Image Image Image Image Image Image Image Image Image

La casa del diablo

Por Jon San José Beitia

La casa del diablo es un claro homenaje al cine de terror de los años setenta y ochenta. Presenta la historia de una joven muchacha que será contratada como canguro por una importante cantidad de dinero y que descubrirá que algo extraño traman los propietarios de la casa.

La película presenta un tratamiento de imagen y una ambientación soberbia con la que logra imitar el estilo visual y narrativo del cine de terror de los años setenta y ochenta. Los responsables de la película cuidan al máximo el más mínimo detalle para lograr trasladar la acción del relato a los años ochenta, prestando especial atención a la indumentaria y objetos habituales de la época. En su afán por conseguir asemejarse al estilo visual del cine de terror de los años setenta y ochenta, el relato presenta un ritmo pausado y parsimonioso que pondrá a prueba la paciencia de algún espectador. El argumento peca de simplista y se demora a la hora de presentar alguna situación inquietante, haciendo muy tediosa la introducción inicial en la que apenas se ofrecen datos de interés.

lacasadeldiablo2

A pesar de todo, el relato va presentando una serie de personajes cuya apariencia y comportamientos resultan perturbadores, y el director logra dotar a la película de una atmósfera enfermiza constante que no hace presagiar nada bueno. El director maneja los tiempos a su antojo y demuestra que sabe lo que quiere hacer en cada momento, reservando los momentos de mayor suspense y terror para un desenlace intenso y lleno de energía, donde juega con los tópicos del género de terror de una forma notable, obteniendo unos resultados más que interesantes.

El aspecto visual y el tratamiento del relato presenta claros guiños y similitudes con películas como El exorcista, La semilla del diablo y La matanza de Texas, en un sorprendente trabajo de imitación en cuanto al empleo de la imagen, sonido y banda sonora, elementos que se convierten en las herramientas fundamentales con las que el director juega con el terror.

Es posible que la historia que presenta el relato no dé para mucho y que no ofrezca nada nuevo, pero la forma en que está presentada y cuidada es digna de mención. Como dato, decir que se realizó en el 2008, logrando tener el aspecto visual de una película de finales de los setenta, sorprendente viaje en el tiempo. Un consciente homenaje al cine de terror de la época.

Jon San José Beitia

It's only fair to share...Share on Facebook0Tweet about this on Twitter0Share on Google+0Share on LinkedIn0Email this to someone

Escribe un comentario