Image Image Image Image Image Image Image Image Image

Jon Nieve en un mundo oscuro

Por Javier Fernández López

Vamos a ser un poco prácticos con esta superproducción. Pretendía ser una película que ofreciese las mismas sensaciones que Troya, la película de 2004 que, infravalorada por cierto, ha logrado subir su estatus gracias a esta película. Pretendía ofrecernos, como mínimo, un entretenimiento palomitero, y ni eso. Pretendía ser la primera obra para que Kit Harington (Juego de Tronos) avanzase en su carrera como actor. Mal decisión Kit, esto no te va a ayudar, menos aún si te encasillas. Pretendía ser, al menos, una película espectacular en lo que a efectos especiales se refiere, y la risa ha sido tal que uno no sabe si lo estaba viendo iba en serio.

El protagonista, Jon Niev… perdón, Milo, apodado el celta… bah, más sencillo, llamémosle “Jon Celta”. Pues eso, Jon Celta es el héroe de esta cinta de poco más de hora y media. Pero lejos de estar solo en esta historia catastrófica, tendrá de amigo a un gladiador. Y siendo todo lo políticamente correcto posible, el amigo, Adewale Akinnuoye-Agbaje (El regreso de la momia), es negro. No sé ya qué es más machista, si que uno se fije en un detalle así o que el amigo sea siempre negro. Aquí ya tenemos uno de los elementos presentes en Gladiator, cuando Máximo Décimo Meridio tenía de aliado a un personaje de igual semejanza en su concepto.

pompeya2

Dicho actor, cuyo personaje se llama Attico, curiosamente en España ha tenido la voz de Jordi Boixaderas, el cual dobló a Gerard Butler en 300. Lógicamente, esto es un detalle propio únicamente de la versión doblada, nada que ver con la original, pero ha tenido su gracia. Como que uno sentía que la película quería gustarte. Ella quería que te sintieses “guay” viendo la película, que recordases esas otras películas con las que disfrutaste hace unos años.

La relación entre Jon Celta y Cassia no se la cree nadie, eso es cierto, pero lo que no es creíble, ni por asomo, es el papel de Kiefer Sutherland (Cuenta conmigo), personaje que está totalmente descuadrado en la película, mal colocado. El concepto de su personaje, de base, es una basura. Como villano, estamos ante un Razzie de manual.

Estamos ante una de esas películas del mismo rango (aunque no calidad) que Titanic o Pearl Harbor, ambas películas narraban un hecho histórico desde un cuento de amor. El final de ambos films ya lo sabíamos antes de que empezáramos a verla. Por ello, lo importante es saber jugar con la espectacularidad, y para ello todo lo que antecede a la catástrofe tiene que transmitirte algo, que motive al espectador a sentir algo por los personajes. ¿De verdad que alguien va a sentir algo de pena por la catástrofe que provoca la erupción del Vesubio? Seamos serios, Pompeya nos es indiferente durante toda la película. Muestra más la ciudad, sus costumbres, sus gentes, muéstrame cómo vivían y por qué, como a veces se intenta decir en la película, era una sociedad tan buena. Haz que la caída de Pompeya sea digna de alguna lágrima, no de la indiferencia.

Lo único que puede valorarse positivamente son las coreografías de las más que estupendas luchas de gladiadores. Pero no hay mucho más que destacar. Fotografía pobre, pobre factura técnica, una banda sonora desapercibida… lo único que destacaría, además de las batallas, es a Jessica Lucas (Posesión Infernal), el único personaje que me he creído, como si estuviese varios escalones por encima del resto. En definitiva, no se gasten ni un céntimo en esta estafa.

It's only fair to share...Share on Facebook0Tweet about this on Twitter0Share on Google+0Share on LinkedIn0Email this to someone

Escribe un comentario