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Gran film sobre el espíritu humano en un pueblo pequeño y profundo

Por Enrique Fernández Lópiz

Todos los que hemos tenido la opción o la necesidad de salir de nuestra patria chica habiendo tenido que pasar largos años fuera, sabemos que la marcha del lugar provoca en los que se han quedado sentimientos variados con relación al que se ha ido. Sentimientos encontrados, otras veces sentimientos de angustia, o de cólera, o de envidia, o sentimientos de difícil definición, pero lo que nunca ocurre es la impavidez de los vecinos. Y cuando se retorna al pueblo tras un período de tiempo más o menos largo, tarde o temprano esas inconfesables tendencias y emociones por lo común adversas, se disparan contra el regresado. Esta película, El ciudadano ilustre, va entre otras de estos afectos y desafectos. Pues este fenómeno humano y social es tanto más palmario en el caso de los denominados pueblos “profundos”, pueblitos aislados y anclados en sus costumbres, ritos, amistades y enemistades de siempre, comunidades cuasi endogámicas donde el extranjero o el vecino que vuelve tras largo tiempo de ausencia, es mirado con una mezcla de admiración y recelo.

Esta película relata la historia de Daniel Mantovani, escritor y flamante Premio Nobel de Literatura. Mantovani es un individuo que escapó de su pueblo Salas, en la Pampa argentina, a los veinte años en dirección a Europa. Se sentía asfixiado en la pequeña localidad y no volvió ni para el entierro de su padre. Se fue sin que lo echaran, huyó para prosperar, para crecer humanamente. Lo paradójico es que su obra de escritor y sus personajes y escenarios siguen girando alrededor del pueblo, de sus vivencias de infancia y adolescencia, constituyendo la base de su obra en forma de novelas. Como dijo Rainer Maria von Rilke: «La verdadera patria del hombre es la infancia

Pues bien, el triunfador Daniel Mantovani, el reconocido escritor como decía, entre tanto compromiso tras conseguir el Nobel, compromisos con prensa, radio, TV, etc., que por lo común rehúsa, mira por dónde le llega una carta manuscrita del alcalde de su pueblo donde le invita a visitarlos. Para pasmo de su secretaria particular encargada de su agenda, decide ir a Salas tras cuarenta años sin pisar aquellas tierras. Será un viaje que tendrá para Daniel múltiples aristas. Por empezar, para llegar a Salas, lo cual no es fácil, cancela todos sus compromisos y una vez allí y tras un tortuoso viaje se va a encontrar con los paisanos de antaño que lo reciben con desigual afecto. El alcalde, claramente peronista, lo pasea en el coche de bomberos y Mantovani da un curso de Literatura para los parroquianos, lo invitan unos y otros a almorzar, o a cenar, o a salir, no pudiendo aceptar todos estos compromisos, obvio. Esto provoca el enojo del rehusado. También se encuentra con su antigua novia y eterna enamorada, ahora casada con un hombre zafio y brutal. Incluso llega a mantener relaciones sexuales prohibidas con una joven del pueblo, justamente la hija de su ex novia. Su compromiso como jurado de un concurso de pintura acabará allanando el camino a sus enemigos, cuyas pinturas no son bien calificadas por el ilustre escritor. De otro lado, el alcalde llega a nombrarle “Ciudadano Ilustre”. Pero con el paso de dos o tres jornadas el dicho: “Nadie es profeta en su tierra”, se hará más verdad que nunca. Los sentimientos hostiles de algunos ciudadanos de Salas en relación con el ausente, el que se marchó, emergen con inusitada fuerza: envidia, intolerancia y odio in crescendo hacia Mantovani y su obra. Afloran las acusaciones de traición e hipocresía; violencia a más. La acogida multitudinaria y cariñosa inicial, deviene animadversión con un desenlace tremendo.

Los directores Mariano Cohn y Gastón Duprat hacen en su cuarta película dirigida a dúo, un trabajo de excelencia con una comedia caustica y a la vez dramática, trabajando e hilando muy bien el paisaje con el paisanaje. Una obra que arremete contra todos sin dejar títere con cabeza, con un “su humor vitriólico (que) apunta en todas las direcciones, tanto a la hora de ridiculizar a la ‘celebrity’ intelectual como para poner de manifiesto la cerrazón moral de los miembros de la comunidad” (Beatriz Martínez). Lo que resulta es una auténtica colisión entre el acreditado visitante y los despiadados vecinos, situación que llega a resultar cínica, demoledora, feroz e incluso con toques hilarantes que destilan irritación y amargura.

El guión de Andrés Duprat es sobresaliente, consiguiendo un pulso narrativo de alta tensión, un tempo adecuado y una frescura que hace que no perdamos ni media palabra de los excelentes diálogos y escenas que se apuntan sin ningún pudor. Libreto que yo califico de muy bueno y que conduce la trama por un incierto camino de cara al espectador. A su vez, se reflexiona sobre sobre la misma labor creativa, en este caso encarnada en el Nobel Mantovani. Me ha gustado la música de Toni M. Mir y una muy buena fotografía de Mariano CohnGastón Duprat que enmarca el film de forma luminosa.

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En el reparto tenemos la prueba viva del gran nivel interpretativo argentino con un Óscar Martínez a modo de gran institución, entonando parlamentos geniales, en el papel del escritor exitoso que retorna a su pueblo; Martínez ejecuta un personaje extravagante, cargado de contradicciones e incluso interiormente confuso, “que verbaliza a la perfección el miedo y la soledad del escritor desfondado, y la contrarréplica de que la sangre, con letra entra” (Cortijo). Dady Brieva está estupendo y convincente como el violento, tosco y psicópata amigo Antonio. La hermosa Andrea Frigerio resulta muy expresiva y convincente en su rol de Irene, la antigua novia del escritor en el perfil de mujer con miedo, infeliz y sometida a la tiranía de su marido Antonio. La bonita Belén Chavanne muy bien como la seductora Julia, hija de Irene. Estupenda la española Nora Navas, y acompañando un elenco de artistas de reparto como Iván Steinhardt (el enemigo público del pueblo), Manuel Vicente (como intendente peronista), Marcelo D´Andrea, Gustavo Garzón y Emma Rivera.

Entre premios y nominaciones en 2016 hasta la fecha de esta crítica (22/XII/16) posee: Festival de Venecia: Mejor actor (Óscar Martínez). Premios Goya: Nominada a mejor película hispanoamericana. Festival de Valladolid – Seminci: Espiga de Plata y Mejor guión. Festival de La Habana: Sección Oficial de largometrajes a concurso. Premios Sur: 9 nominaciones incluyendo mejor película y director.

Es muy interesante esta película el cual se aborda un auténtico ramillete de temas profundos y muy propios del espíritu humano. Uno de ellos es el que atañe al mismo proceso creador de un escritor que aunque marchó de su pueblo, sin embargo ha quedado atado a él en los protagonistas y paisajes que emanan de la lectura de sus novelas. O sea, Mantovani está fuera físicamente de su patria chica, pero ha quedado anclado a Salas, lugar que es protagonista y escenario de toda su obra.

De otro lado está el capítulo de la vuelta. Al inicio de llegar sus conciudadanos lo llevarán en volandas, plan papamóvil en el camión de bomberos acompañado de la reina de las fiestas hasta el Ayuntamiento, colocarán un grande y horroroso busto en medio de la plaza en su honor y le pedirán que forme parte del jurado en un concurso de pintura local. “Y así hasta descubrir que en el espacio que va de la realidad al deseo es precisamente donde todo cobra sentido” (Martínez). Efectivamente, tras este esplendente inicio al arribar, vendrá luego la cara del odio y la malquerencia.

La película trata, además, algunos debates vivos en la Argentina que se pueden trasladar a cualquier parte del mundo. Por un lado la contraofensiva ante la mirada externa y crítica de un escritor exiliado que parece llegar para subvertir el orden del pueblo. Alguien que viene de Europa “versus” el nacionalismo de sus paisanos. De otra parte está la aparente vida apacible de Salas, y la consideración de sus moradores de que allí se vive de manera aceptable, campechana, tranquilamente, algo que para Mantovani supone la cerrazón a cualquier forma de avance y de “mejora”. Y a esto que apunto, se une también el detalle de la herida abierta en el orgullo argentino que siendo siendo un país con escritores de renombre, sin embargo nunca habían tenido un Nobel de literatura, tema que la película retoma saldando esa falla con el protagonista, que por fin ha obtenido el galardón que se le negó a escritores como Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, o al insigne poeta Juan Gelman, Premio Cervantes de las Letras en 2007 (el Nobel de las letras españolas).

Es, en fin, una “comedia inteligente y feroz” (Bermejo), que logra hacer que lo pasemos bien, justamente “apelando a la complicidad y a los resortes más elevados del propio espectador y provocar emociones equiparables a la carcajada sin buscar el espasmo descontrolado”. El relato de un escritor retornado que ensaya oponer su sofisticada personalidad con los ya perdidos aires de su propia juventud, y las irrespirables señas de identidad de un poblado que ha quedado como suspendido en el tiempo y atrapado en los reconcomios discordantes del engreimiento y la animosidad, frente al mezquino y célebre escritor local (no hay que olvidar que el personaje se las trae, sólo hay que escuchar el horrendo discurso de recepción del Nobel). Hay en toda esta historia una marca, a más de brillante, sarcástica, amarga y fantasmática, que acabará por apresar al “ilustre ciudadano” en sus propios pecados y faltas. El film “demuestra que lo real y lo ficticio son dos vampiros que se chupan la sangre al alimón” (Sergi Sánchez).

Resumiendo, una película digna de verse en la que la osadía de un extravagante Nobel de Literatura provoca con su viaje a su pueblo natal, lo cual hace que emerjan con fuerza la envidia, la intolerancia y el aborrecimiento hacia su persona y su inflado “ego”; ello, junto con acusaciones de traición e hipocresía, todo en un “in crescendo” de virulencia inaudita. Y ¡ojo! las claves del film están en la última escena: la de la conferencia de prensa de Mantovani.

Se me ocurren dos ideas sobresalientes que yo saco del film: a) hay regresos imposibles (sobre cuando se trata de un engreído e infumable personaje como el protagonista del film); b) el conocido dicho: “pueblo pequeño infierno grande”.

Tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=yTZPfrAIHAw.

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