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Hunger, el comienzo de Steve McQueen

Por Jose Luis Ferreirós

Vi este film por primera vez hace dos o tres años pensando que toparía con un producto análogo a los magistrales trabajos de Jim Sheridan o Paul Greenglass. No fue así, me hallé ante una obra incluso más introspectiva, con numerosas influencias clásicas del cine europeo. Me sorprendió, me convenció y noté una de las mejores sensaciones que me ha obsequiado la pasada década, cinematográficamente hablando.

Desde señas radicalmente cumplidoras, Steve McQueen declina todo el poder e interés en la incertidumbre. El desligue emocional del espectador al sonido denota la tremenda capacidad del director en lo que a términos narrativos se refiere, rememorando grandes cineastas como Robert Bresson.

La luz juega un papel fundamental. Aprovecha cada recoveco, entre muros, como algo innato, sustancial, en una resolutiva intimidad dentro de marcos rajados, profundizando texturas, de aspecto ejemplar.

Asimismo, Hunger rehuye tópicos y ofrece un diálogo inconmensurable -bestial-arrollador entre Sands y el sacerdote: más de 20 minutos asombrosos y con escasos trueques de planos, destrozando parámetros convencionales, penetrando en tus sesos como una lección inconsciente, franca y efectista.

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Hay algo que siempre es esencial de los grandes autores: no abandonar su naturaleza, y también, saber convencer a sus entusiastas a través de nuevos desafíos. McQueen confirma en ‘Shame‘ (2011) que su ópera prima no fue una mera casualidad. No lo pone fácil, eso seguro. A pesar de ello, su sentido dramático, de poética al desamparo, se desliza más allá de la pasión y emerge desde la elegancia -a modo de ejemplo, en artes dispares, tal sería el caso del virtuoso pianista francés Frédéric Chopin-, a recorrido ascendente, in crescendo (con un clímax final indescriptible) y con un refinamiento estilístico en el estado más puro.

Tras un comienzo inmejorable (Hunger) y una confirmación de identidad (Shame), el director británico regresará en 2013 con 12 year a slave, manteniendo a su estrella patrón (Michael Fassbender), incorporando a Brad Pitt y gratificando a Chiwetel Ejiofor por su papel principal en la original serie de Hugo Blick.

Una espera que se hará demasiado larga…

Comentarios

  1. Diego B

    Ahora entiendo lo de compañero. La tengo pendiente de hace tiempo, a ver si le doy prioridad y te cuento. Me gusto “Shame” y su forma de contar algo tan truculento de la manera más elegante y sin despeinarse. Por supuesto, espero con ansia “12 Years a Slave”. Saludos, compañero.

  2. Antonio Clemente

    No he visto aún este film, pero “Shame” me parece una película arrolladora, sin pretensiones ni rodeos, directa al grano. Lo de Fassbender es inconmesurable. Actorazo

  3. Jose Luis Ferreirós

    Pues espero que la visualicen pronto y os impresione tanto como a mi. Coincido con vosotros totalmente, SHAME es una obraza. Fassbender está genial, C. Mulligan ídem.
    Un 2011 que dejó muy buen cine… Recordar obras como Drive, El arbol de la vida, El caballo de turín, Midnight in Paris, The artist, Nader y Simin, Warrior, Melancolía, Casa de tolerancia, y un largo etc. de SEÑORES FILMS, me revuelve las entrañas de pura vitalidad cinéfila. McQueen demostró su talento frente a grandes directores…

    ¡SALUDOS!

  4. Diego B

    Coincido contigo en las 2 primeras que para mi son lo mejor de ese año e intocables (Drive y Malick), añadiría “Hugo” por clásica y por derecho, Scorsese. “The artist” y Allen me dejaron frío aunque son buenas (de la 2º no soporto la parte de Wilson y a él tampoco). “Melancolia” buena propuesta y “Warrior”la tengo pendiente sabiendo que es muy buena, espero sorprenderme gratamente.

    Me pareció interesante “Moneyball” sobretodo el guion, el “caballo” de Spielberg por clásica también y el remake americano de Fincher. Ahh y los “Idus” de Clooney con otra potente actuación de Gosling. Así estarían completas las mías de 2011.

    Queda pendiente “Hunger”…Un Saludo.

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