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Historia de una pareja, de cualquier pareja

Por Manuel G. Mata

Siempre he defendido a capa y espada que el cine es un arte, un medio de expresión en el cual algunos seres humanos plasman sus inquietudes, pero también sus historias, historias reales que le suceden a gente corriente, historias que nos transportan a universos y mundos desconocidos que nos sorprenden, historias que nos trasladan en el tiempo para hacernos imaginar cómo era el hombre por aquel entonces. Se han encargado de ello personas de todos los rincones del planeta: Bergman, Kurosawa, Meliès, Chaplin, Hitchcock, Kubrick, Polanski, Kaurismäki, Angelopoulos, Buñuel…todos, en mayor o menor medida, han conseguido influir en personas anónimas, han conseguido emocionar, hacernos sentir algo especial…bien, he visto más de mil películas en los 28 años que tengo de vida, y ninguna me ha aportado tanto como ésta.

Esta crítica, o este análisis, o este texto que os presento revela partes de la trama, no pretendo hacer spoilers, pero bien es cierto que tengo tantas cosas que decir de esta cinta que me sentiría más cómodo si vosotros ya la habéis visto, por lo que lo primero que tenéis que hacer antes de leer lo que escribo (si queréis hacerlo, claro) o más bien, lo que yo os recomiendo, es que dejéis todo lo que estáis haciendo y veáis esta película, no os vais a arrepentir. La vida son decisiones, algunas más importantes, otras menos insignificantes, pero lo cierto es que el ser humano aprende gracias a las consecuencias de ellas. Ver (500) days of Summer ha sido, la mejor decisión que he tomado en mi vida cinematográficamente hablando.

Llevo viendo esta película desde febrero de 2010, la vi a principios de ese mes en el cine, luego la vi on-line (Lo siento, la tentación de verla de nuevo cuando estaba fuera de cartelera y aún no había salido en DVD era muy fuerte) y más tarde me la compré en DVD. Desde febrero de 2010 mi vida ha tenido muchos cambios, algunos mejores, otros peores, pero lo cierto es que la película del director de The Amazing spiderman tiene el honor de ser “mi película favorita” desde prácticamente el primer visionado.

Parece una comedia romántica, pero no lo es. Es una historia de chico conoce a chica, chico se enamora, chica no. Así de simple. ¿Simple? Nada que tenga que ver con una pareja es simple. Desde el minuto uno sabemos que la historia está escrita desde el rencor (Especialmente para ti Jenny Beckman. Zorra.) o más bien, desde la experiencia que adquiere cada ser humano cuando es dejado por la persona con la que ha compartido tantos momentos. Se aprende del dolor, y del dolor podemos sacar lo mejor de nosotros mismos. El desesperado ya no espera nada. La película nos narra 500 días de la vida de Tom (Joseph Gordon-Levitt), En el primero conoce a Summer (Zooey Deschanel) en el 500…bueno, en el 500 se da cuenta de muchas cosas, pero lo interesante no es, en este caso, ni el inicio ni la resolución del conflicto, sino el desarrollo de los acontecimientos (como dice el gran Jorge Drexler, Amar la trama más que el desenlace) ¿Por qué? Porque en esos 500 días se nos muestra lo que es una pareja, y tener una visión tan cercana, y poder tener el privilegio de asistir como espectadores a una lección de lo que hay que hacer y de lo que no hay  que hacer para proteger aquello que quieres es una bendición.

Esta es una historia de chico conoce a chica, pero más vale que sepáis de entrada, que no es una historia de amor. Tras este prólogo omnisciente, llegamos al punto de inflexión de la película, en el día 290 (¿tan rápido? Sí, la historia no se cuenta de manera lineal, pero sabe manejar tanto la elipsis como los recursos narrativos necesarios (idas y venidas a los primeros y los últimos días) para que el espectador no se pierda) Es importante saber, que a partir del día 290 todo va cuesta abajo para Tom, a pesar de la esperanza que alberga por recuperarla. Esa cuesta tendrá también momentos de subida, y Tom peleará por no bajar. Summer ha dejado a Tom. ¿Cómo es posible? Todo iba bien, Tom creía que todo iba bien, pero no veía más allá de lo que quería ver, la comodidad que sentía estando con ella, la felicidad que sentía le hizo descuidar otras cosas importantes y fundamentales para mantener una relación, no obstante Tom no se rinde, sabe que Summer es la mujer de su vida y se lanza al vacío: No quiere olvidarla, quiere recuperarla.

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La pregunta que nos hacemos es la siguiente, si en el día 290 Summer deja a Tom, ¿Qué es lo que ha pasado? Entonces volvemos al primer día, tal vez el más importante, aquel en el que Tom se da cuenta de que Summer es la chica que el destino tenía para ella, y, a partir de ahí comienza el espectáculo. Ambos tienen cosas en común, ambos se caen bien, ambos quieren ser amigos, pero llegan más allá a pesar de las advertencias de Summer, que le repite por activa y por pasiva que no quiere nada serio, pero Tom no puede evitar soñar…¡Una chica que hace del Ikea un universo exclusivo para ambos! No puede ser real… pero sí lo es, y ya era hora de que llegase a mi vida todo esto.

La historia sigue, pasan la noche juntos, y aquí el realizador nos deleita con una magistral escena. Tom se ha acostado con Summer, por fin. La cara es el espejo del alma, y en la cara de Tom solo vemos felicidad y empatía hacia todo aquello que lo rodea. Las fuentes expulsan agua con más potencia, la gente le sonríe, el sol brilla, Han Solo le guiña un ojo, You make my dreams come true. Esta escena me recordó, a nivel personal, a los primeros días en los que me trasladé a Madrid. Paseaba en bici por el Retiro rodeando el estanque, veía el reflejo del sol en el agua, sentía la brisa en la cara mientras pedaleaba, y estaba tan contento por fin de haber dado el paso necesario para pelear por mis sueños que derrochaba positividad por los cuatro costados, y sentí que la ciudad era mi aliada. Ese sentimiento de felicidad tan universal lo logra esta escena, sin dudarlo. Pero todo lo que sube…termina bajando.

A pesar de esta advertencia en forma de flash-forward, seguimos viendo cómo evoluciona la relación, la química entre ambos, tan real, tan envidiada, tan perfecta, el estilo de ambos. Tom consigue entrar en el universo de Summer, consigue derrumbar el muro que ella se pone para protegerse, ese muro tan alto y grueso que tienen algunas mujeres, y conseguir derribarlo le hace ver las cosas de otra manera,  «supongo que yo no soy uno más», pero ¿Hacia dónde vamos? Es entonces cuando hay un gran punto de inflexión clave, Tom se da cuenta de que hay algo más, no solo son amigos, y el hecho de que Summer no lo vea le frustra, le duele, le jode. «¡Así no es como se trata a un amigo! ¿Besándome en la fotocopiadora? ¿De la manita por Ikea? ¿Follando en la ducha? ¡Vamos! ¡Amigos mis cojones!» Summer se da cuenta de lo que está haciendo…y recapacita. Todo va bien ahora, todos somos felices. Pero algo falla.

La película es una constante curva derivada que sube y que baja, tras el día 290 todo ha sido un drama, el rendimiento de Tom en el trabajo ha bajado, se topa con una tarjeta de felicitación que se le ocurrió a él, entonces recuerda como era él antes de que Summer le diese la patada ¿Cómo era antes Tom en el trabajo? Antes Tom era de los buenos, pero desde que conoce a Summer se convierte en el mejor. Realiza el trabajo antes de tiempo, con tanto que tiene tiempo de ayudar a los demás departamentos, entonces mira a Summer y pronuncia la frase clave  «Nos quiero». Pero ya se acabó todo.

Tom se niega a pasar página, a pesar de los esfuerzos de los amigos porque se da cuenta de que aunque hay más peces en el mar, él se obceca en la misma, no tiene ojos para nadie más. Su cita a ciegas es un desastre, y la adereza cantando una de las canciones más dolorosas, a nivel sentimental, de los Clash:  Train in vain.

Cuando parece que nada tiene solución, Tom coincide con Summer en un tren, ambos tienen el mismo destino: la boda de una compañera de trabajo. A pesar de los sentimientos de amor y odio que siente hacia ella, tiene una conversación pendiente, y la llevan a cabo en el vagón-cafetería. No sabemos de qué hablan, porque la música y el atardecer inundan el tren, pero por la cara de ambos, por como ríen, por como disfrutan, podemos pensar que Tom por fin ha tenido la conversación que necesitaba para estar en paz consigo mismo, aunque todo parece indicar que la conversación le ha abierto una brecha de esperanza. En la boda hablan, recuerdan momentos y anécdotas que vivieron, disfrutan. Summer coge el ramo que lanza la novia, y Tom no puede evitar mostrar una sonrisa de ensoñación, de emoción «Tal vez sea yo» piensa, pero no detecta las señales. Hay un momentazo en el diálogo que mantienen mientras bailan. Summer le invita a una fiesta que va a hacer en su casa «A lo mejor doy una fiesta el viernes en nuestra azotea» Pero Tom está tan ilusionado con lo que está viviendo, ve tan clara la posibilidad de poner de nuevo rumbo a su relación, que no se ha percatado del “nuestro”. Summer no está sola, pero Tom no lo ve.

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Aquí es donde asistimos, tal vez, según mi punto de vista, a la mejor escena de la historia del cine reciente. “Tom entró en aquel apartamento intoxicado por la promesa de la noche. Creyó que, esta vez, sus expectativas irían parejas con la realidad”. La pantalla se divide en dos, vemos las expectativas de Tom y la realidad de lo que sucede. No hay palabras para describir lo que vemos en pantalla…brutal. El golpe de Tom es irreversible, un mazazo del que mucha gente no sería capaz de recuperarse. No obstante, creo que todos los humanos, al menos todos los que nos hemos dado hostiazos de ese calibre, al final, nos damos cuenta que el tiempo cura todas las heridas, y que, al final, aunque duela, de amor nadie se muere.

A partir de ahí, entra Tom en una espiral de autodestrucción, no obstante, cuando intenta salir del hoyo charla con su amiga Rachel (a pesar de su edad, su rol es el más maduro de todos) que le hace ver las cosas desde otro punto de vista: «Sé que pensabas que era la mujer de tu vida, pero no lo es. Creo que ahora solo te acuerdas de lo bueno. Cuando pienses en el pasado recuérdalo tal cual era». Ahí, en esa frase que puede parecer tan vacía, recae casi todo el peso de la resolución tanto del conflicto de Tom como el de aquellos que han sido dejados por su pareja. El hecho de ser dejado hace ver a la persona que lo ha hecho un escalón por encima, verle superior, y ese sentimiento de superioridad nos hace sentir apego hacia algo que no era tan bueno como imaginamos, a algo que no era tan especial ni tan único. Estar mal nos hace cegarnos, solo ver los momentos buenos, nos nubla la vista el recuerdo de esa persona que ya no está con nosotros, esa persona con la que AHORA, a toro pasado, haríamos las cosas bien, esa persona a la que haríamos la más feliz de mundo, a la que no le faltaría de nada…pero cuando la realidad te devuelve a la tierra en forma de una frase tan simple, te das cuenta también de que hubo momentos malos. Tom mira hacia atrás y se fija en ellos. Por fin se da cuenta, de que a pesar de lo bien que creía estar, no todo el monte es orégano. Entonces se levanta por fin, y se replantea su vida.

Vuelve a encontrarse con Summer, cuyo destino a sido muy diferente al de Tom, ella es feliz, ella ha encontrado la felicidad que Tom no le pudo dar, no obstante, Tom no muestra rencor hacia ella, parece comprender que cada persona es un mundo, y aunque quieras que una persona forme parte de tu vida, si no funciona, no funciona. No se puede juntar el agua con aceite.

Llegamos al final de la película y no sabemos qué va a pasar con Tom, ¿seguirá jodido? ¿levantará cabeza? ¿encontrará trabajo? No lo sabemos, pero el realizador se deja un as en la manga y nos brinda un final maravilloso. Lo importante, cuando has sufrido, es pasar página, y una mirada a la cámara basta para hacernos saber que es posible.

Cada vez que la veo y siento tantas cosas… ¿cómo no sentirlas? el guion es magistral, lleno de grandes diálogos, la fotografía es muy bella, la puesta en escena (el poster con la portada del Psychocandy de los Jesus and Mary Chain, el sombrero con la manzana), la estética de la película, la banda sonora, el vestuario (brutales las camisetas de Tom, el London Calling de los Clash y el Unknowk pleasures de los Joy Division) los personajes (no le daba mucha importancia al de Rachel (Chloë Grace Moretz) al principio, gracias al último visionado lo he comprendido), el conjunto hace de esta película algo maravilloso.

Hay quien necesita 500 días para darse cuenta de lo que es una pareja y de que todo tiene un inicio y un fin. Yo llegué al punto crítico en el día 924, y os aseguro que el camino para pasar página está lleno de trampas, mierda, y desolación, pero ese camino tiene un final, maravilloso además. Días más o días menos, lo que vosotros necesitáis es 90 minutos para descubrir una película inigualable.

Obra maestra.

Manuel G. Mata

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Comentarios

  1. Adrian Pena

    No me gusto, aprecio buenas cosas en ella, pero no me termino convenciendo.

  2. Lourdes Lueiro

    La vi hoy por segunda vez, en el primer visionado no me había llamado demasido la atención, pero tras leer tu crítica me animé a verla de nuevo, y esta vez me convenció bastante más, tal vez no la película al completo, pero si hay escenas que te mueven algo por dentro, y sobretodo la esencia de la propia película, lo mejor es eso, que no se trata de clichés, ni de una película típica, es un film diferente, original, como ya empieza contándonos no se trata de una historia de amor. Mis escenas favoritas son las dos últimas, la última conversación de Tom y Summer, y la escena en la que Tom comienza por fin una nueva vida, conociendo a otra persona, tan necesaria en su vida; muy divertida la escena del Ikea; y muy conmovedora la forma en la que Tom ama a Summer, conmovedora a la vez que autodestructiva. Otra cosa que tengo que decir es que no soporto a Summer, me parece bastante ”estúpida”, y desde luego no entiendo el enamoramiento excesivo de Tom, que desde luego se merece algo mucho mejor que Summer. Joseph Gordon-Levitt me gusta, me enternece su personaje, y me parece un actor estupendo; Zooey Deschanel no me agrada en absoluto, y como ya dije Summer me parece una petarda, así que ahí quizás resida el mayor fallo para mi del film, en la protagonista femenina; por el resto si me parece una película recomendable, con escenas bonitas y lo más importante es que es un film que no se quiere parecer a ninguno y que posee mucha frescura. Aún que tengamos distinta opinión Manuel, tu crítica me ha encantado, y es que me gustan mucho más las críticas positivas que negativas, cuando una película te remueve por dentro y escribes sobre ella, es como si las palabras fluyesen dentro de ti y se volviesen a repetir todos los sentimientos que sentiste al ver esa película, y desde luego es una placer leer una crítica así. Saludos!!

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