absoluto. Me pareció bastante pretenciosa y mal construída, pero después de tu crítica igual le doy otra oportunidad. Ha sido un fracaso realmente en todos los festivales, no sé si eso del reestreno es plausible tal y como están nuestras carteleras.
    Un saludo, y Gracias!

  9. LUCHI

    Aunque me gustó más que a Jesús, tampoco me parece una gran película. Pasable sin más. Pero como con todas tus recomendaciones le daré una segunda oportunidad. Enhorabuena

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