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La Leyenda del Samurái (47 Ronin)

Por Alejandro Arranz

-Un blockbuster con tono clásico que acaba convirtiéndose en un mero entretenimiento sin emoción, pasión ni demasiada inteligencia; floja.
-Las palabras justas pero exceso de imágenes; un fracaso repleto de belleza visual pero carente de espíritu.

Muchas personas echaban de menos ver a Keanu Reeves en la gran pantalla aunque no puedo decir que yo sea una de ellas. Como apasionado de la cultura oriental, el actor decidió “protagonizar” ésta película sobre la famosa leyenda de los 47 samuráis sin amo que emprendieron un duro viaje para vengar la muerte de su señor. La película prometía mucho y he de reconocer que me apetecía ver a Keanu katana en mano como protagonista de la magnífica leyenda japonesa, sobre todo al estar rodeado por un reparto de actores como Rinko Kikuchi (Pacific Rim), Togo Isawa (El Último Samurái), Cary-Hiroyuki Tagawa (Hachiko) o Tadanobu Asano (Thor: El Mundo Oscuro).

Ésta es la primera película del director y la verdad es que no ha cumplido nada bien como tal; no puedo decir lo mismo de otros que le rodean como lo son John Mathieson como director de fotografía o Atticus Ross en la banda sonora.

Al final la película es una decepción estrepitosa, una aburrida, insulsa y fallida adaptación de la leyenda japonesa que sobrevive gracias a su brillante puesta en escena, de lo contrario es probable que me hubiera ido de la sala. Todo rinde a un nivel bajo, sin exceso de cosas negativas pero también sin sorpresas ni sentido de la aventura, pero con el transcurso de la historia todo va empeorando y el espectador acaba cansado de tanto desgaste de paisajes asombrosos llenos de retoques digitales sin pizca de originalidad narrativa ni riesgo temático y con un Keanu Reeves que brilla por su ausencia; el apartado visual merecía más material con el que equilibrarse.

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Vuelvo al supuesto protagonista, Keanu como Kai, a pesar de aparecer como protagonista en los títulos de crédito, a menudo desaparece de escena y le deja los diálogos a Hiroyuki Sanada, que también se lleva la mayoría de primeros planos e incluso al único personaje que tiene las dotes de protagonista; muestra una ínfima evolución con respecto a Kai y es también el protagonista de la historia de venganza que es básicamente la trama central del film. Kai es una figura extraña para el espectador, misterioso pero nada atractivo, no hace mucho más que bajar la cabeza y decir unas pocas palabras a menudo sin sentido, y cuando gana algo de protagonismo es con respecto a la historia de amor y para unir cabos del guión debido a su pasado sobrenatural. No es que tuviera la razón en desconfiar pero a sus 50 años el actor completa una de sus peores actuaciones en uno de sus personajes más estereotipados.

Los diálogos son simples, a tal nivel que dicen las palabras exactas para que la escena concluya y pase a la siguiente; las coreografías de las peleas no apasionan ni impresionan a pesar de ser entretenidas, en ningún momento dan la sensación de inferioridad ante el enemigo y algunas no tienen la más mínima lógica. Hay dos personajes de completo relleno, en primer lugar el samurái gigante que aparece en dos ocasiones y no se sabe nada de él y, en segundo lugar, el más molesto, el hombre tatuado de la escopeta que tanto ha aparecido en los tráileres y tanta importancia tiene en el cartel que incluso es más grande que la villana principal y al final sale para decir una frase sin relevancia, esto es sin duda alguna publicidad engañosa.

Ya que hablo del samurái gigante veo apropiado apuntar que absolutamente todos los personajes son puros estereotipos, y en ningún momento ni director ni guionistas se preocupan por desarrollarlos a pesar del exceso de imágenes que arroja durante las dos horas de película, digo esto porque incluso con la maravilla que supone contemplarlas, uno acaba pensando que sobra metraje para la falta de emoción o cosas que contar que tiene. Por otro lado, a excepción de un interesante giro de guión, la película es demasiado previsible debido a la abundancia de clichés.

Al ver el vestuario, los paisajes y todo lo que rodea al apartado visual uno queda atónito pero también muy decepcionado por el resto de aspectos, en especial al ver cómo el director desaprovecha al máximo escenas con mucho potencial hasta que se quedan en meras anécdotas, se asemejan a los diálogos que -como dije antes- dicen lo justo para pasar a la siguiente escena.

El desenlace, aunque ya sabido, es bueno y da gusto ver que nadie ha tocado más de lo estrictamente necesario, Keanu brinda su primera escena de completo protagonismo y una frase algo manida antes de contemplar la escena más desaprovechada del film, muchos directores podrían haber hecho maravillas con ella.

Incluso a pesar de su falta de diálogo la película es aburrida y muestra fallos culturales en el guión, más allá de la propuesta visual no tiene ni pizca de originalidad, sus personajes no podían ser más planos y completamente estereotipados, los actores se conforman con completar sus escenas y, en sus momentos importantes, la película ni emociona ni aporta nada el espectador. La definición perfecta es un bonito envoltorio sin nada dentro, como los regalos de navidad que hay en los centros comerciales para adornar; mucho CGI y poca cosa que contar.

Alejandro Arranz

Comentarios

  1. Mª José

    Pues muy de acuerdo en casi todo. Una vez la ves, la olvidas por completo. Además, yo no sabía nada de la leyenda de los 47 ronin, así que con el final me quedé con tres palmos de narices.

    Enhorabuena por el artículo, Alejandro.

  2. Totalmente de acuerdo. Me esperaba mucho más, con todo lo que se habría podido profundizar en la mística y el código Samurai solo le dan una levísima pincelada.
    La película visualmente espectacular, muy colorista y con algunas buenas escenas pero no profundiza nada en sus personajes que resultan planos en todo momento. Keanu Reeves no tiene ninguna pega en las luchas a espada pero carece de expresión interpretativa, la única que destacan un poco en su papel es Rinku Kikuchi como la Bruja Mizuki.
    Lo único con lo que me quedo de la película es con su banda sonora. Genial
    Buena crítica.
    Un saludo.

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