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Interesante obra menor de Hitchcock con más romance que intriga

Enrique Fernández Lópiz

Esta película es sin duda entretenida y con el aliciente de ver en escena a la bellísima y elegante Grace Kelly y a un madurito pero siempre resultón Cary Grant. Es una divertida obra de amor con algo de intriga criminal y según creemos muchos aficionados y entendidos, una obra menor dentro de la filmografía de Hitchcock. La cinta ha pasado a la historia porque una de sus escenas se rodó justamente en la mismísima carretera donde la Kelly sufrió el fatal accidente automovilístico veintisiete años más tarde, siendo ya princesa del Mónaco. De hecho, toda la acción tiene lugar en la Costa Azul francesa, que sería el hogar de la actriz a partir de su boda con el príncipe Rainiero, con quien ya por aquel 1955, estaba prometida.

Atrapa un ladrón nos mete de lleno en las suntuosas ciudades de Cannes y Niza, donde cientos de millonarios del más variado plumaje venidos de todas partes del mundo, disfrutan de las playas, las pomposas fiestas y el juego en los casinos. Una de las cuestiones principales de la trama del film está en que nos habla de un verano poco común, en el cual, desde hace días se ha sucedido un rosario de robos que trae de cabeza a la policía local. El ladrón, aprovechando la oscuridad de la noche, entra sigilosamente los hoteles y residencias apropiándose de las valiosas joyas de los visitantes ricachones. Lo que resulta es que esta forma de operar recuerda a otro afamado ladrón quince años atrás en el mismo lugar, de nombre John Robie el Gato” (Cary Grant), quien era muy diestro en entrar y salir con absoluto sigilo de las habitaciones con su botín, sin ser desenmascarado. El tal Robie puso a buen recaudo su fortuna en los inicios de la Segunda Guerra Mundial y luego fue un héroe de la resistencia francesa, por lo que la policía y autoridades pasaron página y lo dejaron en paz, siempre que no volviera a delinquir. Robie vive desde entonces en su lujosa mansión rural tranquilamente y niega cualquier vinculación con estos nuevos robos, de los cuales es el principal sospechoso. John Robie es todo un caballero, no sólo con un halo de misterio en torno a su vida anterior, sino que además hace gala de un exquisito humor no exento de ironía, a la vez que posee un atractivo físico. Es con estos ardides que conoce y enamora a una caprichosa heredera (Grace Kelly), y ve en esta situación la oportunidad de desenmascarar al verdadero y misterioso ladrón, utilizando como cebo las fabulosas joyas de la madre de la joven (Jessie Royce Landis).

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No sé muy bien los motivos de Alfred Hitchcock para rodar este film que más que una película de intriga criminal, se desvela como una encantadora y agradable comedia romántica, dado que los más significados momentos y el brillo del film acontecen al hilo de los intercambios y diálogos punzantes y amorosos entre Cary Grant y Grace Kelly. Lo cual que si estos momentos desaparecieran de la película, ésta quedaría en la cuarta parte de la mitad de lo que es.

El guión de Michael Hayes es adaptación de la novela To catch a thief” del escritor californiano David Dodge. El libreto está elaborado pensando sobre todo en los actores protagonistas, dejando al margen el tono de intriga o incertidumbre que habría sido de desear. O sea, poco suspense y excelentes coloquios, mitad amorosos mitad mordaces, entre él y ella, el rico ladrón y la rica heredera (Hayes se consideraba a sí mismo un gran autor de diálogos). Así que de intriga poca cosa, elemento éste que siempre caracteriza la obra del maestro Hitchcock. Como afirma Morales, es “uno de los trabajos menos logrados de Hitchcock”.

No está mal la música de Lyn Murray. Y hay que quitarse el sombrero ante la magnífica fotografía de Robert Burks, que le hizo merecedor a un Oscar. Magnífico el vestuario y los preciosos modelos que luce Grace Kelly, puesta en escena muy buena y exteriores de gran interés, por lo que decíamos antes, pues justamente la Riviera francesa sería el entorno habitual de la Kelly en su madurez monegasca, con la curiosidad de estar rodada alguna escena en los mismos lugares donde habría de morir en accidente de coche años después, como ya antes señalé. Cosas del destino.

Del reparto cabe decir algunas cosas curiosas. De una parte, que después de una fugaz aparición en Los puentes de Toko-Ri (1954) y de ganar el Oscar con La angustia de vivir (1954), Grace Kelly volvió a ponerse a disposición de Hitchcok, para gran alborozo del maestro del suspense del que creo se puede afirmar que estaba enamorado de la Kelly, amén de ser ésta un valor muy importante en su filmografía (p.e. La ventana indiscreta, 1954). De otra parte, otro icono de su cine, Cary Grant, había decidido que ya era mayor para el cine y además, los denominados “actores del Método” como Marlon Brando y otros, le estaban haciendo la cama para expulsarlo de la industria, por lo que había decidido jubilarse antes de que lo jubilaran. Pero mira por donde, el persuasivo Hitchcock le aconsejó que abandonara su papel de víctima, que dejara de compadecerse y le convenció para que fichara para su nuevo proyecto, entre otras con el anzuelo de Grace Kelly. Grant, que en la película aparece como un hombre de treinta y tantos y tez morena como la de un playboy (siendo que ya tenía 50 añitos), no sólo rodó esta película, sino que posteriormente se mantendría activo once años más. Las interpretaciones de Grace Kelly y de Cary Grant en esta película son estupendas, con química entre ambos, sabiendo hacer sus roles de forma maravillosa, con una Kelly más bonita que nunca y un Grant en plena forma. Los secundarios John Williams y Jessie Royce Landis están fantásticos, el primero como un estirado agente de seguros y la segunda en su papel de madre metomentodo tan adorable como mordaz. Brigitte Auber lo hace muy bien como la joven soñadora que no logra atrapar pese a sus esfuerzos al escurridizo Robie, y Charles Vanel actúa con buen nivel. Acompañan con de forma excelente Cosmo Sardo, Jean Martinelli, Georgette Anys y Alberto Morin.

Entre premios y nominaciones en 1955: Oscar: Mejor fotografía color. 3 nominaciones.

Comedia en ebullición que destacan por su aluvión de parlamentos de una brillantez embriagadora, y los personajes sobrevolando por encima de las situaciones de peligro o emoción. Es una película aconsejable, Hitchcock siempre lo es, pero en este caso y a pesar de no ser uno de sus trabajos menos laudable, “conserva algunas escenas de mérito y un final realmente sorprendente” (Morales). Además, decir que no es lo mejor de Hitchcock es como decir que, no obstante este dato, al ser una creación del Maestro, resulta una obra sofisticada, elegante con gran “capacidad para hacer de una anécdota una historia de múltiples lecturas” (Palomino) y plagado de comentarios de unos y otras de notable humor sardónico.

Si la encuentras, vela, saldrás feliz de haber visto una entretenida película con buena dosis de romance y comedia, con dos iconos del cine de todos los tiempos en total sintonía: Grant y Kelly.

Tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=K6JVaUHS0Ow.

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