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Interesante producción para un ‘biopic’ que hace agua

Por Enrique Fernández Lópiz

Muchos de nosotros hemos visto en cine o televisión los maravillosos documentales del legendario oficial naval francés, oceanógrafo y explorador Jacques-Yves Cousteau (1910-1997) (a él le gustaba definirse como un «técnico oceanográfico») con el barco Calypso. en Jacques se cuenta la gestación de este proyecto por parte de Cousteau (Lambert Wilson) y su primera esposa Simone (Andrey Tautou), que fue quien con su patrimonio de joyas familiares hizo posible la restauración y poner a flote el barco. Simone-Melchior Cousteau ejemplificó la alegría impulsora que consiguió el ascenso prodigioso y las conquistas de su esposo el capitán Jacques, quien certeramente le puso a ella el sobrenombre de “La Bergère” (“la pastora” de barcos), pues era ella la que derrochaba amor angelical hacia el Calypso hasta su muerte; ella, Simone, hija y nieta de almirantes de la flota francesa. El matrimonio Cousteau tuvo dos hijos, Jean-Michel (1938) y Philippe (1940-1979). Éste último mantuvo una relación distante y beligerante con su padre. De otra parte, su esposa no toleraba las constantes infidelidades de Jacques. Pero finalmente, la familia se reencuentra siempre, tarde o temprano, en el Cailypso. Pero la tragedia hizo su su aparición.

Cousteau fue también inventor de numerosos ingenios de exploración submarina (como la escafandra autónoma junto al ingeniero Émile Gagnan; este invento hizo posible el submarinismo como deporte), y supo llevar a los hogares los misterios y maravillas de las profundidades marinas. Fue además uno de los pioneros en la defensa de las causas ecologistas. Su esfuerzo en aras a la exploración, divulgación y conservación de las maravillas del mundo subacuático le valieron multitud galardones y el reconocimiento internacional.

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El director Jérôme Salle ha querido hacer un ‘biopic’ moderno, que vaya más allá del Cousteau explorador de mares e icono en defensa de los océanos. Hay que buscar –creo yo que se pensó Salle-, sí, buscar en dentro del espíritu de un hombre resabiado y falsamente jovial, con un carácter arisco; aunque la cosa no salga muy bien del todo. Pero sí, Jacques era un sujeto que buscaba la gloria y la perpetuidad por todos los medios, aunque para ello tuviera que obviar a sus compañeros principales, sus dos viejos colegas del mar, Phillipe Tailliez y Frédéric Dumas. No fue del todo bueno con los peces y otras criaturas marinas; y tampoco fue muy complaciente o amoroso con sus hijos ni con su esposa. De manera que nuestro director Salle, como dice Antón, concluye con que “el hombre que nos hizo adictos a ‘El mundo submarino’ era también un hombre enfermo de ambición, un padre vanidoso, un marido infiel y un egoísta cabal. En efecto, las películas biográficas existen hoy para que la mediocridad se sienta acompañada. Y aliviada en su tristeza. Salle se limita a seguir a la masa y confecciona un trabajo tan rutinario como resentido; tan previsible como aparatoso. Con gorro rojo, eso sí”. Verdad. El público saldrá confortado pues en la cinta no se presenta al protagonista como un superhéroe o el gran hombre que cabría imaginar: ¡oh consuelo!, ¡es como casi todos nosotros!

Así es la cosa, un viaje de conocimiento personal más que de exploración marina donde Jérôme Salle opone dos personajes enfrentados, padre e hijo, contradictorios en cierto modo, “en un espacio concreto e inalterable, pero también inabarcable, contemplado desde la mística del ‘Calypso’. El mar y los afectos, la soledad y la reconciliación” (Quim). En este sentido tal vez venga bien apuntar que el film no es un ‘biopic’ estricto sensu sobre Costeau, pues lo que hace es aprehender momentos especialmente truculentos y reveladores en su vida. La pregunta tal vez sea ¿había más fango para remover?

El guión de Jérôme SalleLaurent Turner resulta de la adaptación del libro de su hijo vivo, Jean-Michel Cousteau junto a Albert Falco, Mon père le commandant (2004) y otra obra de título Capitaine de La Calypso: l´Odyssée (1990), de Albert Falco e Yves Paccalet, miembros de la tripulación. Es un libreto que retrata la realidad de una familia en cierto modo disfuncional que adormece su estremecimiento “sobre el silencio y la belleza inabarcables de ese mundo submarino que Cousteau convirtió en refugio y territorio de su propia automitificación” (Costa). Sí, sobre todo su esposa Simone lo adormece con la botella.

Me ha gustado la música de Alexandre Desplat acompañada de una meritoria fotografía de Matias Boucard capaz de aprehender los paisajes marinos y antárticos, la fauna del mar y todo ello con una hermosa luz. Estamos ante una producción muy cuidada.

En el reparto destaca Lambert Wilson que encarna a Cousteu con gran maestría, pues incluso le da el físico para ello; Wilson sabe encarnar al brillante, insaciable y paradójico Cousteau. Andrey Tautou está maravillosa; en realidad es una actriz que mí, no tengo reparo en decirlo, me gusta mucho, pero además, creo que encarna a la esposa aguardentosa de Cousteu brillantemente. Es cierto que la mayor parte del esfuerzo lo hace Lambert Wilson, pero Audrey Tautou luce muy bien como esposa dolida y traicionada. Pierre Niney está estupendo y expresivo como Philippe Cousteau. Y acompañan mejor que bien Michael Bundred, Chloe Hirschman, Jenna Saras, Dylan Edy, Sabine Palfi, Richardson Lothian, Kevin Otto, Irina Miccoli, Wilson Carpenter, Ryan Kruger, Adam Neill, Brett Williams y Alberto Nicoló.

Premios César en 2016: Nominada a Mejor sonido.

Mas no hay que olvidar lo que para el buen aficionado al cine es de gran interés, esto es: que J. Cousteau obtuvo con el documental “El mundo del silencio”, que dirigió Louis Malle (1956): Oscar: Mejor largometraje documental. Festival de Cannes: Palma de Oro a mejor película. Premios BAFTA: Nominada a Mejor documental. National Board of Review: Mejor película extranjera. En 1964, como director y guionista, Jacques Cousteau y su documento, “Le monde sans soleil (Jacques-Yves Cousteau’s World Without Sun)” (“Un mundo sin sol”) obtuvo: Oscar: Mejor largometraje documental. National Board of Review: Mejor película de habla no inglesa; y en fin, puso su firma a decenas de títulos que educaron a más de una generación de televidentes en los encantos del documental de naturaleza. Y como apunta Weinrichter: “De todo eso, que le convirtió en genuino «influencer» y precursor de National Geographic y canales similares se habla aquí lo justo, como con desgana”. Efectivamente, parece más vistoso verlo en su barco, amén de darle un repaso moral a sus deslices amorosos, sus desavenencias familiares, pero pocas filmaciones submarinas, amén de rutinarias con algún tiburoncillo que pasaba por ahí.

La película, así, se parece más a las declaraciones escritas por su hijo Jean-Michel en su obra Mi padre, el capitán Jacques-Yves Cousteau (2013) donde se pregunta: “Si nunca pude entenderlo del todo cuando estaba vivo, entonces ¿qué me hace pensar que podré lograrlo ahora que se ha ido?”. Dicho lo cual nos obsequia, este hijo que nunca fue ni el favorito de su padre ni su continuador, con frases como: “Fue un hombre que mantenía su distancia, que había sido autoritario por elección, que no siempre fue cálido, ni siquiera con sus amigos y socios más cercanos. Un hombre para el que lo más importante fue la eficiencia. Un hombre al que no se le podía negar nada […] Pero junto con todo eso, también fue alguien que tenía un innegable carisma, que siempre logró sus propósitos… que no abandonaba ninguna meta hasta lograrla… Buscó la dicha, la emancipación, la libertad y el asombro… No puedo más que preguntarme acerca del sitio donde reposará mi padre: la cripta familiar de Saint-André de Cubzac. ¿Un hombre de mar enterrado en tierra firme? Fue un hombre de contradicciones y de muchas pasiones, que apenas puedo tratar de comprender…

Concluyendo, es una cinta llamativa, recomendable, pero no acaba de profundizar en asuntos y subtemas que meramente quedan apuntados. Como que no se hunde en las profundidades para explorarlas. En cierto modo la cinta ‘hace aguas’, nunca mejor dicho. Lo que no quita para que encontremos en esta obra alguna maravilla submarina que deja entrever en parte la fascinación y la pasión que llevaron al eminente oceanógrafo a ese mundo oculto que habla de paraísos ignotos aún por desvelar. A veces me he preguntado por qué la ciencia, antes de tanto ir a la luna o a Marte, no se mete de lleno en ese otro universo que permanece invisible bajos los océanos.

Tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=TprOXtgCKNc.

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Comentarios

  1. Jose Manuel Morales

    Interesante film, interesante figura y buena critica. Siempre fue muy enigmático este hombre y según dices, todos un personaje. Te salió bien el trabajo, amigo. Muy bien recopilado y expuesto

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