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Interesante mezcla de géneros y un sargento impresentable

Por Enrique Fernández Lópiz

Voy a comentar una película que me gusta, que me gusta bastante, quiero decir. La vi en el momento de su estreno y luego la he vuelto a visionar un par de veces más, y siempre me provoca una rara mezcla de sentimientos, pues a través del personaje principal, me intereso por una Irlanda que no conozco, pero que cuando sale en el cine en el cine con sus gentes y sus paisajes, siempre salgo encantado e intrigado, y también me río, of course.

En El irlandés (“The guard” es quizá más apropiado), el personaje principal es una especie de híbrido entre policía y guardia de un pequeño pueblo irlandés, Connemara, aunque en realidad es todo un sargento. Gerry Boyle (Brenda Gleeson) que así se llama, es un individuo corpulento, de facciones rudas, con una personalidad propensa a la ofensa y a lo políticamente muy incorrecto, sin pelos en la lengua, con un humor alarmante y soez, conflictivo con sus superiores y compañeros, y amante de la cerveza, el güisqui, los tóxicos y las prostitutas, con frases de su cosecha como cuando dice: “Como dijo el gordo, sí tienes que tener cuidado de no beber mucho, es porque no eres de fiar cuando lo haces.

Gerry se ve forzado a trabajar con un sofisticado agente norteamericano del FBI, hombre negro de nombre Wendell Everett (Don Cheadle), que anda tras un importante alijo de drogas por valor de más de quinientos millones de dólares. La relación entre ambos personajes es singular y a la vez sorprendente, sobre todo para el recién llegado a la isla. Y lo es por la ristra de calificativos y comentarios racistas y ofensivos que abundantemente hace Gerry del americano; como él dice, “soy irlandés, y el racismo forma parte de mi cultura”. Es tan brutal y fuera de tono lo que dice, que el teniente Wendell le interpela: “No estoy seguro de si eres increíblemente listo o increíblemente tonto”.

Coincide también que la madre de Gerry, a quien éste ama profundamente, está ingresada en una institución en fase terminal; él le lleva una petaca de güisqui y entre trago y trago hablan sobre el fatalismo de los escritores clásicos rusos tipo Dostoievski, decantándose Gerry por Nikolái Gogol, y charlan también de otros temas más prosaicos. De otro lado, sus colegas policías del pueblo son una panda de corruptos, a lo que se une que se suceden acontecimientos criminales insospechados que el poco ortodoxo policía irlandés, al principio despreocupado del caso de las drogas, empiece a interesarse en el asunto que investiga el policía del FBI, casi por su cuenta y sin el apoyo de nadie. Pero en un momento, el irlandés decide meter baza. El desenlace será imprevisto y sorprendente.

Se trata de la primera película del director John Michael McDonagh; yo he visto de él otro film que me pareció igualmente muy interesante, Calvary (2014). Por estas dos cintas yo lo catalogo de excelente director y en esta película construye una obra que camina a saltos por la comedia grosera, el thriller peliagudo plan narcotráfico (o “thriller deconstruido”, como lo llama Costa), retazos de “spaghetti western” o la “buddy movie” o película de amigos. Y quizá más, lo que incluye un humor de todos los colores incluido el negro, que no sé si todo el mundo sabe captar, proviniendo de la intemperancia del personaje; bueno, del sargento y también de los singulares parroquianos del pueblo que como suele ocurrir con los temas irlandeses rurales, siempre esconde algún protagonista estrafalario y raro, como el caso del niño en bicicleta, aparentemente abandonado a su suerte, pero que es un superdotado (al fin, el niño salva la vida Gerry).

Además de una dirección impecable, McDonagh ha escrito un magnífico libreto donde describe perfectamente a este personaje particular y heterodoxo: un policía incalificable, excéntrico, de la policía irlandesa rural, con cuyas insólitas costumbres y actitudes uno no sabe bien qué pensar ni por dónde saldrá la cosa. Los diálogos son geniales, a pesar de la abundancia de palabras burdas; la trama es muy interesante y el ritmo de la narración es emocionante, no sobra ni falta nada. La música del grupo norteamericano indie, Calexico, es excelente y es el complemento perfecto para dar ambiente al film. Magnífica también la fotografía Larry Smith que sabe captar los tonos húmedos de una Irlanda siempre misteriosa e interesante.

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El reparto es superior con un Brenda Gleeson que borda el papel del sargento chocante y estrafalario; tanto su gestualidad como su imponente físico encajan de pleno con el personaje del sargento Gerry Boyle. No le va a la zaga la importante interpretación de Don Cheadle encarnando al policía de color del FBI Wendell Everett; interpretación medida y sobria con unas miradas que aunque fruto de la exasperación, provocan hilaridad, sobre todo por su contraparte con el irlandés. Los mafiosos, interpretados por unos sembrados Liam Cunningham, David Wilmot y Mark Strog son de auténtica carcajada, aunque eso sí, son malos, muy malos, si bien pueden hablar y discutir sobre Nietzsche, Schopenhauer y Bertrand Russell. Acompañan con actuaciones de lujo igualmente Rory Keenan, Fionnula Flanagan, Dominique McElligott, Sarah Greene, Katarina Cas, Pat Short, Darren Healy, Laurence Kinlan y Gary Lydon: todos muy bien y en sintonía.

Premios y nominaciones en 2011: Globos de Oro: Nominada a mejor actor comedia/musical (Gleeson). Premios BAFTA: Nominada a mejor guión original. Festival de Valladolid – Seminci: Sección oficial largometrajes a concurso. Satellite Awards: Mejor montaje. 4 nominaciones, incluyendo mejor director.

Si bien he dicho y así es, que la película incorpora elementos de diversos géneros, hay una buena dosis de costumbrismo que quiero recalcar aquí. Es un costumbrismo grotesco, a la vez que un canto a la idiosincrasia irlandesa, con sus habitantes cerrados en su lengua gaélica y en su atavismo y su no querer hablar con el extranjero, menos aún si es negro. Así, como escribe Sánchez: “En ´El irlandés´ existe una vaga trama criminal relacionada con el narcotráfico, truco de guión para buscarle una némesis a Gleeson que funcione como apología de la sensatez, pero los relajados gestos de subversión de este policía al margen de la ley, solo ante el peligro y deslenguado héroe de western vestido de azul, sirven sobre todo para hacer una descripción vívida y orgullosa de las peculiaridades de una identidad nacional a la que parece traérsela al pairo lo que pasa a su alrededor, pura insularidad”.

No sé si se puede hablar, ya puestos a género, de “comedia crepuscular”; si así fuera, El irlandés es eso. Una cinta que nos expone una manera de actuar, una manera de enfocar la vida (y la muerte), una película que puede parecer añeja y fuera de lugar en un mundo cada vez más apresurado y muy preocupado por lo que es o no conveniente. Pero esta historia va a su bola, discurre de la mano de pautas y costumbres que al modo del Asterix y Obelix de Goscinny y Uderzo, aún perduran en el perdido pueblecito de Connemara. Todo esto se personifica en la figura del sargento Boyle y sus vecinos. Y como observaréis, si no lo habéis hecho ya, la película es una cascada continua de citas y de un humor políticamente desatinado, pero a la vez veraz; un humor que a mí me ha hecho reír y sonreír a gusto durante todo el metraje.

Terminaré diciendo que esta película ha sido la cinta independiente más exitosa en Irlanda de todos los tiempos, en términos de taquilla en ese país. A mí me gusta verla siempre que puedo. Me parece interesante, graciosa, surrealista, antropológica, curiosa y con un sargento como nunca se vio en el cine, al menos yo no he visto nunca a un policía tan naturalmente irreverente o iconoclasta como Gerry Boyle.

Bueno ¿y que cómo acaba la película? ¡Ah! Eso es un misterio. Se puede adivinar alguna cosa, siendo que el policía Gerry, que es irlandés, afirma que “los irlandeses no olvidan”; sabiendo que Gerry es un gran nadador que dice haber participado en unas Olimpiadas; teniendo en cuenta que desaparece; e incluso oyendo en las escenas finales la maravillosa canción de John Denver, Leaving on a Jet Plane (“Marchándome en un avión”), tal vez se pueda concluir algo. Pero quien quiera saber más, que la vea. Yo la recomiendo sin fisuras.

Tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=jcDGKLCnjF0.

Leaving on a jet plane: https://www.youtube.com/watch?v=f4hsC0nRvZM

All my bags are packed
I’m ready to go
I’m standing here outside your door
I hate to wake you up to say goodbye

But the dawn is breaking
It’s early morn
The taxi’s waiting
He’s blowing his horn
Already I’m so lonesome I could die

So kiss me and smile for me
Tell me that you’ll wait for me
Hold me like you’ll never let me go
Because I’m leaving on a jet plane
Don’t know when I’ll be back again
Oh babe, I hate to go.

There’s so many times I’ve let you down
So many times I’ve played around
I tell you now, they don’t mean a thing
Every place I go, I think of you
Every song I sing, I’ll sing for you
When I come back, I’ll bring your wedding ring

So kiss me and smile for me
Tell me that you’ll wait for me
Hold me like you’ll never let me go
I’m leaving on a jet plane
Don’t know when I’ll be back again
Oh babe, I hate to go.

Now the time has come to leave you
One more time
Let me kiss you
Then close your eyes
I’ll be on my way
Dream about the days to come
When I won’t have to leave alone
About the times I won’t have to say…

Kiss me and smile for me
Tell me that you’ll wait for me
Hold me like you’ll never let me go
I’m leaving on a jet plane
Don’t know when I’ll be back again
Oh babe, I hate to go

I’m leaving on a jet plane
Don’t know when I’ll be back again
Oh babe, I hate to go.

John Denver

Comentarios

  1. Alberto

    De esas películas que no comprendo la poca difusión que han tenido.
    La he visto dos veces, y las dos veces la he disfrutado como un niño, si algo me pareció la primera vez fue un soplo de aire fresco, cuenta mucho con muy poco. Los momentos con su madre a mi me recordaron esa escena en la cocina de Bogart y Grahame en la magistral “En un lugar solitario” hablando sobre lo que debe ser el amor.

    Búsquenla y véanla, creo que terminarán con una sonrisa y un muy buen sabor de boca. A mi ya me han entrado ganas de volver a verla Enrique ;) . Calvary me pareció también una película buena e interesante, y es que no sé qué tiene Irlanda en su costumbrismo que me encanta.

    Saludos

  2. Enrique Fernández Lópiz

    Así que compartimos gustos. Me alegra. Un abrazo Alberto.

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