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Guerra Mundial Z

Por Javier Burbano

Basada en el libro homónimo de Max Brooks (hijo del gran comediante Mel Brooks), la película relata la travesía global de Gerry Lane (Brad Pitt) un funcionario de la ONU –cuya profesión es un tímido Macguffin de la película, ¿o es que yo no entendí?- en pro de hallar la cura de una pandemia global que está convirtiendo a la población de todo el mundo en zombies de una manera acelerada.

Acompañado de la versátil y taquillera omnipresencia de Brad Pitt, Marc Foster -recordado por la irregular Quantum of Solace o la hermosa Finding Neverland- nos lleva a un viaje agitado de un hombre da familia que en vez de esconderse para sobrevivir de un tremendo peligro apocalíptico debe afrontar en casi solitario la salvación del mundo. La premisa del argumento es tan simple que el tráiler lo dice todo –por eso no temo haber lanzado un spoiler-, las sorpresas o giros en el guión son casi inexistentes, y lo que vemos es una especie de videojuego casi en primera persona –por más de que le den minuticos a la familia del protagonista en el que el héroe de turno usa su inteligencia y habilidades físicas para resolver un puzzle que desde el inicio del metraje –si uno es un poco observador- se dará cuenta de cómo será resuelto.

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Pese a que Pitt realiza un trabajo correcto, las pocas posibilidades dramáticas de la historia –por el desaprovechamiento del factor paterno filial-  hacen que su trabajo actoral se haga con el botón oprimido de ON en el piloto automático, pues a pasar de las tensiones generadas por unos zombies hiper-rápidos, recursivos y de activa dentadura –me recordaron a los de 28 Days y 28 Days Later- no hay suficiente riesgo como para que el espectador se estremezca, a lo que contribuye la ausencia de crudeza –y porque no de sangre, sesos o dolor- en las escenas en las que los “no vivos” logran alimentarse.

El apartado técnico es correcto, los efectos visuales y especiales muy destacables, y la pseudo-polémica causada por el supuesto tratamiento hacia Israel de forma políticamente incorrecta es –desde mi mirada- inexistente. El filme es un blockbuster efectivo para el gran público con acción a raudales y un protagonista carismático, pero nada más. Hay escenas de gran factura, pero que media hora después de salir de la sala de cine son fácilmente olvidables y en las que los geeks de los zombies –entre los que me cuento- no hallaran ni gota de la tensión psicológica vista en series como The Walking Dead, o en películas como las reseñadas antes. Tristemente no hay nada más que añadir.

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