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La belleza del sexo

Por Borja Álvarez (Jita)

¿Qué se supone que hay que hacer cuando no existen las palabras para expresar algo? ¿Qué puede escribir un amante loco del cine como yo cuando es testigo ante semejante obra?

Pues nada, simple y llanamente nada. Las palabras no hacen justicia, debería callarme y dejar que sean sus sentidos los encargados de contarles lo que ocurre en La vida de Adèle. Sin embargo, al abandonar la sala sentí la obligación de hacerlo, ese gusanillo irrefrenable me decía que tenía que escribir algo. Así que voy a intentarlo.

Mucho se ha hablado de ella, y mucho más se hablará, ya que en ciertos aspectos ha sentado cátedra. Es una película que hace del amor y el sexo puro arte. El sexo y el amor son arte, ya que ambos son la expresion de determinados sentimientos mediante la materia, la imagen, el sonido o los gestos. Abdel Kechiche logra hacer de esos dos artes sensoriales, una pieza artística totalmente palpable. No cabe duda de que ha dirigido la que será su mejor película. Ha encontrado su momento de lucidez, ese que solo los elegidos llegan a tener y lo ha plasmado de forma inmejorable.

Han corrido ríos de tinta sobre las famosas escenas de sexo. No me extraña, les aseguro que sobrepasa con creces lo anteriormente visto en el cine. En un momento de la película Adèle confiesa: “No sé, no sé explicarlo”. Como ya les he dicho, probablemente nadie pueda hacerlo usando las palabras. La primera escena de sexo entre las protagonistas (dura unos 7-8 minutos) supone un antes y un después en el cine. Jamás se ha rodado nada que se le acerque. Lo siento por los retrógrados que quieran ver en ella una escena excesiva o pornográfica. A mí me ha parecido arte en estado puro. Algunos planos son verdaderos lienzos que representan la belleza corporal de la mujer, el despertar sexual de la juventud o el alcance total del placer del ser humano, ese placer escondido que uno no conocía y quizás no vuelva a conocer. No hay palabras, hay física, hay química, hay lenguas, gemidos, bellísimos gemidos que enmudecen al despertador, que le dejan sin aliento y con escalofríos por el cuerpo. Uno se queda petrificado en la butaca viendo como dos entes individuales pasan a ser uno. No hay ni un ápice que induzca a un pensamiento “sucio”, la gran virtud de Kechiche es hacer de la lascivia y la lujuria sentimientos pulcros, incluso, ¿por qué no reconocerlo? envidiables.

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¿Provocativa? ya lo creo, ¿es arte recuerdan? La cinta excede los límites, pero los límites que habían alcanzado otros directores. ¿Qué límites pueden establecerse en algo tan natural como la sexualidad? Necios aquellos que quiera denostarla por considerarla inmoral, su esfuerzo será en vano. Que les quede algo claro, La vida de Adèle es el frenesí innato entre dos personas –las que sean- que se desean. Y punto.

No puedo decirles nada más de esta escena y de las que la suceden, son indescriptibles, transgresoras, al borde del colapso sensitivo y que cada uno vivirá de una manera diferente. Porque algo así siempre debe ser vivido y no contado.

Continuo…

Es una historia larguísima, rodada con reposo pero sin lugar para el aburrimiento. La última media hora –cuando uno ya está exhausto- es más fría y reflexiva, pero captar la atención del espectador durante 3 horas es un logro codiciable para todo cineasta. Una cinta sencilla, preciosa en algunos momentos, cruel y dolorosa en otros, con un humor muy suyo y sobre todo, con una textura y una protagonista que la hacen única. Y además, es un relato completísimo y muy amplio. Se tocan muchísimos aspectos: la confusión sexual, la manifestación del primer amor, los celos, la vergüenza, “el qué dirán”, la humillación, el sufrimiento, la soledad, el desamor más visceral – la escena de la discusión será eternamente recordada- la creencia en el destino etc…

La dirección está basada en los primeros planos. Kechiche planta la cámara apenas a unos centímetros de la acción, da rienda suelta al talento de las dos protagonistas y la intimidad se expande. Ambas actrices han contado que jamás volverán a trabajar con el director tunecino. El rodaje fue durísimo –duró más de 6 meses-, algunas escenas se rodaron cien veces, otras, tras innumerables repeticiones ni tan siquiera llegaron a montarse. Pero sin duda alguna, el esfuerzo ha merecido la pena. También comentaron que no existía el pudor, que pasaron muchas horas desnudas una frente a la otra y que resultó muy cómodo en todo momento. Algo que queda reflejado de manera magistral. La intensidad y la sensibilidad entre ellas es contagiosa y completamente tangible. Deléitense con la secuencia del primer beso. Esa relación de total confianza y casi telepática, es, con diferencia, lo mejor del film.

Léa Seydoux cuaja una actuación destacable. Tras el azulado cabello encontramos a un personaje peculiar, con un punto de vista filosófico, artístico y existencial sobre la vida. Adèle Exarchopoulos, con apenas 19 años, pulveriza las directrices de la interpretación. No se si serán sus dos mofletes, su dos dientes tan característicos o sus carnosos y deseables labios, pero la naturalidad que desprende esta joven asusta. Una actuación casi perfecta, roza la excelencia en casi todas las escenas. Si sonríe, se hace la luz y el espectador es feliz, si está sola y sus lagrimas y moquillos se deslizan por su rostro cual niña de 3 años, la aflicción se hace un hueco entre nosotros.

¿Saben lo que les digo?

¡Que le den a los Oscar hombre! siempre pensando en los malditos premios, si se olvidan de ella, que se olviden, los que no lo haremos, seremos nosotros. Les aseguro que el trabajo de esta muchacha deja una marca imborrable. Vean La vida de Adèle, cuando lo hagan, descubrirán como Abdel Kechiche llevó la ternura, el erotismo y la pasión a la pantalla hasta límites inimaginables. Y recuerden, todo esto son simples palabras.

Comentarios

  1. Irene Pardo

    Excitante artículo en todos los sentidos. Enhorabuena Borja!

    • Gracias Irene, la película tiene mucho de excitante, y lo hace de una manera muy natural y “limpia”.

  2. Iñigo

    He leído de todo sobre esta película, y desde luego no ha dejado a nadie indiferente. Ya decía yo cuando critiqué la película “El odio” (1995) que de Francia siempre sale alguna cinta que sobrecoge al mundo entero y transforma el cine.

    No sé si verla… Incluso si salen esas dos mujeronas, jajaja. Aún no la han estrenado en León, que es provincias. ¿Me la recomiendas, amigo?

  3. Claro que la recomiendo. No sólo es (hasta la fecha) la mejor película del año 2013, si no que se trata de una de las historias de amor más hermosas -y crueles- que se han rodado nunca.

    Tiene escenas -en concreto una- que forman ya parte de la historia del cine, momentos de los que se hablarán en imnumerables ocasiones por su atrevimiento y belleza. Pero lo que la hace realmente única -aparte de lo ya citado- es su textura, su reposo, es una maravilla como Kechiche controla los tiempos para contar la historia. Cuando la proyección termina, tu cuerpo está totalmente agotado debido a las sensaciones que se viven.

    Y por supuesto, está ella, Adèle Exarchopoulos. Es pura naturalidad, si todo va como debe ir, y si trabaja con la gente adecuada, no cabe duda de que esta chiquilla tendrá el mundo a sus pies.

  4. Íñigo

    Muchas gracias. Ahora toca esperar…

  5. Jorge Valle

    Una maravilla de película. La mejor del año.

  6. Sofía

    Borja, tú te has enamorado de la tal Adèle. Eso de que te gusten hasta sus mocos en primer plano y lo hagas saber públicamente es síntoma de haber perdido cualquier sentido, desde el del ridículo hasta el de la orientación.

    Los hombres que gozáis de imágenes de sexo entre mujeres es algo como para no alardear de ello. Tú mismo.

    • A ver, a ver, no me malinterpretes. Yo no digo que me gusten sus mocos jaja, es un detalle que hace más creíble su sufrimiento y hace que el espectador la vea como una niña -que en el fondo es lo que es- que lo pasa mal. Es un detalle para hacer más natural la interpretación, lo mismo que con los spaguettis. ¿Qué hace una madre cuando ve a su hijo llorando? ¿Consolarle no? ¿Comérselo a besos verdad? En ese momento el espectador siente compasión por ella y le gustaría ayudarla. Nada más. No mires y no veas dónde no hay.

      Y no gozo con esas imágenes porque sean dos mujeres. Como digo en la crítica, lo que se ve es el deseo entre dos personas -las que sean- que se desean y Kechiche lo capta de una forma muy bella. Eso es lo que me gusta. Pero si algo me caracteriza, es que no me corto ni con cristales, y te digo sin ningun pudor, que la escena es excitante por la sencilla razón que veo a un mujer -no porque sean dos- disfrutar. Para todo hombre ver a una mujer disfrutar es un placer, sexualmente y no sexualmente (una sonrisa en un momento determinado puede hacerle a uno el hombre mñás feliz del mundo). Y aquel que te diga lo contrario, miente como un bellaco.

      Si hubiera sido un hombre y una mujer igual. Soy heterosexual -y puedo asegurarte que Brokeback Mountain también me pareció una película bastante bonita, no excitante porque me gustan las mujeres pero sí bonita, completamente entendible y desprende tolerancia, porque vuelvo a repetir, son dos PERSONAS que se aman. No hay más vuelta de hoja.

      PD: Yo no puedo enamorarme de Adele, por desgracia, siempre lo estaré de Audrey Hepburn :)

  7. Prg

    Yo fui a Francia a verla hace unas semanas (sí estamos como en tiempos pasados…) y no me la he podido quitar de la cabeza desde entonces! Menuda maravilla. Por cierto, en Francia es +12 no +18, se ve que están un paso por delante.

    • Te entiendo perfectamente. Durante varios días a mí me costo dejar de pensar en ella.

      Un saludo y gracias por el comentario ;)

  8. Patricia Carr

    Recién ahora leo esta crítica. La he descubierto tarde. Igual que la película, la descubrí en diciembre. Y me parece que tu crítica, no, mejor dicho, tu experiencia, es lo más parecido a lo que yo sentí entre todo lo que he leído sobre el film.
    Es una obra de arte, pero sin pretensiones de serlo, lo que la hace todavía más maravillosa.
    El guion es una obra maestra. Parte de otra obra maestra, todo hay que decirlo (El azul es un color cálido, de Julie Maroh, totalmente recomendable) pero el giro que le ha dado Kechiche a la historia inicial me parece maravilloso. SPOILER!!! El cómic es duro, pero aún así me parece mucho más duro el final de la película, ese “¿Ya no me quieres?” rompe el alma.
    La dirección es maravillosa. Como dices, Kechiche ha filmado su mejor película.
    Y las interpretaciones son completamente revolucionarias. Creo que las dos actrices están perfectamente elegidas. Nadie más que Lea Seydoux podría haber sido esa icónica Emma, que da nombre al cómic. Y Adèle Exarchopoulos es una revelación, es la interpretación del año. Si hubieran elegido a otra actriz, la película no hubiera sido la misma. De hecho, cuenta Kechiche en una entrevista que la película, inicialmente se iba a llamar “El azul es un color cálido” pero poco a poco Adèle se fue creciendo de tal manera que de repente, la película ya no era tanto la historia de una relación como la vida de Adèle. Y es lo que tú dices, es tan real, tan natural, que rompe con todo lo que hemos visto hasta ahora, y te desestabiliza por completo, y te entra por los ojos, por los oídos. Y de repente tú eres Adèle y comes como ella, lloras como ella y follas como ella. Pocos actores y actrices en estos tiempos he visto yo que apelen tanto a los espectadores.
    Es maravillosa.
    Gracias por la crítica.

    ¡Un saludo!

  9. Gracias a ti por leerla y comentarla. Me alegro que mis palabras se acerquen a tu experiencia. La naturalidad de Ádele es hipnotizante y la película una obra imperecedera. Como dije en mi blog, la mejor del año.

  10. Delatte

    Pues sinceramente, para que se hagan películas lésbicas como ésta prefiero que no se haga ninguna… Mucho decir que visibilizan y normalizan pero parece que nadie ve que en realidad estamos en lo de siempre: las relaciones entre mujeres se convierten en objetos de morbo masculino y en escenitas degradantes de tetas y coños antes que en cualquier otra cosa, y eso es más un retroceso que un avance. Las propias lesbianas somos tan críticas con esta película precisamente porque nos vemos reducidas a una fantasía absurda de un hombre heterosexual, posturas ridículas y una actitud como de “vosotras tocaos hasta la extenuación que yo filmo”. Teniendo una historia tan maravillosa como la que tenía, con un temazo a desarrollar, un punto de partida estupendo en la obra original para trabajarlo y unas actrices entregadas y convincentes para darle vida, Kechiche ha malgastado sus 180 minutos de película en tijeras cunnilingus. A “La Vida de Adèle” le falta verdad y le sobran erecciones. En su cómic, Julie Maroh quiere dar visibilidad a las dificultades con las que se encuentra un adolescente durante el proceso de aceptación de su diversidad sexual, además de presentar una historia de amor excelente, bien cuidada, respetuosa, estética. Pero la prioridad de Abdellatif Kechiche ha sido ejercer de dictador. Él quería sostener la lupa como un voyeur dándose el lujo de exigir todas sus fantasías desde el lugar más privilegiado. No nos extrañe pues que Maroh haya denominado a esta película “pornografía para mentes masculinas”.
    Y conste que en ningún momento se discute sobre no mostrar sexo en la película, de hecho es necesario y está justificado que se muestre, pero no ASÍ. El problema no es con el sexo explícito siempre que esté justificado y bien presentado, como por ejemplo sucede en el cómic. El problema es cuando se ha decidido mostrar una escena sexual larguísima con el único propósito de crear morbo gratuito y polémica. Podía haber sido una escena de sexo rodada con respeto, buen gusto, erotismo y sensibilidad y no quedarse en el puro morbo de un director tiránico que parece regodearse en las tijeras y el cunnilingus mientras filma para después querer tomar al espectador por tonto, hacerse el ingenuo y pretender venderlo como otra cosa. Eso es lo indignante. Más que una relación sincera y realista entre dos mujeres parece una fantasía pornográfica bastante tópica (e incluso ridícula por determinadas posturas) de un hombre heterosexual y obsesivo.
    Por ejemplo, una película como Nymphomaniac es bastante más honesta que ésta en cuanto a propósitos y objetivos, ya que no miente al presentarse a sí misma: “FORGET LOVE” es su frase de presentación y en ningún momento reniega de sus escenas pornográficas o de sexo explícito. Pero Kechiche hace todo lo contrario, muy hipócritamente: rueda escenas claramente pornográficas y de bastante mal gusto y nos las quiere hacer tragar no sólo como necesarias sino como demostración de la pasión más auténtica. Pues por eso yo no paso, lo siento mucho, no quiero que se me tome por idiota. Lo que ha rodado este hombre es porno, se ha recreado en él y en las actrices y ha querido hacerlo así para llenar más salas, crear más audiencia y alimentar más morbo (sobre todo el masculino).
    Si habéis leído el cómic (que os recomiendo para que veais por vosotras mismas la diferencia), comprobaréis que las escenas de sexo no tienen nada que ver. Son explícitas, sí, pero no se recrean injustificadamente ni ofrecen morbo gratuito no resultan tópicas o insultantes. Son naturales, sugerentes y estéticas. En la película no veo más que tetas bamboleantes y posturas ridículas propias de un vídeo de Youporn.

  11. Delatte, antes de todo, mil gracias por comentar y aportar tu punto de vista. Para mí es un placer “discutir” sobre esta película.

    No he leído el cómic, así que en ese aspecto no puede decirte nada. Leo que eres lesbiana, asi que te concedo la ventaja de que posiblemente tu la veas de una manera más cercana. Yo te lo digo con sinceridad, no te voy a negar que las escenas de sexo resultan fantasiosas para un hombre pero si sumamos todos los minutos de dichas escenas no llegan ni de broma a 30 minutos.

    En los restantes 150 minutos yo veo a una muchacha, a una cría de 18 años pérdida sexualmente, no disfruta con los hombres, sus amigos se riien y la humillan por ser lesbiana, ella lo oculta a su familia, llora, sufre. Yo creo que trata el tema de una manera palpable y delicada. Te vuelvo a ser sincero, en la secuencia de la discoteca me transporto a esa discoteca y soy parte de esa conversación. Son muchos minutos de diálogo, d e dos chicas conociendose, flirteando y me parece un momento único. Y si ese momento es único, no te digo nada de la secuencia del parque momentos antes de producirse el primer beso. Veo a una chica valiente, que se lanza, le sale bien y su sonrisa me deslumbra. Y te lo digo con sinceridad. Es discutible si hay recreación excesiva en el sexo pero lo que es indiscutible es que deja huella, al espectador le queda bien claro lo que es disfrutar del sexo, la belleza de dos personas unidas etc… ¿Morbo? La palabra sexo por sí sola ya es morbosa.

    Después tenemos la discusión, francamente, desgarradora y cruel. Añade el final, los momentos de fiesta con los amigos (el “I follow” es trepidante) etc…

  12. Kechiche pretende que el publico no vea a dos lesbianas, vea a dos personas. Las escenas de sexo es decirle al espectador: “Las lesbianas (vease también los gays) tienen sexo, disfrutan como los heterosexuales y no hay nada raro o inmoral”. Te aseguro que en apenas 1 minuto yo veía a dos personas, no pensaba en dos mujeres, veía dos jóvenes disfrutar de una manera maravilosa.

    Se conocen, flirtean, se enamoran, follan, sufren, discuten, aparecen los celos y al final todo se va a la mierda. Al final sales de esas exposición y te vas a casa caminando por la calle con lágrimas en los ojos. Y todo eso pasa todos los días en el mundo, te llames Adele o Antonio. Y eso es lo que quiere decir Kechiche.

    El sexo es la contundencia para que el espectador se de cuenta de que el amor no entiende de sexo, entiende de personas. Si hay posturas ridículas, ni lo sé ni me importa, sí lo hacen -y mucho- la pasión y el frenesí que me evocan esos minutos. Entiendo que quizás las lesbianas no se vean representadas o incluso dolidas pero yo extrapolo esas escenas, me importa mucho más el resto, el verdadero mensaje de la cinta. Las escenas me impactaron por ver un placer muy cercano y creíble. Francamente yo no veo esa belleza placentera en youporn. De verás que no la veo. Youporn es sexo y punto. Adele y Emma son sexo, amor, pasión, desenfreno, extasis, placer… y todo ello es bello porque antes hay flirteo y nervios y depués crueldad y desolación. Todo eso es bello porque tu formas parte de eso. Pero insisto, para mí el mejor momento de la película es la escena de la discoteca y el parque.

    No quiero ni convencerte ni quitarte razón, seguro que en algunas cosas la tienes. Simplemente te describo lo que significó para mi esta película.

    Un saludo :)

  13. Delatte

    Muchas gracias por responder, los debates siempre son sanos. No quiero ser pesada con el tema pero es qe me siento obligada a explicar por qué me parece tan indignante y ofensiva esta película, y que no se me malinterprete ni se me pueda acusar de “opusina” o nada parecido.
    Creo que estas escenas causan tanta indignación porque en ellas el director está lejos de ser ingenuo o esteta al haberlas rodado, sino morboso. Ni las lesbianas practicamos tan frecuentemente las tijeras (de hecho es una postura poco común y que está más presente en las fantasías heteros que en nuestras prácticas reales) ni desde luego tampoco follamos así la primera vez, como dos actrices porno que ya lo supieran hacer todo. No seamos inocentes, por favor: nuestra indignación radica en el hecho de que la mirada de este director es bastante hipócrita, porque nos quiere vender unas escenas sexuales supuestamente filmadas con realismo, belleza y sensibilidad cuando lo que vemos es pura recreación pornográfica con fines comerciales. El sexo lésbico vende, y eso el director lo sabía y por eso lo ha explotado, por eso todas las justificaciones de estas escenas nos parecen cuentos y engaños bastante perversos. De ahí nuestra indignación. Aunque quizá es difícil de comprender por el colectivo ajeno a las lesbianas… es como si hubieran cogido algo importante o valioso para nosotras y lo hubieran pervertido y convertido en algo barato y ofensivo, algo que sirviera para que el público se excitara y se regodeara vulgarmente. Nuestra indignación viene de que se haya manipulado y ninguneado el sexo lésbico por parte de un director heterosexual, y en esto tengo que darle la razón a la autora del cómic: ¿tanto habría costado contar con la opinión de alguna lesbiana durante el rodaje?
    Quizá no haya sido tu caso, no lo pongo en duda, pero creo que muchos tíos han visto la peli sólo buscando las escenas porno, es más, esas escenas ya aparecen insertadas desgraciadamente en muchas páginas porno de internet o incluso el vídeo entero de 10 minutos se puede encontrar fácilmente si se quiere ver porno lésbico. Es triste vernos reducidas en esas escenas a lo de siempre: meros objetos sexuales para el placer masculino, y más triste aún es que un director de cine, sabiéndolo, se haya aprovechado de ello para sacarle partido, y encima luego lo niegue y diga que no, que su película va más allá del porno y que era necesario mostrar tijeras y todo tipo de posturas para justificar la pasión. A mí me indigna mucho este argumento. Y también el de muchos críticos que intentan justificarlo y defenderlo. Yo veo puro y gratuito morbo, en lo lo demás la historia no destaca por nada, no cuenta nada especial. Si sustituimos a una de las chicas por un chico, la película habría pasado completamente desapercibida. ¿Por qué se supone que la interpretación que hace Adéle “Echopolvos” es tan “increíble” y luego se quiere defender que no es una historia de amor entre dos mujeres sino una historia de amor universal? Es contradictorio, porque hay muchas películas de amor con interpretaciones que no tienen por qué ser increíbles, y se supone que la de esta chica sólo lo es por hacer de lesbiana… ¿no se supone que es una historia de amor como las heterosexuales? Os contradecís los que la defendéis. Yo no veo que esta película fomente la igualdad, más bien todo lo contrario: hace las relaciones entre mujeres objetos de morbo. Precisamente se ha hablado tanto de ella por ser dos mujeres, probad a cambiar a una de ellas por un chico a ver con qué os quedáis… pues con una historia de lo más normal y corriente, nada de amor extraordinario. Han puesto a dos chicas para dar morbo y punto. Y para ver el ascenso y degradación de una pareja me quedo antes con películas como “Blue valentine” o “Revolutionary Road”, que son mucho más profundas y las interpretaciones de sus protagonistas muchísimo más ricas en matices. De modo que no nos hagamos los suecos. Cuando una película se estrena, el principal reclamo es necesariamente el director, los actores, la calidad de la misma o la recaudación obtenida en otros países. Nada de eso concurre en el caso de esta película, puesto que todos sabemos muy bien cuál ha sido el reclamo: la temática lésbica y las escenas de sexo, y así lo han aireado en todos los periódicos, artículos y críticas. Afirmar que la importancia o el éxito de “La vida de Adèle” se debe a otros motivos es cuando menos de hipócritas.

  14. Bien, si esa es tu opinión no puedo contradecirte.

    Para mí, si esa historia hubiera sido Adele con un chico, me hubiera parecido igual de buena en casi todos sus aspectos. Y digo en casi todos, porque uno de los temas principales es la confusión sexual que ella tiene y que creo que está bien reflejada. Y para mí no os véis reducidas a eso, insisto hay muchos más momentos en la película, el sexo se reduce a tres escenas. Hay celos, sufrimiento, confusión, descubrimiento por parte de Adele, discusiones, la parte de humillación con el colegio, hay erotismo en escenas como la del cuadro… no sé, yo podría volver a verla sin ver las escenas de sexo y me parecería una película muy buena. Luego ya, la mirada “sucia” de cada uno que se detenga dónde quiera, yo en esas escenas veo pasión por encima de todo.

    No sé lo que buscaría la gente en esta película, si fuera el morbo, más gente la habría visto. Los espectadores que yo me encontre en la sala a juzgar por su perfil de edad diría que no buscaban eso. Por ejemplo, recuerdo que unos asientos a mi izquierda había un padre y una hija (la hija de unos 25 años) viendo la película.

    Lo último que quería decirte es que yo me lleve una grata sensación de la visión de las lesbianas. En general os habéis sentido ofendidas, seguro que hay cosas que están mal pero mi impresión fue muy positiva. Si de antemano sentía mucho respeto por vosotras, con esa película aún más, me dio una visión totalmente de igualdad y normalidad. A mí me vendio una historia de amor universal.

    Hay que fijarse en todas sus virtudes, las escenas de sexo son un condimento (digamos la guindilla jaja) pero el potaje lleva muchas más cosas.

    PD: Su éxito se debe en parte a eso pero también porque es buena ojo. Podríamos hablar de películas españolas a puñados con mucho sexo y más malas que pegar a un padre. Y tampoco olvidemos que ganó la Palma de Oro en Cannes, si la película hubiera sido mala o no hubiera tenido el bombo de Cannes habría tenido mucho menos éxito. Y éxtio relativo, que en España la han visto cuatro gatos.

    Un saludo y agradezco mucho tus comentarios. Que te vaya muy bien :)

  15. Advenedizo

    Esta no es una peli de lobby ni adoctrinadora, ni siquiera profunda. Esta sólo es una peli con porno lésbico para críticos cuarentones heterosexuales. Por eso ganó Cannes. Si lo dudas, pregúntate si Kechiche, de haber dirigido “Brokeback Mountain” (o una película protagonizada por dos chicos en lugar de dos chicas), nos hubiera deleitado con diez (súper necesarios y súper justificados) minutos de “bellísimo” sexo anal…

  16. Paula

    Soy lesbiana y ver esta película me ha producido un profundo asco y rechazo de ver cómo un cabrón morboso se cagaba en un producto maravilloso y convertía en mierda lo que era un material original perfecto.
    Es tristemente lo de siempre: vernos reducidas a lo mismo, a ninguna profundidad, ningún guion brillante, ninguna trama ni problemática trascendente…. nada más que 15 minutos de sexo salvaje para dar morbo y ganarse a la crítica masculina, y vender una película que no es más que pornografía fácil y gratuita disfrazada de la historia de amor más increíble jamás contada. De haber sido dos hombres los protagonistas (o un hombre y una mujer), el director jamás se habría recreado así en una escena sexual entre ellos y la película no habría sido tan brillante para los críticos. Esta peli no ofrece nada más que el morbo de la homosexualidad femenina y, sobre todo, las imágenes explícitas que lo corroboran. Si la pareja hubiera sido heterosexual, si el sexo realista hubiera sido tratado de otra manera más sutil, de esta película ni se habla. Y mucho menos se la premia. Qué asco y qué pena.

  17. Yo no pretendo convencer a nadie. A mí la película me encantó y he escrito mi opinión, simplemente digo lo que me hizo sentir. Si alguien se sintió ofendido por la película yo no puedo hacer nada, respeto esa opinión (aunque no esté de acuerdo) y ya esta.

    Estoy muy agradecido por que comentéis la crítica, ¡qué aburrido sería si todos estuviéramos de acuerdo! Pero lo que no voy a hacer es repetirme en mis explicaciones.

    Un saludo

  18. Talía666

    Una habitación con vistas. La cámara gira hacia el interior y se ve a un tío en la cama.

    Es Abdellatif Kechiche tocándose la polla y hablando por teléfono con su mejor amigo y consejero espiritual.

    - Tío, no paro de pensar en tías en bolas, en plan rollo bollo.

    - Pues nada, móntatelo a lo Medem: haz una peli que vaya de bollos, y que estén bien buenas. Y de paso que te pajilleas tú se pajillea media humanidad, que el rollo bollo tiene mucho público.

    - Ya, pero si hago lo que estoy pensando va a parecer que hago porno. Y yo tengo un nivel, tío.

    - No hay problema. Haz que hablen de vez en cuando y que digan cosas poéticas. Tú eres Kechiche, no haces porno, haces poesía.

    - Ya, pero sólo con eso no va a colar. Pienso tenerlas un montón de rato en bolas, necesito algo más.

    - Bueno, puedes alargar la película indefinidamente con muchos primeros planos, así por mucho tiempo que las tengas en pelotas siempre podrás decir que también les sacas la cara de vez en cuando. Un primer plano de los mocos mientras la protagonista llora puede ser la hostia.

    - Y eso para qué?

    - Para nada; eres Kechiche, un poeta, un artista de la imagen, un creador. No tienes que dar explicaciones. La gente se preguntará el porqué de cada plano y harán sesudos análisis y se olvidarán de lo de las tías en bolas.

    - Jo, tío, eres un crack. Me has salvado la vida. Mira que estaba como el pico una plancha con el tema éste.

    - Pos nada, haz la peli. Oye, y de paso me haces un favor. Conozco a una nena que está buenísima, la jodida se llama Exarchopoulos, toma ya, Adèle de nombre. He intentado tirármela de todas las maneras posibles, pero nada, no consiente la hijaputa. Como tiene ínfulas de actriz, si la contratas por lo menos la podré ver en pelotas y pegarme un meneíllo. Qué me dices, chaval?

    - Hostia, tío, eres el puto amo. Y ahora que lo pienso, me gusta el nombre de tu nena. Voy a titular la peli en su honor “La vida de “Adèle”.

    - Ah, pues de puta madre. Un gran detallazo por tu parte. Oye, no estarás intentando tirártela, no? No te lo perdonaría en la vida. Pero bueno, si te la tiras luego me la pasas… y pelillos a la mar. Qué dices, hace el apaño?

    Y así fue como el bueno de Abdellatif, con el fin único y exclusivo de echarse unas pajillas, nos la metió doblada y ganó la Palma de Oro en Cannes, además de un montón de aclamaciones de críticos que han sabido muy bien justificarle.

  19. Sandra

    No puedo quitarme de la cabeza esta película, ni su música, ni sus colores, ni sus detalles.

    El sexo es muy claro, sincero y placentero (Como debe ser) y así se muestra. Dos personas que se aman, se desean y se producen absoluto placer dejándose llevar por sus instintos, sin límites y sin pudor.

    Capta todas las posibles fases del amor: La obsesión, la complicidad, la unión, la decepción, la soledad y la ausencia de amor.

    Obra maestra, espectacular interpretación de las actrices en especial Adele.

    Bravo.

    Completamente de acuerdo contigo Borja.

  20. Cuesta quitársela de la cabeza sí, no es fácil que una película logre esa sensación. Captar todas las fases del amor es quizás su mayor virtud. Creo que pasará mucho tiempo hasta que la vuelva a ver, recordarla es aún más maravilloso.

    Un saludo y gracias por comentar :)

  21. Marcela

    ¡Cómo me cansan esas comparsas de lesbianas descontentas con la película! ¿Os quejábais de visibilidad entre féminas heterosexuales? Pues a mí y a otras más nos llegó la película. Fui a verla con mi novio a insistencia suya, y terminé llorando en su hombro (¡el también lloró!). Y yo, que hasta hace poco rechazaba ver cualquier reprentación de sexo lésbico tanto como rechaza Adele (y yo) los moluscos y por los mismos motivos, quedé sin aliento en tantas escenas de que me parecieron imponentes y, para mi sorpresa, naturalmente bellas. No recuerdo que el cine me haya llevado a tal montaña rusa de emociones con un argumento tan llano. Pero a veces lo llano tiene una profundidad en nuestras vidas que desconocen los demás porque lo escondemos como Adele y lloramos cuando nadie nos ve. Esa profundidad de lo simple que esconde la vida, y en especial el amor, es lo que retrata genialmente esta película esta película. Entiendo a las personas que no se pueden quitarla de la cabeza y ha cambiado mi visión sobre muchos preconceptos que tenía. También entiendo la duración larga, ínfima o nada de las exposiciones de las relaciones sexuales en la película representan la importancia y magnitud que les da Adele en su vida.

  22. Karma

    Esta es la película más machista que he visto en mi vida… Además de ser un bodrio de película, aburridísima, interminable, deshilvanada y absurda, tiene la desfachatez de frivolizar hasta extremos increíbles con las relaciones homosexuales entre mujeres. Toda ella me parece una predecible y tópica fantasía masculina además de perversa, tanto ella como sus intenciones, porque me parece repugnante cómo se abusó de estas dos actrices jóvenes por parte de un director ávido de morbo. Creo que no hacía ninguna falta mostrar tantísimo sexo y que si se hizo así fue únicamente para buscar polémica y audiencia, que se cargaron una novela original extraordinaria en función solo de la búsqueda de esta fantasía masculina heterosexual, que si hubieran sido dos hombres los protagonistas no habrían ido tan lejos las escenas de cama y tampoco la película habría sido tan alabada ni tan premiada y que de hecho si fue así fue porque los críticos (hombres heterosexuales, recordemos, en su mayoría) la valoraron más con los genitales que con el cerebro, ya que objetivamente es una historia bastante mediocre que no aporta nada.
    Sobre ella se ha discutido mucho sobre que si no es pornográfica, que si las escenas sexuales son gratuitas o no, que la historia original fue escrita por una mujer lesbiana y un hombre heterosexual se ha encargado de degradarla (cosa en la que estoy de acuerdo), que si en realidad está mostrando la realidad de cualquier relación, no sólo homosexual, blablablá. Pues que nadie se lleve a engaño, puesto que como suele decirse, “la respuesta más obvia es siempre la correcta”: la película puede parecer pornográfica y tener escenas gratuitamente morbosas, pero ES realmente una película pornográfica y gratuitamente morbosa.

  23. Espanto

    Estoy en general de acuerdo en todo lo que plantean las lesbianas indignadas con esta película y también me rebelo contra la hipocresía y la imbecilidad de los críticos y festivales correspondientes. El sexo en el cine me parece un tema de lo más interesante porque, como bien planteas, muchas veces actúa como un reclamo morboso en si mismo que se desconecta del relato en el que está inserto. Desde luego la película que nos ocupa es un ejemplo claro de este efecto, y entiendo por ello la ira que ha provocado.

    La cuestión es: ¿es lícito mostrar sexo actuado en un relato? Yo pienso que sí, claro. Pero también es cierto que el carácter claramente perturbador de la visión de personas, aunque sea fingido, practicando sexo muchas veces no complementa la narración sino que ejerce como elemento distorsionante. Y, por supuesto, en “La vida de Adele” esto está llevado al extremo porque realmente las actrices están representando su sexo de una forma tan expícita que cuesta trabajo decantarse por si es sexo fingido o real. Para un espectador masculino heterosexual este momento claramente se desconecta del relato porque la excitación de ver esta fantasía es lo único que importa en ese momento. Y es normal que sea así. Lo lamentable es que el director y los críticos alabadores sean tan cínicos e hipócritas para hacer pasar este elemento determinante de la película como un hermoso complemento y no como un reclamo morboso, y por ende, comercial.

    Si quiero ver sexo, veo porno. Pero no me vendas cine con algo demasiado parecido al porno porque somos todos mayores y me estás tomando por tonto.

  24. Lara Croft

    Puedo darle cierta relatividad a esta película porque yo, que me identifico como heterosexual, no tengo una necesidad personal (más allá de la humana), de que se visibilize una historia lésbica y se muestre la discriminación a través del cine. PERO COMPRENDO perfectamente que algunas mujeres lesbianas sientan rabia al ver que la primera persona que expone y que dirige esta temática es un hombre heterosexual. Con el historial y el presente que siguen viviendo las personas con sexualidad no normativa, es muy absurdo que no se aproveche una película así para mostrar con profundidad la historia vista desde personas QUE LO HAN VIVIDO y sienten la necesidad de contarlo y reivindicar. En nuestra cultura, el lesbianismo se usa para la excitación masculina y no está visibilizado como una opción vital positiva y completa, y eso a mí también me da asco y rabia. En este sentido me sentí molesta en solidaridad, porque “La vida de Ad’ele” se queda en eso, en un ejercicio de excitación masturbatoria para hombres, un insulto a las lesbianas en particular y a la inteligencia del público en general.
    ES LÍCITO mostrar sexo en una película, por supuesto que sí, pero que me muestren honradamente las reglas desde el principio y no de una manera tan manipuladora y comercial. Dudo que si la película prescindiera de las escenas explícitamente sexuales entre las dos protagonistas (guapísimas, por cierto, y siempre depiladas y listas para el momento, por cierto también…) hubiese tenido la más mínima repercusión (o sí, vete a saber, de pelis malas está el cine lleno). ¿Y por qué? Porque esta es una película totalmente plana, y además larga y tediosa que evita en todo momento el conflicto.
    Lo que se presenta como un drama respecto al propio conflicto de la sexualidad en la adolescencia acaba siendo una historia mediocre con los mismo registros del manido amor romántico, de hecho, bastante afectada por una visión patriarcal y pequeñoburguesa.
    Adéle es un personaje altamente ostiable,que no lucha por lo que quiere sino que directamente se deja llevar, la caga en innumerables ocasiones y después llora y espera que las cosas se solucionen solas. Una adolescente de clase media a la que nos quieren presentar más culta que el mundo que la rodea cuando no es en absoluto espabilada ni mucho más lista que sus padres, que comen spaguettis mirando la tele y sin hablar entre ellos.
    Emma, una egocéntrica de campeonato representando el rol masculino de la pareja (cada vez más exagerado). El peor rol que puede representar un hombre: paternalista, dominante y que se considera muy superior intelectualmente a su joven novia. Hasta el punto de llamarla puta por acostarse con otro (¡y eso que antes de empezar con Adele, es ella la que tiene pareja!). Todo ello enmarcado en su mundo de pequeña burguesa con unos padres que comen ostras y le permiten ser la nini de la casa para centrarse en su arte.
    Se evitan TODOS los conflictos que se presentan en la película: el conflicto de Emma con su pareja hasta que se enrolla con Adele, el conflicto de Adele con los compañeros homófobos de su clase, el conflicto de Adele con sus padres al salir del armario, el conflicto de Adele con el entorno laboral y su homosexualidad… para ir a lo fácil: pongámoslas a follar durante 15 minutos para que a nadie el quepa duda de la pasión que las une.
    Esta no es una película sobre la homosexualidad, es un culebrón absurdo que ha utilizado el sexo lésbico como principal reclamo. Que nadie tenga valor para admitir una evidencia de tal calibre es lo tremendo, y por eso no debe resultar tan raro que a muchos y muchas (heterosexuales u homosexuales, aunque comprendo perfectamente que a las lesbianas les indigne más) nos parezca hipócrita.

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