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Grand piano

Por Jon San José Beitia

Grand piano constituye una nueva muestra de cómo el cine español empieza a abrir fronteras. Producción española que se suma a la tendencia actual de contar con un reparto de intérpretes internacionales para dar credibilidad a un relato de suspense atractivo.

Parte de una premisa que engancha al espectador desde un comienzo, presentando a un pianista que es amenazado durante uno de sus conciertos, para que ejecute una de las piezas de piano más complejas. La película presenta una historia atractiva al tiempo que improbable, que recuerda, en exceso, a la reciente Última llamada, colocando a la víctima de las amenazas en pleno concierto de música.

Uno de los grandes atractivos que ofrece la película, más allá de las sabidas amenazas, reside en descubrir como el director, será capaz de sostener lo que parece una situación inverosímil e insostenible. Consigue ofrecer un relato de suspense correcto, que mantiene al espectador pegado al asiento, como al propio protagonista, apoyándose en numerosas licencias que le permitan jugar con los tópicos del género de suspense. No dedica tiempo para desarrollar a los personajes principales y se limita a ubicar al protagonista y al espectador en el escenario donde sufrirá los momentos más angustiosos de su carrera como pianista.

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Logra mantener el interés con un adecuado tratamiento del suspense gracias a la correcta interpretación de Elijah Woood, muy convincente en su papel. Por el reparto también se puede ver a John Cusack que empieza a participar en cualquier cosa que le permita ganar el pan de cada día. Los responsables de la película se apoyan en numerosas licencias para dar continuidad al relato y evitar la sensación de claustrofobia, viviendo todo en un mismo escenario, haciendo que el personaje principal llegue a abandonar, en numerosas ocasiones, su puesto en el escenario, algo realmente inverosímil.

La película presenta una imagen cuidada y una estética elegante, intercalando con acierto los momentos de tensión con la música del concierto. Capta y transmite la sensación de angustia que vive el protagonista ante las amenazas y la impotencia de no sentirse capaz de tocar la pieza de piano que le solicita el criminal. Con pocos elementos, el director mantiene el interés de la trama en todo momento.

Sin ser una obra maestra, este Grand piano toca con acierto las teclas del suspense.

Jon San José Beitia

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