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La fuerza del cariño, ¿qué es el cariño?

Por Borja Álvarez (Jita)

¿Qué es el cariño?

Inclinación de amor o buen afecto que se siente hacia alguien o algo.

Esta es la definición de la Real Academia Española de la palabra cariño. Esta película manifiesta la necesidad del ser humano de dar y recibir ese sentimiento.

El guión está basado en la novela de Larry McMurtry, ganador del premio Pulitzer por su novela Lonesome Dove y del Oscar por co-escribir el guión de BrokeBack Mountain. Sin embargo, fue James L. Brooks el que adaptó la novela además de producirla y dirigirla.

Es una historia sencilla, de ritmo tranquilo y dirigida con mucha inteligencia. James L Brooks hace reír y llorar en los momentos precisos. El guión peca en buscar descaradamente esas lágrimas, pero debemos reconocer que lo logra de una manera bastante efectiva. Tan efectiva que la película recibió 5 Oscars y 11 nominaciones de la Academia en 1984. Un bagaje muy excesivo, pero también es cierto que el resto de cintas con las que competía era de una calidad similar.

Lo que no tenían el resto de películas era a Shirley MacLaine y a Jack Nicholson. Sin ellos, esta historia no hubiera sido lo mismo. Y lo curioso es que casi es así. En un principio el personaje de Garret estaba pensado para Burt Reynolds, pero no pudo hacerlo porque tenía otro rodaje. El papel fue a parar entonces en James Garner pero sus discrepancias con el director le hicieron abandonar. Jack Nicholson fue la tercera opción. Algo parecido pasó con el personaje femenino, ya que la idea original era que Sissy Spacek  interpretará a Aurora.

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Shirley no luce tan radiante como en El Apartamento o Irma la dulce,  pero a cambio nos enseña la soledad de una viuda, el sufrimiento de una madre, el carácter de una suegra y la devoción de una abuela. Una interpretación de raza y veteranía.

Antes de hablar de Jack Nicholson, quería mencionar a Debra Winger. Una interpretación con chispa y rebeldía. Justo lo que precisaba el personaje de Emma.

Pasemos al gran Jack. Al principio le vemos de nuevo en el papel de loco que tan bien le queda. Posteriormente, evoluciona al de hombre independiente y que rechaza el compromiso. Y termina… termina a lo grande. Si tres años antes enmudecíamos con sus trastornos de personalidad en El Resplandor,  aquí lo hacemos con la escena de las escaleras. La escena dura un minuto de reloj. Si en ese minuto se les pone un nudo en la garganta o la piel de gallina, he de admitir que envidio su fortaleza. Yo lloro como un niño cada vez que la veo.

Una película bonita y triste (como su B.S.O.), en la que falta ritmo, sobran minutos y en la que el guión resulta un poco tramposo. Pero, sobre todo, es una película en la que Jack Nicholson redefine la palabra cariño. Que alguien escriba a la RAE por favor.

Borja Álvarez

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