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La inadaptada telequinésica: Carrie

Por Javier Morales

En 1973, cuando Stephen King escribía Carrie, las cosas no le iban lo que se dice muy bien. No me enrollaré en su situación personal, que ya analicé en un artículo para esta página, pero digamos que fue todo un golpe de suerte que la editorial Signet comprase los derechos de la novela por 400.000 dólares. La novela salió al mercado y, a pesar de que no arrasó -vendió poco más de 2000 copias-, llamó la atención de un brillante dirección, Brian De Palma y un productor, Monash, que ofreció a Lawrence D. Cohen escribir el guión de inmediato para llevar la novela a la gran pantalla. El presupuesto, bastante modesto, se cerró en millón y medio de euros. Ahora había que encontrar el reparto perfecto.

El director tenía una larga relación de amistad con Sissy Spacek, pero precisamente por eso no lo tenía claro. La actriz, una de mis preferidas, decidió currárselo y se presentó a la audición hecha un desastre, con el pelo sucio, sin maquillar y un vestido antiguo que le daban la imagen de “bicho raro” perfecta para el papel. Ni qué decir tiene que de inmediato se hizo con el personaje de Carrie White. Para el resto del reparto De Palma quería actores de no mucho renombre. Sabía que el tirón de la historia estaría en no reconocer demasiados rostros en pantalla para hacer de ella un relato cercano al público. Enseguida contrató a Nancy Allen, que después volvería a trabajar con De Palma en Vestida para matar, una de mis favoritas y en Impacto. También trabajó para Spielberg en 1941 y Verhoeven en Robocop. Pero por aquel entonces trabajaba de camarera y su aspecto de chica guapa pero sosa truncaba su sueño de actuar. La siguiente baza desconocida fue John Travolta. El hoy archiconocido actor por aquel entonces, a mediados del 75, era un perfecto desconocido. Dos años después su imagen forraba carpetas y protagonizaba sueños húmedos tras Fiebre del sábado noche y en el 78 tuvo el lanzamiento definitivo con Grease. En Carrie tiene un personaje secundario, pero su lado canalla, su aspecto de chulo de barrio con hoyuelo en el mentón era perfecto para el papel. Uno de los papeles más decisivos de la película, el de la Señora White, madre ultracatólica y demente de Carrie no fue resultado de un proceso de casting. Una de las productoras ejecutivas estaba convencida de que nadie mejor que Piper Laurie podría hacerlo. En un principio se negó. El papel le parecía un “cliché absoluto” pero, tras entrevistarse con De Palma aceptó convencida. Y esa es una de las decisiones que hacen de Carrie una película perfecta, porque el papel de Laurie fue memorable, imborrable e inmejorable. Para el personaje de la alumna “buenrrollista”, encarnadora de la bondad y por ende única superviviente de la historia, Sue Snell, De Palma consiguió a Amy Irving, que a la postre se casaría con Steven Spielberg y protagonizaría uno de los divorcios más cuantiosos de Hollywood.

Para el equipo técnico, el magistral director, una mente preclara a todas luces, se rodeó de lo mejorcito, colegas y amigos suyos que acabarían pasando a la historia del cine.

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La peli pasó de Fox a manos de United Artists, pero con el presupuesto mencionado. El rodaje fue relativamente fácil. La mayoría del reparto eran jóvenes entusiastas, con ansias de hacer un buen trabajo, así que De Palma se evitó “divismos” y exigencias ridículas. Para ser uno de los directores más meticulosos del cine de esos años, la mayoría del metraje se rodó sólo en una toma. Aun así hubo escenas dificilísimas de rodar. Empezando por el inicio de la peli, rodado en slow motion, en el baño de chicas de un instituto, con un montón de muchachas semidesnudas era algo que traía de cabeza al director, temeroso de la calificación que dieran a su película. El espectador, viendo ésto en el primer minuto y, a continuación, cómo hacen auténtico bullying con la aterrorizada Carrie a la que acaba de venir su primer periodo, se da cuenta de que le queda hora y pico de sorpresas en una montaña rusa en la que todo es posible. La otra escena durilla es la del baile de promoción. En ese baile, la mala malísima Allen convence a Travolta y otros cuantos para que Spacek sea elegida reina del baile y en el momento anterior a dar el discurso le cayera una lluvia de sangre de cerdo sobre la cabeza. Los estudios se opusieron como fieras a la sangre, que acabó siendo sirope. Es una escena rodada con una maestría, una capacidad para el suspense y una brillantez que hacen evidentes las comparaciones de De Palma con Hitchcock, al que el director lógicamente admiraba y homenajeaba en un guiño cinéfilo, llamando al instituto en que sucede la historia Bates, en honor al prota de Psicosis. Otras escenas difíciles pero impecables son el incendio final y el accidente de coche.

A pesar de que el rodaje fue bastante fiel al guión, De Palma eliminó algunas escenas y modificó otras tantas. Así, una escena eliminada por su dificultad y por lo explícito de la misma, en la que Carrie preguntaba a una vecina por sus senos y después era duramente recriminada por su madre, desatando una lluvia de piedras (como lo leen) que caía sobre la casa. Se modificaron también escenas de la novela. En ella, Carrie acababa con todo el pueblo tras la broma de la sangre. Con un presupuesto ajustado y una mente privilegiada, el director decidió que “sólo” destruiría el instituto. La muerte de la madre de Carrie, que en libro moría de un infarto, se sustituyó por la maravillosa escena en que Carrie, con el poder de su mente clava a su madre en la pared y la acuchilla dejándola como el Cristo terrorífico que guardaba en el armario. El director también eliminaba los flashbacks, que en la novela daban sentido a la historia. Le pareció una forma muy poco cinematográfica y demasiado recargada. Bravo nuevamente por De Palma. En la película se utilizaron múltiples recursos que lejos de apartarnos de la historia nos ayuda a comprender lo que sucede, como el split diopter lens, el fast forward  y el split screen.

En sólo 50 días la mayoría de la cinta estaba rodada y el director se encerraba con Paul Hirsc para el montaje. Para el final de la cinta, De Palma tuvo la idea de introducir una ensoñación en la que la directora del colegio, la única superviviente va a dejar flores en la tumba de Carrie y una mano del más allá la agarra del brazo. Como anécdota cabe destacar que Spacek se implicó tantísimo en el papel que quiso ser ella misma quién lo hiciera, por lo que estuvo un buen rato enterrada viva para lograr la escena.

De Palma había contado como compositor en algunas de sus películas previas de Herrmann, compositor fetiche de Hitchcock, pero murió antes de que se le pudiera ofrecer el trabajo. El director contó con Pino Donaggio que hizo de su banda sonora una obra maestra con claras reminiscencias a Psicosis. La cinta se estrenó el 22 de septiembre de 1977. Fue un éxito rotundo de crítica y público, recaudando unos 50 millones de dólares que debieron dolerle en las carnes a los mandamases de la Fox.

Pero la cinta no fue sólo un exitazo de taquilla, sino que sentó un patrón para las películas con componente sobrenatural que vendrían años después y que le deben mucho, muchísimo, a Carrie.

Como otras muchas cintas que utilizaron los recursos narrativos y cinematográficos con los que la película sorprendería a propios y ajenos.

Años después, colectivos feministas tacharían a De Palma de misógino, e incluso se urdieron estudios ridículos que hablaban de él como sectario. Ni qué decir tiene que la cinta, que ha sobrevivido perfectamente al paso de los años, es una obra maestra. Y, como exitazo que fue, ha tenido una terrible secuela, La ira: Carrie 2 cuyo único aliciente es la presencia de Amy Irving y un remake televivo, Carrie, de David Carson y con Angela Bettis como bastante digna protagonista. A la espera estamos de lo que parece que será el remake definitivo, que se estrena este año, dirigido por la brillante Kimberly Peirce y protagonizado por la estupenda Chloë Grace Moretz.

Cabe decir, que si bien King no estaría nada contento con lo que haría Kubrick con El resplandor en 1980, se declaró absolutamente contento y satisfecho con la obra de De Palma.

Como para no estarlo…

Comentarios

  1. Cinepata

    ¡Peliculón!!!!! El libro de Stephen King me encantó por como está narrado a forma de diario.

  2. Lourdes Lueiro

    Estoy a la espera del remake, a ver que tal, me da a mi que no va a defraudar, la actriz escogida me gusta, a mi hermana le apasiona Chloe Grace Moretz, de ahí que a mi también me llegase a convencer, desde luego la pinta la tiene inmejorable. un saludo Javier!

  3. Javier Fernández López

    Es posiblmente el remake más esperado del año. ‘Carrie’ es un clásico del cine de terror, una cinta impresionante gracias a un final rompedor, sangriento y sumamente trágico.

    Gran artículo, un placer leerlo. Saludos!

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