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Hace 75 años de… “Me casé con una bruja”

Por Gerardo Gonzalo

En octubre de 1942, hace justo 75 años, se estrenó en EEUU Me casé con una bruja (I married a witch), dirigida por el director francés Rene Clair, y protagonizada por Fredric March y unas jóvenes Veronia LakeSusan Hayward.

A la muerte de Rene Clair, uno de los comentarios más repetidos en los obituarios que sobre él se hicieron, fue el de ser el más francés de los cineastas franceses, pero curiosamente, como también le sucedió a su contemporáneo Jean Renoir, este cineasta tan francés, tuvo su periplo hollywoodiense (que además fue precedido de uno más corto británico), en el que dirigió 4 películas, siendo la que más ha trascendido la que nos ocupa en este comentario.

No pretendo solo homenajear en este recorrido a golpe de efemérides, las películas de las que hablo, sin duda se trata de rendirles su justo reconocimiento, pero también de hacer una crítica con ojos de 2017 de lo que es su calidad, y como ha pasado el tiempo por las mismas. A este respecto, he de decir que el veredicto no es del todo concluyente, ya que sin lugar a dudas es una comedia agradable, que se deja ver (tiene una duración que ayuda a digerirla en su justa medida), cuya historia tuvo cierta transcendencia en remakes y series de televisión posteriores que toman la idea de esta historia, y que ocupa un hueco en el recuerdo del cinéfilo clásico.

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Pero por otro lado, tengo que decir también que el paso del tiempo ha hecho mella en la historia, quizás demasiado ingenua, y en exceso simple en su desarrollo, es ese tipo de comedias, que como le pasa a algunas obras de Lubitsch, de cuya influencia esta película bebe bastante, han quedado un tanto acartonadas.

Pero lo que si trasciende, y sin duda es lo que con más robustez ha llegado a nuestros días, son unas más que notables interpretaciones de sus protagonistas Fredric March y Veronica Lake. En el caso de March, actor importantísimo de la época, toda una estrella, yo diría que algo olvidada en el reconocimiento actual. En el caso de Veronica Lake, todo un mito, con una corta carrera condicionada por una vida personal digamos que un tanto desordenada, y que a pesar de su escasez de títulos, su look y su estilo trascienden aun en nuestros días. En cualquier caso, y más allá de la consideración de los protagonistas, ambos están muy bien en sus personajes, y March tiene el valor añadido de alejarse de su modelo interpretativo habitual, inmerso aquí en un esquema de comedia muy alocada por momentos.

Rece Clair por su parte andaba por Hollywood, como otros directores europeos, refugiándose de la segunda guerra mundial, aunque en su caso, si que volvió tras el conflicto, completando en su país natal el resto de su carrera (como Jean Renoir). Dentro de su periplo, que como ya he dicho le llevó de inicio por Gran Bretaña, es donde hay que situar la génesis de esta película, ya que esta entronca claramente con “El fantasma va al oeste” realizada 6 años antes, y con multitud de puntos de conexión con “Me casé con una bruja”, las dos pertenecientes a ese subgénero que es la comedia fantástica, en ambas un mortal se enamora de seres de otra dimensión, ya sea el fantasma de un escocés muerto en combate hace doscientos años, o de una bruja ajusticiada hace trescientos, que vagando como ánimas en el mundo actual en busca de venganza, acaban encontrando en un caso, y facilitando en otro, al amor con un ser de carne y hueso.

El estilo de Rene Clair se nos presenta, conciso, ágil y ligero en el mejor de los sentidos, combinando perfectamente cierto refinamiento europeo, con claros elementos de la mejor tradición de la comedia americana de la época, con el sello como productor de un Preston Sturges cuya influencia es visible en este film, y que además acaba de realizar como director su mejor película, Los viajes de Sullivan, protagonizada también por Veronica Lake.

Sin duda el film precisa de altas dosis de ingenuidad y complicidad por parte del espectador, que asiste a un divertimento, un juego, un cuento de hadas moderno, que si bien quizás no soporte del todo el veredicto del tiempo, con un guion en exceso buenista y algo facilón al hilvanar la trama para la época actual, no deja de resultar interesante, y digno de ser revisitado.

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Comentarios

  1. Enrique Fdez. Lópiz

    Estupenda crítica, maravillosa película. Saludos

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