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La impunidad de la gran crisis de 2007

Por Enrique Fernández Lópiz

Esta película La Gran Apuesta, no es una ficción, no es un producto imaginario, sino que sus protagonistas, héroes o villanos según se mire, son reales como la vida misma. Personajes que son obra de la literatura del periodista especialista en Economía, Michael Lewis, en su famosa novela superventas, The Big Short. En ella, con intriga, drama y sarcasmo pone delante de nosotros a una serie de personajes complejos y politonales, que previeron el gran timo que supuso en su momento el negocio inmobiliario, o mejor, las hipotecas basuras que inundaron el territorio de la especulación financiera.

Cuando cuatro individuos fuera del sistema se dieron cuenta de que nadie, ni grandes bancos, ni medios de comunicación, ni siquiera el gobierno norteamericano reconocían la previsión de una economía terminal (en España pasó igual con el Presidente Zapatero, siendo Solves el Ministro de Economía); entonces, digo, ante la flagrante negación del mal que se avecinaba, a estos señores se les ocurre la idea de hacer una “Gran Apuesta”. Pero claro, esta apuesta arriesgada tiene que vérselas con el lado más oscuro de la banca donde deben poner en duda todo y a todos. Este film, basado en la novela de Lewis, al igual que la obra literaria, es una reflexión y crítica a la quiebra del sector inmobiliario en los EE.UU., que fue la causa de la crisis económica que asoló al mundo capitalista-occidental en los años 2007-2008.

Cuando terminé de ver la proyección del film, la primera sensación que tuve fue de cierto aturdimiento. Una sensación derivada de la gran cantidad de datos, términos, conceptos bancarios, financieros y económicos que, a pesar de que su director Adam McKay es bastante didáctico, no quita para que sea denso e intenso, con diálogos muy prolijos que apenas cesan en los 123 minutos de metraje. Supongo que ser pedagógico con estos temas no es un asunto fácil. No obstante, si se emplea la atención libre y flotante mientras se mira la película, al final te enteras de lo sustancial. Lo sustancial, entre otras, hace referencia a características humanas como la codicia y la ambición desmedida, la estupidez, la adoración al dinero, la negación como defensa según la cual se ignoran inconscientemente grandes males que pueden afectar muy negativamente, lo cual es como no querer ver la obviedad, y en fin, todos estos rasgos de una era plagada de corruptelas y una absoluta falta de moral donde al final, como es sabido, siempre pagan los más vulnerables.

Realmente, Adam McKay ha puesto en fotogramas una historia excelente, a la vez que cruel y despiadada, de algo que todos hemos padecido. Ya lo dice el protagonista interpretado por Pitt, la cosa “no es para reírse”. Y no lo es, McKay lo sabe y hace un obra que a mí me ha dolido, me ha jodido, me ha parecido la perfecta escenificación de una farsa sideral en forma de comedia. Como escribe Martínez, es: … la prueba irrefutable de que las mejores comedias acaban por doler y la demostración palpable de que pocos argumentos alcanzan nunca la comicidad de la desgracia. McKay acierta en una cinta solvente, muy bien conducida y que explica la “crisis” sin prescindir del sarcasmo, la mala leche, junto a un relato que entretiene. Y además es visualmente seductora, seducción que evoca al Scorsese de las últimas décadas, de Casino (1995) a El Lobo de Wall Street (2013).

El guión, del propio McKay junto a Charles Randolph, parece traducir perfectamente la novela de Michael Lewis, con una gran calidad narrativa, diálogos muy interesantes, y, dentro de lo que cabe, haciendo pedagogía sobre las subprime y otras delicias financieras, con notable esfuerzo educativo y claridad en tan complejo asunto. A propósito de esto que digo, recuerdo que en la estupenda película Margin call (2011), el mandamás de la cosa bancaria, un apuesto y elegante ejecutivo, le espeta al joven analista que acaba de descubrir cómo se acerca el Apocalipsis financiero: Sea conciso y claro al describirme sus motivos de pánico. Al hacerlo imagínese que tengo la capacidad de entendimiento de un niño o de un perro.” Así que imaginaros que sin estar yo metido en estos asuntos, los datos y los enrevesados caminos de la economía y las finanzas, se me hagan difíciles de entender en toda su magnitud; pero confieso que este film, me los ha aclarado en gran medida, gracias a su esmero. Asocio aquí con otras cintas muy buenas que yo he comentado en estas páginas como El gran farol (2000); o, The international: dinero en la sombra (2009); y hay más. En fin, que muy bien por el libreto de McKay- Randolph.

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Están a la altura del film la estupenda banda sonora de Nicholas Britell y la esplendente fotografía de Barry Ackroyd. Además, como escribe Caballero: “El ritmo casi épico del montaje funciona como el gran elemento comunicador obteniendo como resultado una perfección sublime que puede chirriar al espectador más escéptico. El uso del espacio es tan detallado como un western fordiano, el equilibrio perfecto entre lo salvaje y la precisión. ’La Gran Apuesta’ es honesta e indómita y probablemente sea una de las películas más atrevidas del año”.

El reparto es de lujo y no querría destacar a ninguno, sino más bien decir con todas las letras que los actores al completo son muy convincentes, que te crees sus roles, que te da hasta miedo lo que ves y oyes, incluido ese mensaje que no por sabido resulta menos impúdico, y que dice uno de los protagonistas: Esta crisis solo la pagarán los pobres y la clase media. Actores y actrices de la talla de Christian Bale, Steve Carell, Ryan Gosling, John Magaro, Finn Wittrck, Brad Pitt, Hamish Linklater, Rafe Spall, Jeremy Strong, Marisa Tomei, Melissa Leo, Atanley Wong, Byron Mann, Tracy Letts, Karen Gillan, Max Greenfield, Margot Robbie, Selena Serna, Richard Thaler y Anthony Bourdain. Si uno está bien, el otro está major, desde Brad Pitt que casi pasa desapercibido, hasta los geniales Bale, Carell, Gosling o Magaro por mencionar solo cuatro. Estos actores, convierten la película en una historia terrorífica pero necesaria para que la ciudadanía normal y sufridora, esos que hemos pagado el pato, sepamos por lo menos de qué fue la cosa, ese cósmico timo de las Hipotecas Basura.

Premios y nominaciones en 2015: Premios Oscar: 5 nominaciones incluyendo mejor película y director. Globos de Oro: 4 nominaciones incluyendo mejor película comedia o musical. Premios BAFTA: 5 nominaciones, incluyendo Mejor película. American Film Institute (AFI): Top 10 – Mejores películas del año. National Board Review (NBR): Mejor reparto. Critics Choice Awards: Mejor comedia, actor comedia (Bale) y guión adaptado. Críticos de Los Angeles: Mejor montaje. Directors Guild of America (DGA): Nominada a mejor director. Sindicato de Actores (SAG): Nominada a mejor reparto y actor sec. (Bale). Satellite Awards: Nominada a Mejor película y actor de reparto (Christian Bale). Asociación de Críticos de Chicago: Mejor guión adaptado. 3 nominaciones.

O sea, los personajes de la película, sobre todo el conocido Michael Burry, fundador de Scion, viendo el tsunami que se venía encima con las hipotecas basura, inventó la manera de apostar contra ello; lo que se conoce como “ponerse corto” con las subprime, asunto técnicamente difícil, que se basa en tomar prestado un valor que se entiende sobrevalorado, venderlo alto, comprarlo cuando baja, devolver el activo y anotarse las plusvalías. Pero debido a la dificultad de tomar prestados los bonos respaldados con los créditos tóxicos que suponen las subprime, lo que pensó Burry fue en seguros de impago (CDS), exclusivamente acotados a esos créditos subprime. Esto no existía, pero el visionario Burry consiguió convencer a dos Bancos de inversión, que quedaron estupefactos ante tamaño supuesto despropósito, de que los emitieran y se los devolvieran, y en el año 2005 ganó ya sus primeros sesenta millones ¡Olé la gracia!

El propio Lewis dijo que cuando escribió otra de sus interesantes novelas de finales de los ochenta, Liar’s Poker, fruto de su experiencia como empleado de la firma Solomon Brothers, en la que denunciaba la cultura de la codicia de los mercados financieros en esa década, su: … esperanza era que los jóvenes que no sabían qué hacer con su vida renunciaran a dedicarse a las finanzas, pero ocurrió exactamente lo contrario. Interpretaron el libro como un manual para aprender trucos y en Wall Street todo siguió prácticamente igual durante dos décadas. O sea, su frase la avaricia es buena, así dicha con mucha ironía, se convirtió en el eslogan que sigue definiendo la actual era, lo cual quiere decir que la cosa sigue estando igual… o peor, pues que todo puede empeorar.

Algunos críticos de la obra de Lewis, que es al fin la película de McKay, críticos como Michiko Kukatani de The New York Times, afirman y no sin razón que: ”El problema es que pone al lector (espectador) en la posición de aplaudir a gente que aunque fue más inteligente o previsora que los que provocaron la catástrofe, trató de ganar dinero apostando contra la salud del sistema financiero“. Y eso es cierto, uno está viendo el film, y puede caer en la tentación de batir palmas a los listos que se dieron cuenta del gran fraude que acaecía, si no fuera porque ellos se beneficiaron y fueron cómplices de la misma dinámica de robo y sangre que significó la conocida crisis financiera.

El mensaje final, cuando se ve que los responsables principales en su mayor parte se van de rositas y sin pagar un mínimo peaje, o sea, sin pena alguna, es auténticamente demoledor. Han robado, han hundido económica, moral, social y personalmente a millones de personas y la justicia queda impasible. Es más, los ciudadanos han/hemos tenido que salvar al propio sistema financiero, pues si no parece que el mundo desaparecería. Krugman, Premio Nobel de Economía en 2008 ha escrito: La película logra esta hazaña, principalmente, personalizando la historia, centrándose no en abstracciones sino en personajes pintorescos que se dieron cuenta de la putrefacción del sistema y trataron de ganar dinero aprovechando ese conocimiento […] y es indignante que, al final, básicamente no se castigase a nadie por esos pecados aparte de algunos espectadores inocentes, es decir, los millones de trabajadores que se quedaron sin trabajo y las millones de familias que se quedaron sin casa”.

Estimado amigo, aunque sea dolorosa, yo debo recomendarte que veas esta película. Creo que es una obligación que tenemos los ciudadanos del mundo para de una vez, asquearnos de tanta impudicia como nos rodea en el actual Sistema Financiero, sólo equiparable a la industria armamentística o las multinacionales farmacéuticas. Sé que una película no cambia el mundo, pero educarnos, informarnos, conocer la verdad, nos hace más críticos y libres.

Tráiler aquí: https://www.youtube.com/watch?v=vK3NGi9pmsE.

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