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Hannah Arendt

Por Enrique Fernández Lópiz

Esta película cuenta en tono biográfico e histórico la vida y obra de Hannah Arendt, una filósofa judía de origen alemán, discípula del conocido filósofo Heidegger. En el film se relata, sobre todo, su trabajo como periodista en el juicio a Adolf Eichmann, el nazi detenido y secuestrado por los hebreos en Argentina y juzgado en Israel por crímenes contra la humanidad.

Se trata de una excelente película que habla de las singulares ideas de Arendt sobre el mal, la corresponsabilidad en el holocausto alemán de algunos líderes judíos (algo archisabido hoy), y el tema de la culpabilidad de Eichmann quien, según Arendt, era un pobre hombre que se limitaba a cumplir órdenes a modo de un burócrata que acata su juramento a Hitler y a su gobierno. Estas ideas, vertidas en la prensa de EE.UU., le valió el rechazo de colegas universitarios, familiares y de todo el lobby judío que nunca le perdonó que no fuera incondicional a favor del pueblo de Israel. Pero Arendt era un espíritu libre y escribió lo que su conciencia le dictaba sobre todo el concepto “banalidad del mal” que, inspirado en Kant, ella tomó para significar que personas como Eichmann hacían el mal empujados por las circunstancias que les tocaron vivir y estimulados por el cumplimiento de órdenes venidas de arriba, pero sin conciencia de mal. Este extremo fue demostrado en los años sesenta por la psicología social de Milgram entre otros investigadores, que demostraron que la mayoría de las personas estamos dispuestas a obedecer órdenes irracionales simplemente porque las insinúan o aconsejan (ni siquiera las ordenan militarmente o de forma imperativa), con el pretexto de comprobar “científicamente” el efecto del castigo sobre el aprendizaje; y se observa que el mayor por ciento de individuos (entre el 60 y el 80%) son capaces –dentro de la artificialidad del escenario, aunque los sujetos experimentales no lo saben- de someter a supuestos aprendices “torpes”, a duras descargas eléctricas en aras, eso sí, de un avance de la ciencia:

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¡Cuánto más si se trata de órdenes militares!

Pero más allá de la ideas de la filósofa Arendt, esta película alemana resulta magistral. Una dirección genial de Margarethe von Trotta que hace de las ideas filosóficas un auténtico atractivo cinematográfico (¡qué diferente del cine americano!); y las brillantísimas interpretaciones, sobre todo de Barbara Sukowa, pero también de Axel Milberg, Janet McTeer, Julia Jentsch, Ulrico Noethen, entre otros. Tampoco se quedan cortas la fotografía, el guión o el montaje y, de manera especial, el impacto de las imágenes reales del juicio de Eichmann en Israel que le dan gran verosimilitud y fuerza a este film poco visto en España.

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