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Importante ‘película episódica’ con Querejeta a la cabeza

or Enrique Fernández Lópiz

Los Desafíos es una obra compuesta por tres mediometrajes de tres directores españoles diferentes. Una cuidada producción española de 1969 que reunió a tres de los directores que en el momento tenían más impulso innovador en una época en que no sólo el cine sino la cultura en general estaban lastrados por la censura del régimen franquista.

En el primero de estos mediometrajes, de Claudio Guerín, se nos introduce en un mundo denso y de fuerte tensión entre un matrimonio de actores, hija incluida, y un militar americano que ha aparecido por la lujosa casa tomando posición de la plaza con tono de seductor altanero y una desfachatez asombrosa, tanto que no contento con flirtear con la hija, lo hace también con la señora de la casa. El chalet, piscina, jardín y otros lujos dejan de ser un Edén para convertirse en un contexto claustrofóbico y hermético en el cual el americano se va apropiando de todo. La provocación y la seducción dan lugar a una lucha por el poder con un trágico final.

José Luis Egea es el autor del segundo episodio que se desarrolla entre una pareja joven de turistas norteamericanos que juegan al peligroso juego de las infidelidades. Tras un percance en una finca con ganadería brava, su propietario invita al cortijo a los americanos quienes se meten en una aventura riesgosa de tipo sexual. Mientras que para los jóvenes todo es una gracia, para el matrimonio rural español protagonista la cosa no es tan trivial; de nuevo el americano es el elemento perturbador que rompe los esquemas y la tranquilidad, en este caso, del matrimonio que habitaba plácidamente en su campo; una crítica de Egea a la hipocresía de los pudientes con un funesto final: la fuerza del poder, la tradición y el conservadurismo reinan y prevalecen sobre los nuevos y más liberales horizontes.

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La tercera entrega para esta trilogía, por hablar de algún modo, es de Víctor Erice y narra el encuentro en un pueblo abandonado de dos estudiantes españoles con un americano, una chica y un chimpancé. Visitan la plaza, la iglesia y el campanario, y apuestan quién debe mandar allí, con igual juego de poder y pruebas duras que hay que pasar. Se acomodan en una casa abandonada, montan una fiesta y declaran el amor libre, desatándose sus pasiones; poco a poco emerge un progresivo ambiente de tirantez y terror en la casa. Eventualmente y para poner fin a la situación, uno de los protagonistas, el americano de nuevo, enciende una carga explosiva reventando la casa que salta por los aires, siendo el chimpancé el único superviviente, como elemento simbólico de la pureza animal, de lo natural y de lo no malévolo.

Una idea fundamental de Querejeta fue dar entrada a realizadores jóvenes y prometedores, que luego tendrían un futuro muy dispar. Claudio Guerín conseguiría un notable éxito con La casa de las palomas (1972), pero falleció al año siguiente durante el rodaje de su segunda película en una fatal caída. Víctor Erice rodó ”Los desafíos” justo antes de su obra cimera y más conocida, El espíritu de la colmena (1973), a la cual le seguirían El sur (1983), y El sol del membrillo (1992); una larga carrera para tan poca producción concretada en películas. Y José Luis Egea tuvo en ”Los desafíos” su única y última cinta; gran director con enorme capacidad narrativa como se ve en su capítulo, dejó de hacer cine profesionalmente dedicándose a la publicidad y a los cortos industriales. Como vemos los tres directores tuvieron trayectorias muy desiguales.

No hay que olvidar que Elías Querejeta es desde mi parecer el mejor productor que ha tenido el cine español en su historia, un creador valiente y tenaz que siempre apostó por la calidad, en su afán por ofrecer una mirada rompedora e innovadora de nuestro cine. Esta cinta, invento suyo, es un viaje a los años sesenta con tres historias llenas de metáforas, deseos y violencia, todo muy propio del cine querejetiano como productor de este tipo de cine denominado ‘de episodios’, que estaba muy de moda en Europa en los años ´50 y ´60. Las películas ‘episódicas’ son, al decir de dice Parés, “películas compuestas por cortometrajes de distintos directores que siempre giran sobre un tema en común”. La película está formada por tres segmentos relacionados a un fondo, pues aunque son independientes entre sí, sin embargo poseen como hilo conductor el deseo, el sexo y la muerte; además de que la víctima final en cada historia es la figura del personaje norteamericano.

La idea de esta obra surgió de unas conversaciones de Querejeta con el actor norteamericano afincado en España Dean Selmier y el Coproductor Bill Bloom que ya había financiado este tipo de películas en Italia. Así, Querejeta, Bloom y Selmier deciden a hacer esta obra episódica, protagonizados los metrajes por el mismo actor (Selmier), lo que iba a dar unidad al conjunto.

Pero justamente buscando unidad, Querejeta decide que sea Rafael Azcona quien básicamente escriba los guiones, en consonancia con el universo-Azcona, y para que los tres mediometrajes tuvieran una semblanza, una impronta equivalente. Por ello que decide también trabajar con el mismo equipo con el que trabajaba, siempre: Primitivo Álvaro como Jefe de producción; un grande y ya clásico Luis de Pablos con la música; excelentes Luis Cuadrado y Teodoro Escamilla con una fotografía esplendente. Pablo Gago en la decoración. Jefe de operadores: Luis Cuadrado. Decorador: Pablo Gago. Montador: Pablo G. del Amo. Ingeniero de Sonido: Eduardo Fernández. Segundo Operador: Teodoro Escamilla. Ayudante de cámara: Ángel González. Foto-fija: Laureano López Martínez Estupiñán. Ayudante de montaje: José Luis Anglés. Ayudante de dirección: José Luis Ruiz Marcos. Script: José Miguel Hernández. Regidor: Pablo Martínez Bris. Ayudante de decoración: Salvador Agustín. Maquillador: Cristóbal Criado. Sastra: Angelines Castro. Atrezzo: J. Mateos. Efectos sonoros: Luis Castro y SYRE. Sonorización: EXA. Y quiero hacer mención a casi todo el equipo, por parecerme meritoria esta película, sobre todo para la época en que se gestó y construyó, tiempos de plomo.

Premios 1969: Festival de San Sebastián: Concha de Plata, no sin sortear muchos problemas pues la censura obstaculizó todo lo que pudo el rodaje. Pero la actitud de los censores cambió cuando el productor (Querejeta) notificó al Director General que Los Desafíos había sido solicitada por el Festival de Cine de Cannes; esto ponía en un compromiso a la Administración y no les quedó más remedio que ceder. Este hecho permitió que el filme fuera legalizado, y aunque el estreno se congeló en sus inicios, finalmente la cosa salió adelante y se proyectó por vez primera, no en Cannes, sino en San Sebastián, con notable éxito. Pero a pesar de la Concha de Plata obtenida, la película tuvo una suerte desigual con fama de ‘película clásica escondida’ que poca gente pudo ver y que vista hoy es cuando podemos tomar conciencia del impacto que pudo tener en aquellos entonces por su crudeza y sus inquietantes imágenes. La película también cosechó otros galardones como el Premio del Círculo de Escritores Cinematográficos al Mejor Guión, y al Mejor Actor por la interpretación de Alfredo Mayo. Además de ser declarada de Interés Cinematográfico.

Hablando de Azcona las tres historias tienen una estructura y también un tema común en consonancia con lo que el guionista escribía en esa época: la obsesión por el deseo, el erotismo, la represión y todo cuanto eso conlleva, en un encuadre de calor asfixiante, igualmente cargado de contenido simbólico. Pero ante todo, las tres historias giran en torno a un extraño que hace su aparición en un lugar o en una familia que desbarajusta la rutina cotidiana, y que hace que los personajes rompan sus hábitos y costumbres e incluso pierdan la moral pequeño-burguesa. Son películas llenas de insinuaciones sexuales pero también de desconfianzas y de rencor, un juego muy peligroso que pone las cosas al borde de un estallido o de un final fatídico. O sea, relatos todos ellos estructurados a partir de un esquema dramático, parcialmente similares, que dieron a la película un sentido genérico. En todas las historias hay cuatro personajes (españoles y americanos) que se relacionan entre sí, con el sexo como leit motiv, que les llevará de una situación aparentemente tranquila, sencilla y sosegada, con una explosión final de violencia y muerte, siendo los americanos las víctimas. No me podido sustraer a que a mi memoria viniera la celebérrima obra argentina Relatos salvajes (2014), por el carácter impetuoso y límite de los relatos de esta obra: ¡quién sabe si Zifrón no vio visto esta película antes de hacer la suya!

En el reparto tenemos al actor principal Dean Semier, prácticamente un desconocido, estadounidense y que tuvo una breve carrera, siempre en el cine español, con participaciones en El techo de cristal (1971); o La corea (1976). Semier interpreta muy bien el rol de extraño y seductor yanqui, un sujeto capaz de engañar y llevar a los otros personajes circundantes por derroteros insólitos para sus formas habituales de comportamiento. Este rol de cizaña peligrosa lo hace más que mejor Semier. Pero son muy importantes los grandes actores secundarios, como una imponente Julia Gutérrez Caba, una excelente Asunción Balaguer, muy bien Daisy Granados o Fernando Sánchez Pollack, Teresa Rabal que cumple de lujo; Julia Peña, Luis Suárez y Barbara Deist muy bien. En fin, la verdad es que el reparto es magnífico. Pero quiero destacar a Paco Rabal y a Alfredo Mayo, ambos protagonistas de dos de los episodios, representando a personajes engreídos, arrogantes, soberbios y sobre todo, antipáticos; con el añadido de que están interpretando la antítesis del arquetipo que ambos solían representar: en estos papeles ya no son galanes sino gente detestable y antipática.

Estamos ante un obra del mejor cine español de los sesenta que habla de la doble moral de muchos españoles en aquel momento histórico, y del oscuro sistema moral imperante en el que las tendencias naturales humanas, sobre todo el sexo, eran duramente reprimidas por fuerzas políticas, religiosas y policiales incluso, que se avinieron a crear un clima de auténtico ahogo, siempre bajo el rasero de la hipocresía, todo lo cual es denunciado en esta cinta episódica hecha con un enorme talento de parte de todos sus realizadores, actores y demás profesionales que participaron en este trabajo.

Clip: https://www.youtube.com/watch?v=wg6vSbAVugs.

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