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Injustamente olvidada y subvalorada

Por Enrique Fernández Lópiz

Harry (Michael Caine) es un escrupuloso ladrón que anda planeando su nuevo golpe. Para ello le pide ayuda a Nicole (Shirley MacLaine), una mujer euroasiática que trabaja en un cabaret y que resulta ser casi idéntica a la difunta esposa del hombre más rico del mundo. La misión de Nicole será distraer a su víctima, el cual está embobado por el parecido de Nicole con su amada. En tanto, Harry le roba un preciado y muy caro tesoro.

Al principio, Ladrona por amor desconcierta un poco, pero la trama va ganando y haciéndose más comprensible conforme avanza la película. El embrollo de idas y venidas acaban cobrando sentido en las postrimerías del film, lo que hace que el espectador quede en vilo a lo largo del metraje y durante el acontecer de esta historia un tanto enredada. Digo enredada por sus idas y venidas, pero esta cinta está bien planteada, y además goza de un cuadro de actores como ahora diré de primer orden, de modo que hay pocas fallas que se le puedan reprochar al film. Es, sin más, una producción clásica deliciosa.

El comienzo es muy original. Los planes de Harry para conseguir la cabeza de una valiosísima estatua milenaria china, posesión de Shanbandar, resultan muy interesantes, dadas las sólidas medidas de seguridad. Dicha estatua le recuerda al rico señor a su finada esposa. Pero para eso está el señuelo de Nicole. Y con este inicial planteamiento comienzan los gatuperios, pues ni Harry es el ladrón perfecto que cree, ni Nicole la tímida dama de melancólica sonrisa y delicados comportamientos. Y sobre todo, Shanbandar no es un millonario distraído, sino que tiene un complejo entramado de medios para impedir los hurtos.

La cinta original lleva por título Gambit, mucho más adecuado pues Gambit es una jugada ajedrecística en la cual se sacrifica una pieza, en general un peón, para conseguir ventaja sobre el adversario. Al principio, la cosa da para pensar que la pieza a sacrificar es la bella Nicole, para alcanzar la estatuilla china, pero en el tramo final se desvela que de lo que se trata es de un falso golpe para comercializar reproducciones casi exactas de la original, valiéndose del caos producido por el frustrado robo.

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Es una película de intriga, de robos, dirigida el británico Ronald Neame, director de películas como El millonario (1954), Mujer sin pasado (1964) o Los mejores años de Miss Brodie (1969). Neame sabe construir un delicioso thriller con las adecuadas dosis de comedia, y aporta bastante más elementos a considerar que otras películas del género de atracos. Neame logra momentos en los que nada es lo que parece, lo cual aumenta el interés por el argumento. Además, posee un estilo narrativo impecable. Bien es cierto que Neame realizó filmes de más peso, como La Aventura del Poseidón (1972) u Odessa (1974), pero esta cinta que ahora comento no es en absoluto despreciable y no veo justificación a las malas críticas que ha recibido de parte de otros colegas.

El film tiene un excelente ritmo gracias a un guión bien trabajado e inteligente de Sidney CarrollAlvin SargentJack Davies. Muy bien la banda sonora de Maurice Jarre, acertada y atractiva; y fotografía meritoria de Clifford Stine. Gran dirección artística y vestuario.

En el reparto nos encontramos con dos actores en estado de buena ventura que destilan elegancia y química entre ellos. Por un lado, un genial –como siempre- Michael Caine, como el estirado ladronzuelo de guante blanco inglés; y por otra parte a la excelente Shirley MacLaine como la pizpireta y siempre respondona Nicole. Si Michael Caine brilla perfecto en su papel de gentleman británico, Shirley MacLaine encaja perfectamente en el suyo, pues está formidable, además de muy guapa (recuerdo la escena en la que luce un vestido blanco), con una gran variedad de registros en su personaje, lo que incluye las escenas iniciales, cuando ni siquiera abre la boca (no habla en los primeros 28 minutos). O sea, Caine-MacLaine forman una pareja de lujo. El componente del trío principal lo completa el bronceado y grande Herbert Lom en su rol de millonario árabe. Y acompañan con gran nivel Roger C. Carmel, Arnold Moss, John Abbott, Richard Angarola, Maurice Marsac y Kanan Awni.

Entre premios y nominaciones en 1966 obtuvo: 3 nominaciones en los Oscar: Mejor dirección artística color, vestuario color, sonido. Globos de Oro: 3 nominaciones, incluyendo mejor película comedia/musical. Nada se llevó, y creo que habría sido mecedora de algún galardón.

Sin duda es una película elegante y sutil, bien planificada y narrada. El primer tiempo es muy meritorio, con la muestra, preparación y finalización del plan, y más tarde sigue estando bien, aunque decae algo. Pero es una película que se sigue con gran interés, siendo muy amena y adecuada para pasar un buen rato.

Es una cinta que no ha tenido el reconocimiento que habría merecido y aunque en su momento fue exitosa, un film de agradable aroma, se olvidó rápidamente. De hecho, apenas la ponen en los canales de TV. Película, pues, que creo que está subestimada pero que merece la pena ser vista y disfrutada.

Si la ponen por algún lado no te la pierdas, tiene una buena dirección, un buen guión, excelentes actores y una puesta en escena de primer orden. Además, ameniza las casi dos horas que dura.

Tráiler aquí: https://www.youtube.com/watch?v=Io7A7IwwOsU.

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