Image Image Image Image Image Image Image Image Image

La malignidad del chismorreo en una gran película

Por Enrique Fernández Lópiz

A veces públicamente he advertido del poder maléfico que los chismes o cotilleos tienen sobre las personas motivo de tales infundios. Y lo he atribuido a una suerte de sadismo oral que a modo de pulsión maligna habita el emponzoñado corazón de algunas personas. No sólo se puede herir y destrozar a un “otro” a mordiscos, pues si hablamos de la boca (oralidad) y de los adultos, resulta más efectiva la calumnia, el malintencionado rumor o directamente el embuste. Ya se sabe: “habla mal que algo queda”. O ese otro pérfido refrán: “Cuando el río suena, agua lleva”. La película que ahora comentaré, La duda (“Doubt”) no trata sobre la paidofilia o el abuso sexual, no, trata del chismorreo, de la cosa de sembrar cizaña para liquidar en este caso al sacerdote protagonista, para eliminarlo moralmente por indicios nada probados y sobre todo, por el enfrentamiento entre dos personalidades muy diferentes; la del sacerdote que encarna la misericordia y la de la monja que encarna la intransigencia.

La historia se desarrolla en el año 1964 en una parroquia del Bronx, donde un carismático y apasionado sacerdote, el padre Flynn (Seymour Hoffman), hace ímprobos esfuerzos para cambiar las inflexibles normas de un colegio que en el transcurrir de años, han sido celosamente mantenidas por las Hermanas de la Caridad de Nueva York. La hermana y directora de la escuela Aloysius Beauvier (Meryl Streep), es una severa religiosa que ha puesto su fe en el poder pedagógico de la disciplina. Pero son tiempos de cambio, cambio social, político, de cultura, y una muestra de ello es que el colegio ha admitido entre sus discípulos a un niño de color, el primer alumno negro en la historia de la institución, Donald Miller. Y hete aquí que una joven hermana, la hermana James (Amy Adams), le cuenta de forma inocente a la rigurosa hermana Aloysius, que al parecer el padre Flynn le presta una especial atención a Donald. La superiora, sin tener prueba alguna, inicia toda una cruzada personal para desvelar la verdad y expulsar a Flynn del colegio, pues supuestamente y según ella ha abusado sexualmente del alumno. Incluso la hermana Aloysius revela a la madre de Donald sus sospechas. La Sra. Miller (Viola Davis) le contesta sorpresivamente que debería dejar pasar el asunto, pues todo terminará cuando su hijo vaya al instituto. La Sra. Miller da a entender que su hijo es gay, y que, para protegerlo de su abusivo y homófobo padre, se debe cerrar el asunto. Finalmente, este choque de trenes, o sea, de figuras de autoridad religiosas en el colegio, amenaza con romper la armonía de la comunidad de forma irremediable, lo cual precipitará la despedida del sacerdote para evitar este desgarro.

Tras el último sermón del Padre, ambas monjas protagonistas se reúnen en el jardín de la iglesia y la hermana Aloysius confiesa que a pesar de que se haya ido del colegio, al padre Flynn le ha dejado una parroquia con más prestigio. Ella hace revelaciones importantes y repite: «En la búsqueda del mal, uno se aleja un paso de Dios pero se acerca uno más a su servicio». A lo que añade que existe igualmente un precio. Aloysius rompe en lágrimas y le dice a la hermana James: «Tengo dudas».

la-duda-2

Estamos ante una película escrita y dirigida por el dramaturgo John Patrick Shanley, que tiene en su haber sólo dos películas: esta y otra anterior de 1990, Joe contra el volcán. El guión está basado en una obra ganadora del Premio Pulitzter y de un Premio Toni en su adaptación teatral del propio Shanley titulada Etapa de duda: una parábola. Es pues un guión con trazas teatrales, lo cual, en este caso, no le resta un ápice de mérito al film, que goza de una dirección de primer orden, vertebrado en un libreto tomado de tal la obra de teatro, que según cuentan quienes la han visto es excelente. Es más, aunque la trama gira en torno a las sospechas sobre el probable abuso sexual de un cura hacia un alumno negro, que puede parecer a priori un asunto falso, sin embargo, el planteamiento que hace Shanley es tan sutil, que a pesar de lo escabroso del tema y la manifiesta bondad del sacerdote, el espectador no alcanza a posicionarse con certeza por ninguna de las partes; o sea, le asalta la duda, que es sin más el título de la película y lo que pretende Shanley: sembrar la incertidumbre.

Es magnífica la música de Howard Shore y muy buena la fotografía de Roger Deakins.

El reparto es impresionante, con un Philip Seymour Hoffman como el padre Flynn, capellán y maestro en la escuela para niños, que hace un brillantísimo y creíble trabajo, como es habitual en él. Meryl Streep es una hermana Aloysius y directora que de tan bien como interpreta su rol llega incluso a hacerse odiosa. Amy Adams es la hermana James y con gran vis dramática en un papel de monja buena y compasiva, pero empujada por la maldad de Aloysius. Y tiene sus minutos de gloria Viola Davis que en el breve tiempo que aparece en pantalla, acierta a expresar con absoluto desgarro el dolor que siente, pues es su hijo negro el involucrado en la polémica. Todos fueron nominados al Oscar y el Globo de Oro. Acompañan con enorme profesionalidad y calidad otras actrices y actores como Lloyd Clay Brown, Joseph Foster, Bridget Megan Clark, Lydia Jordan, Paulie Litt, Matthew Marvin, Evan Lewis, Denis Alabanese, Timothy J. Cox y Amanda Marie Florian.

Premios y nominaciones en 2008: Oscar: 5 Nominaciones, incluyendo mejor actriz (Streep) y actor sec. (Hoffman). Globos de Oro. Nominada a mejor actor, actriz, secundaria (2) y guión. 3 Nominaciones a los BAFTA: Mejor actriz y actor y actriz secundarios. Asociación de Críticos de Los Angeles: Finalista a mejor actriz secundaria (Viola Davis). Sindicato de Actores (SAG): Mejor actriz (Meryl Streep). 5 nominaciones. Critics’ Choice Awards: Mejor actriz (Streep). 6 nominaciones. Asociación de Críticos de Chicago: 5 nominaciones, incluyendo mejor actriz (Streep).

Como digo, la cinta no es no es una disección de la pederastia, sino del engaño, la hipocresía, la doble moral y el chismorreo. Además, es una película que se hace corta, porque intriga, porque hace cavilar al espectador metiéndolo de lleno en la trama y en la acción, una película que “provoca en nuestros corazones un escalofrío más profundo que el thriller más terrorífico” (Puig); por eso, entre otras, es una gran obra.

De otro lado, creo que es un cine clásico en el mejor sentido, pero que tiene una antesala premeditadamente actual y una trastienda contemporánea. Puede parecer una película “anacrónica, pero su fuerza vence todo prejuicio.” (Costa). Y es que entre el “Cielo y la Tierra, hay lugar para la ambigüedad. [...] El ambiente es denso por la paranoia […] pero nada es tan denso, jugoso, sustancioso o sustancial como la interpretación de Meryl Streep” (Dargis).

En un sermón que el carismático sacerdote Flynn da ante los parroquianos durante la misa, se hace una brillante y muy interesante descripción sobre las catástrofes y estragos que provocan los chismes. Habiendo hecho una transcripción casi literal del tal sermón, en él, el sacerdote, ante una atenta feligresía, cuenta cómo una mujer, al sentirse culpable por sus chismorreos sobre un hombre, acudió al confesionario de un experimentado párroco. Le contó su pesar al confesor y le preguntó al viejo padre: “¿Los chismes son pecado? He soñado con la mano del Todopoderoso acusándome con su dedo. Debo pedirle la absolución padre. Dígame, ¿hice algo malo?” “Sí” -le respondió el confesor- “ignorante mujer malcriada. Levantaste falso testimonio sobre tu prójimo, no te importó para nada su reputación y creo que tienes que sentirte apenada”. Así que la mujer dijo que lo sentía. Y pidió perdón. “No tan rápido”, dijo el sacerdote. “Quiero que vayas a tu casa, lleves una almohada a tu tejado, que la rasgues con un cuchillo y regreses aquí conmigo”. La mujer corrió a casa, cogió una almohada de su cama, un cuchillo del cajón, subió al tejado de su casa y rasgó la almohada. Luego volvió y el viejo padre le dijo: “¿Cortaste la almohada con el cuchillo?” Le dijo: “sí, así hice”. “¿Y qué pasó luego?”. “Plumas –le dijo-, plumas”, repitió. “Plumas por doquier, padre”. “Ahora, quiero que regreses y recojas cada pluma que voló por el viento”. “Pero –respondió la mujer- es imposible. No sé dónde están. El viento las llevó por todas partes”. “¡Así -le dijo el confesor- son los chismes!” (https://www.youtube.com/watch?v=IoHjC99PoL8).

Esta película contiene un argumento vigente, vibrante y tanto más actual por el extendido uso que se hace de las redes sociales y cuánta falsedad malsana se pregona en estas ondas. “’La duda’ tiene un guión preciso e implacable, poderosas interpretaciones y una relevancia atemporal. Te obliga a reflexionar desde el primer plano, y ya no paras. Piensa las pocas veces que pasa esto en una película” (Solórzano).

A mí me ha parecido una gran obra, sobria, muy dramática, sin concesiones a lo fácil y de un valor incalculable. Y es así por su calidad, por el duelo interpretativo Streep-Hoffman, por su gran guión plagado de excelentes diálogos y sobre todo por un fondo denso y rico que nos hace deliberar de modo tal que la obra no acaba con los títulos de crédito.

Tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=OnrmWLp1Ub8.

It's only fair to share...Share on Facebook0Tweet about this on Twitter0Share on Google+0Share on LinkedIn0Email this to someone

Escribe un comentario