Image Image Image Image Image Image Image Image Image

Iris

Por Jon San José Beitia

Parece que en el reciente cine de Hollywood los guionistas andan flojos de ideas y las productoras terminan por recurrir a remakes, superhéroes y biografías de figuras relevantes de la humanidad, llevando sus obras y milagros a la gran pantalla para recoger algún que otro premio por el camino. Si echamos la vista atrás encontramos casos como el de Ray, Monster, Mi Nombre es Harvey Milk, Gandhi, La Dama de Hierro, Lincoln y ésta que nos ocupa, Iris, que recoge la pesadilla sufrida por la escritora, Iris Murdoch, atormentada por la pérdida de memoria que supone una enfermedad degenerativa como el Alzheimer.

Este tipo de películas biográficas gozan del interés del publico, ya que reconstruyen los acontecimientos y obras más importantes en las que tomaron parte los diferentes personajes pero, a su vez, tienen en contra las licencias que se toman los responsables de la película, alejándose de la realidad.  Muchas son todo un viaje para el espectador pero, lo cierto, es que aunque algunos de los personajes y situaciones que recrean son interesantes, éstas no alcanzan como para completar la duración de un largometraje, algo que ocurre con Iris. Una prueba de lo mencionado anteriormente, es la corta duración de la película, formada por un esquema inconexo, donde se intercalan vivencias del pasado con el presente, intentando ofrecer vínculos entre el día a día de la pareja en el presente y los inicios de la relación, sin llegar a ofrecer un relato compacto.

La forma en que se presentan los primeros síntomas de la enfermedad y el posterior desarrollo de la misma, se produce con excesiva celeridad y este hecho, hace que la historia pierda en los aspectos dramáticos. Debe suponer una verdadera pesadilla para un escritor perder sus más valiosas herramientas de trabajo, las palabras, y esto no llega a reflejarse con acierto.

iris2

La película se vuelca en la relación de pareja, ofreciendo las grietas que, a lo largo de los años, han hecho más fuerte su unión y cómo se apoyan incondicionalmente a pesar de los problemas que deben afrontar. La falta de unión entre imágenes del pasado y del presente hace que la historia resulte fría y distante, dos secuencias idílicas paseando en bicicleta o bañándose desnudos, no hacen que el idilio llegue al corazón del espectador. Un aspecto notable y que realmente destaca es la calidad interpretativa del reparto. Cuenta con unas soberbias Judi Dench y Kate Winslet, interpretando al mismo personaje en épocas diferentes y la entrañable aportación de Jim Broadbent, que le sirvió para ganar el Oscar a mejor actor de reparto, aunque parece más un reconocimiento a toda su carrera.

Corren rumores de que la relación de la pareja no fue tan estrecha como se intenta presentar en la película y que existía cierta rivalidad literaria e intelectual entre ambos, tema que no se refleja en la película, ofreciendo una versión edulcorada y distorsionada de la realidad, algo habitual en las adaptaciones biográficas que evitan tocar el lado oscuro de los personajes que presentan.

En resumidas cuentas, Iris, como toda producción inglesa, atesora las propiedades habituales de su cine, es correcta, elegante, cuidada y fría, pero no llega a ser completa. Diría que el propio personaje de Iris, hubiera apostado por algo más atrevido y novedoso, alejado de la corrección.

Jon San José Beitia

It's only fair to share...Share on Facebook0Tweet about this on Twitter0Share on Google+0Share on LinkedIn0Email this to someone

Escribe un comentario