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Joy, una historia familiar

Por Javier Fernández López

De esta película, Joy, tengo que decir que no sabía absolutamente nada de ella sobre su argumento. Sólo sabía lo básico, que David O. Russell dirigía este proyecto en el que nuevamente tiene a su musa, Jennifer Lawrence, y que aparecían otros actores que suelen estar en sus películas. Los críticos hablaban más o menos bien de ella y demasiado bien de la interpretación de Lawrence, así que me animé a verla sin más pretensiones que echar el rato en la sala de cine. Quiero comenzar este artículo diciendo que por primera vez he visto una interpretación de la actriz de la que podría decirse que es una genialidad, no en vano la película está hecha por y para ella. Pero en mi caso se debe también a que esta vez no han me han vendido a Lawrence durante la película como una chica guapa o “que está buena”, porque aun siendo un tema baladí para muchos, lo cierto es que la chica no me parece atractiva en ningún sentido. Esta vez, sin embargo, es mostrada no como una mujer de encanto o de cara bonita, sino como una mujer, sin más. Eso hace que su personaje se mueva mejor por el recorrido de la historia, que se mueve en un tono un tanto kitsch en ocasiones y emotivo en otros momentos, a su vez con un enfoque realista sobre el relato de una mujer que logró hacerse un nombre.

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El mayor problema es que tarda en arrancar la película, aunque es necesario en vistas a que el espectador conozca el trasfondo de Joy, una mujer con una familia que más de uno odiará al ver la película. Robert De Niro recupera un poco de aquel personaje que hizo en Vida de este chico. La historia trata sobre una mujer con ideas, una persona que busca sacar adelante a su familia más que a ella misma, aunque estos no dejan de bombardearla y aprovecharse de ella. En un determinado momento, con la inspiración por delante, inventa una fregona. Aquí es donde la película adquiere un tono irónico, pues en estos tiempos donde el feminismo ha encontrado su mayor aliado en el postmodernismo, que salga a la luz la historia de una mujer que alcanzó la fama por inventar una fregona resulta hasta cómico. No se equivoquen, todo lo mostrado en la película es serio, aunque a veces haya algo de sátira en algunas escenas, como en el personaje de Bradley Cooper, que no logra encajar del todo en el resultado final del producto.

Como película, Joy es una gran película. Muestra errores propios de Russell, que no puede decirse que sea un director de ingenioso talento con los ritmos y la cámara. Pero Lawrence funciona tan bien en la película y está tan bien hecho que el espectador llegue a odiar a parte de la familia de Joy que al final te acabas quedando con eso, más allá de algunos momentos sacadas del manual de feminismo reivindicativo. En definitiva, película notable muy recomendable y que puede dar que hablar. Porque detrás de Joy hay una historia, un camino, una familia. Es como si fuese una telenovela, que es a lo que juega la cinta realmente.

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