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La magia y la psicología infantil en estado puro

Por Enrique Fernández Lópiz

Una niñita de nombre Riley debe abandonar por razones familiares el Medio Oeste, Minnesota, su lugar de juegos en el hielo patinando, sus amigos, los paisajes en los que se crió y su entrañable hogar. Su padre ha conseguido una nueva oportunidad de empleo en San Francisco. Riley se conduce por sus emociones. Y como se verá en la ingeniosa historia, dentro de Riley conviven emociones principales que rigen su vida como Alegría, Asco, Tristeza –de color azul, en lógico reflejo visual del doble significado en inglés de blue-, Ira y Miedo.

Así, no sin esfuerzo Riley intenta adaptarse a su nueva casa aun sin muebles, a la escuela nueva con nuevos compañeritos, a una ciudad que no conoce, etc. En otro plano, a modo de metáfora pero de manera eficiente, una especie de desconcierto tomará aposento en los Cuarteles Generales de las emociones de la niña. Hay dos emociones básicas representadas por sendos personajes, la Alegría y la Tristeza, y sobre todo la Alegría se esfuerza por mantener a raya al resto de emociones parásitas, para que impere una actitud positiva, para que Riley pueda sortear las crisis y momentos emocionalmente negativos que ponen en riesgo su estabilidad afectiva y la armonía con sus padres. Y me ha alegrado ver en la película algo vital y cierto, que para un niño, tan importantes es la alegría como la tristeza. Como dice su director Docter: No contemos mucho, pero su implicación absoluta en ayudar a Alegría y a Tristeza me parece fundamental para entender la mejor parte del ser humano.

El director Pete Docter y el (co) director Ronaldo Del Carmen ponen en funcionamiento una maquinaria, perdón una historia sutil, sugerente, instructiva y muy interesante. Cuentan para ello con un excelente guión de Michael Arndt, basado en la historia de Pete Docter, Inside Out. Genial música de Michael Giacchino, y gran fotografía en este film de animación producido por Pixar Animation Studios y Walt Disney Pictures.

Debo confesar que no soy ningún entusiasta de las películas de animación y que no suelo asistir a este tipo de obras. Pero no he podido sustraerme a las excelentes críticas y comentarios que ha recibido este film, de manera que armado de valentía, fui a verla. Y ya de entrada digo que me ha parecido toda una joyita de historia, de color y del cine de animación.

Y quiero hacer alguna reflexión ahora, dado que la cinta habla de los comportamientos, sentimientos o fantasías de la protagonista. Veamos. Hablar de Psicología no es cosa fácil. Sin embargo esta película aborda el tema de la mejor manera posible. Es clara, es didáctica, es completa en la información que transmite y es además una hermosa y entrañable historia que embelesa, filmada con el perfume del clasicismo, además de otras cualidades importantes. Como escribe Boyero: Su sentido visual deslumbra, su comicidad y su humor tendrían poder de contagio hasta con un iceberg, su ternura conmueve, su profundo conocimiento de lo que le ocurre a la gente en sus neuronas y en el corazón inquieta.”

Esta obra genial nos ofrece, como decía, una auténtica clase de Psicología en general, y de Psicología de la infancia en particular. Cuando se incursiona en esta temática, se estudian conceptos complejos, argumentos complicados y teorías diversas. Pero esta película nos enseña a base de dibujos excelentes con un también excelente guión, cómo los niños son tan receptivos a sus experiencias con el entorno. Los niños, esos ´seres bajitos´ “construyen” una concepción del mundo en su interacción con los objetos físicos y las personas, como dijera Jean Piaget, el “sabio de Ginebra”. O sea, los niños no reproducen sino que crean su propia visión de la realidad. Los niños con sus recuerdos y contenidos psíquicos cargados de emociones y afectos variados y antagónicos; los niños, con esa memoria de episodios y experiencias, unos mejores y otros peores (memoria sentiente), con sus conflictos y complejos (de Edipo, de Caín, etc.) son determinados en sus conductas y en su relación con padres y amiguitos, según cómo resuelvan estos dilemas vitales, sobre todo en un plano inconsciente, según afirma el psicoanálisis infantil desde Freud hasta nuestros días. Jonás Rivera, el productor dijo así: Las emociones tienen un trabajo y un propósito. No podemos acallarlas. E investigamos en el interior de cada sentimiento para construir su reflejo como personajes, que el público entienda su importancia.”

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En fin, esos niños, como dice Neruda, que quieren ser mariposa o manzana en su exuberante fantasía. Ese niño, como dice Hölderling que es un ser divino hasta que no se disfraza con los colores de camaleón del adulto. Ese niño huyendo como un agua fresquísima/ del manantial cegado de los días del que habla Pablo García Baena. Los niños, su mundo mágico cargado de sueños e ilusiones y para los que Miguel Hernández decía en referencia a su hijo: “Nunca despiertes. (…) Ríete siempre. El niño de Gabriela Mistral: … más travieso que el río/ y más suave que la loma”. La película nos retrata esto.

Además, la labor crucial de los padres en la crianza y educación, pues los niños “cargan con nuestros dioses y nuestro idioma,/ nuestros rencores y nuestro porvenir” como escribió Joan Manuel Serrat; o como dice nuestro insigne poeta Antonio Machado: “En los labios niños,/ las canciones llevan/ confusa la historia/ y clara la pena”. El mundo psicológico del niño con amores, rabietas, tristezas, repugnancias, miedos y alegrías. Escribe el gran poeta leridano Joan Margrit de su hijita: “La abrazas y le hablas en voz baja/ y, mientras, la acaricias”. Y también el mundo inconsciente, el necesario olvido de acontecimientos desagradables o muy conflictivos: “¡Cuán lejos estamos de los infantiles/ sueños de gloria, de dicha y placer./ ¡Cuán lejos! ¡Cuán lejos está aquella niña/ con quien nunca solos pudimos hablar.”, que decía el poeta bonaerense Manuel Baldomero Ugarte.

Pues bien, como digo, además de la poesía (que siempre es un acercamiento al espíritu humano), hay centenares de tratados e investigaciones desde finales del Siglo XIX hasta hoy sobre este asunto delicado y difícil de la Psicología infantil; y hete aquí que Pete Docter nos lo sirve fresquito y esplendoroso en este film que a pesar de abordar tan ingente temática a través de la animación, en ningún momento resulta trivial ni grotesco, sino al revés, perspicaz y muy ingenioso. Como escribe Martínez: “…el mundo de un niño en un juego de espejos a un lado y el otro de la pantalla (y de la mente). Y por la pantalla (y la mente) entendemos el límite exacto de la retina. De lo un lado, lo que se ve (lo real); del otro, lo que se siente (lo imaginado).”

No creo arriesgado afirmar que Docter reformula las reglas de la animación con esta película en que los mundos se duplican con la mirada de cada espectador, en que los personajes se convierten en conceptos o los sueños cobran vida en la mente de la protagonista como si fuera otra película rodada a tal efecto. Es una película casi perfecta, que derrocha imaginación, que rompe con la racionalidad cartesiana y que derriba los muros tópicos del cine de animación.

En 2015 participó fuera de concurso en el Festival de Cannes: Sección oficial largometrajes. Lasseter, otro de los corazones de este proyecto dijo respecto a su presencia en Cannes: Estar aquí ya es un orgullo. No me importa competir o no. Cuando yo empecé, la animación estaba casi muerta como industria. No había trabajos para televisión, Disney hacía una cada 4 o 5 años. Pero yo sabía que había un público y talento para crear buenas películas. Lo que ocurría es que la industria del cine equivocaba el objetivo. (…) nos inspiramos en el impulso que realizaron Coppola, Scorsese o Lucas a inicios de los setenta, con el nuevo Hollywood, en su búsqueda del nuevo espectador, y sabíamos que podíamos afrontar ese mismo reto en la animación. Cuando estrenamos ´Toy Story´ (…) viví un gran alivio. Porque confirmaba los sentimientos que yo albergaba. Hablamos de contar historias, no de tecnología: Si te pones a hacer una película de dibujos animados pensando antes en la tecnología que en el guion, te equivocas”. Nada más cierto.

Menciono ahora y casi para el final de estos comentarios, estos bonitos versos de María Alonso Santamaría, escritora contemporánea segoviana que escribe además de bellos cuentos, poemas infantiles. De ella este: “Soy sólo un niño”.

Soy sólo un niño

Si me gritas,
me haces sordo.
Si me callas,
me haces mudo.
Si me ignoras,
invisible.
Miedoso,
cuando estoy solo.
Desconfiado,
al mentirme.
¡Quiéreme, soy sólo un niño!
Si me escuchas,
me haces fuerte.
Cuando jugamos,
amigos.
Dame pan
si tengo hambre.
Tápame
si tengo frío.
Si lloro,
dame consuelo.
Si río,
ríe conmigo.
Edúcame
con cariño.
Necesito tus abrazos,
tus caricias y tus mimos.
Cuídame
si estoy enfermo.
¡Quiéreme, soy sólo un niño!

María Alonso Santamaría

Pues bien, de todo esto habla esta hermosa película. Te la aconsejo. Si tienes un poquito de sensibilidad y algo de inteligencia, aprenderás mucho. Además, es cine para niños, adultos o ancianos. Todos saldrán contentos.

Tráiler aquí: https://www.youtube.com/watch?v=rosQbV_ILjM.

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Comentarios

  1. Alejandro Arranz

    Una crítica soberbia, compañero. Me alegro de haber hecho un hueco para leerla, y desde luego no podría estar mas de acuerdo contigo.
    Un saludo.

  2. Enrique Fernández Lópiz

    Gracias amigo Alejandro por tus palabras. Saludos

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