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Hansel y Gretel: cazadores de brujas. ¡Si los hermanos Grimm levantasen cabeza!

Por Adrián Pena

El director noruego Tommy Wirkola, tras hacerse un nombre con su parodia Kill Buljo y Zombies Nazis, da el salto a Hollywood para sumergirse en este proyecto de la Paramount, convirtiéndolo en una de las peores películas en lo que llevamos de año, haciendo incluso que la exagerada Abraham Lincoln: cazador de vampiros de Timur Bekmambetov parezca buena a su lado.

Y no es de extrañar en su film, de escasa hora y media, no hay ni la más mínima reseña de que el director tenga algo de talento, tanto imaginativo como creativo. Su película no es más que una vaga imagen de uno de los cuentos famosos de los hermanos Grimm convertido en una burda parodia con aires de carnaval cutre de brujas mal maquilladas. Lo que aún así sorprende es que, pese al presupuesto del que dispuso el cineasta (50 millones de dólares con los que podría haber hecho sin duda algo más, parece que la mayor parte del presupuesto se pierde en la contratación de actores), consiguiera una más que aceptable taquilla de unos 225 millones de dólares en todo el mundo, dejando contento a la productora que enseguida anunció una segunda parte de este bodrio infumable, lo cual supone una mala noticia para el mundo del cine. Porque esta cinta ni divierte, ni aterra, ni entretiene, simplemente se deja llevar de una idea de un cuento para que lo demás no sean más que hechos de brujas que más que maldad inspiran risa y su posterior caza realizada por los actores  Jeremy Renner y Gemma Arterton. Si además a todo eso le sumas fallos de guión tales como la introducción de la insulina (cosa que por aquella época no existía), parafernalia moderna como para parar a un ejército, diálogos necios, excesos y una estética steampunk mal utilizada, con lo que nos encontramos sin duda es con una de las cintas más absurdas del primer semestre del año.

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Lo malo de todo este mejunje de brujas sin pócimas agradables y hechizos somnolientos, es ver envuelto en tan turbia situación a un actor de la talla de Jeremy Renner, un hombre que en los últimos años había hecho una más que digna escalada hasta convertirse en un reputado actor de Hollywood. No hay más que recordar sus nominaciones consecutivas en los Oscar, primeramente como principal al interpretar al sargento William James en En tierra hostil y justamente un año después como secundario bajo las órdenes de Ben Affleck al hacerlo por su papel de ladrón en The Town, a lo que habría que sumar su participación en el Blockbuster de 2.012 Los Vengadores (tercera película más taquillera de la historia tras Avatar y Titanic), su digna actuación en Misión imposible 4 junto a Tom Cruise y su buena actuación en el relanzamiento innecesario de la saga Bourne. Con lo que uno sólo puede pararse a pensar que quién aconsejaría al bueno de Jeremy meterse en tan vulgar proyecto, que pese a no hacerlo mal, no consigue sacar nada positivo de tal experiencia. Junto a él e interpretando a su hermana nos encontramos a Gemma Arterton, conocida por su papel de fémina en Prince of Persia, la cual a primera vista parece una elección acertada por la escasa exigencia interpretativa que la película requiere. A ellos dos se enfrenta la holandesa Famke Janssen en su papel de líder de las brujas, lo cual supone un punto positivo a una cinta de consumir y olvidar.

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Un film con grandes dosis de maquillaje barato, que vino con un año de retraso y perfectamente podía haberse quedado en el fondo del armario sin salir a la luz por mancillar el nombre de sus celebres autores. Una película tan zafia que ni siquiera merecería la nominación de los Razzies de la siguiente edición. ¡Si los hermanos Grimm levantaran cabeza!

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