Image Image Image Image Image Image Image Image Image

Gran documental sobre los malditos incendios

Por Enrique Fernández Lópiz

Este documental está: Dedicado a todos los que luchan por salvar la naturaleza.

A veces los incendios pueden llegar a ser una noticia incluso aburrida por su abundancia en prensa, radio y televisión. Yo mismo confieso que tal vez porque me duelen mucho, a veces ni presto atención a estas noticias. Incluso su frecuencia produce sin duda un efecto de cansancio y saturación entre la población.

Y mira por donde he tenido la gran suerte de visionar antes quizá de su exhibición oficial, este excelente documental que lleva por título La vida en llamas, un documento rodado sobre la realidad andaluza, la zona sur de nuestra península, esa que antes se denominaba la España seca y que es la que más altas temperaturas arroja cada verano y el lugar donde es posible que más incendios se produzcan. En el documental podemos ver incendios en la Sierra de Huelva, en el Corredor Verde de Sevilla, en Cómpeta (Málaga). Es decir, fuegos reales y muy reales, en los que el factor humano es esencial para mitigar esos infiernos que cada año destruyen nuestros bosques, nuestra naturaleza, flora y fauna, y muchos de ellos premeditados por intereses o por esa siniestra patología denominada piromanía, enfermedad psicológica del control de los impulsos, que produce un gran interés por el fuego, cómo producirlo y deleitarse observándolo, de parte del pirómano.

Como digo, los incendios son devastadores en Andalucía, una de las regiones más áridas de Europa. Y el documental nos muestra con gran intensidad y alarde de datos técnicos, y sobre todo reparando en lo humano, tanto privadamente como en su versión de recursos que la administración pública pone para combatir este gran número de igniciones forestales.

Nos muestra y habla del operativo formado por más de 4.500 personas llamado INFOCA. Dentro del dispositivo existen unidades de élite helitransportadas que llegan a los sitios más peligrosos e inaccesibles del incendio. Estas unidades de élite reciben el nombre de BRICA (Brigada de Refuerzo contra Incendios de la Comunidad Autónoma de Andalucía). Cada BRICA se compone de 4 brigadas de 11 miembros cada una, lideradas por técnicos de extinción. En verano las brigadas hacen guardia durante 7 días seguidos, con descansos entre 48 y 72 horas. En el documento se nos muestran algunas de sus historias.

Manuel H. Martín director de esta obra ha estado tres años centrado en este proyecto, tras otros cortos muy meritorios como El árbol seco (2008) –un niño chabolista empeñado en de volver a la vida un árbol seco; El defensor (2011) –sobre los sueños de un niño por ser un superhéroe; o, 30 años de oscuridad (2011) –un soberbio drama de postguerra que optó a los Goya en la categoría de documental de metraje largo. En este documental que ahora comento, Martín hace una labor impecable de dirección, con un magnífico guión de José F. Ortuño y Jorge Laplace, y un argumento muy humano de Fernando Ureña que ha seguido durante dos años a los miembros del BRICA y también a sus novias, amigos y familiares. Gran fotografía de, entre otros, de Alejandro Toro. Hay que señalar que la recaudación que se obtenga con la proyección de este documental irá destinada a los bomberos forestales.

lavidaenllamas2

El reparto de este documental lo componen los variados y ejemplares héroes que se juegan incluso la vida para preservar el bosque y el paisaje en general a resguardo de las llamas. Así, Gustavo A. Vidal, técnico que dirige todo, incluso a los helicópteros y su cálida novia Sonia Calderas, para quienes “la naturaleza es vida”; José Antonio “El Pinturas”, singular personaje que otea el horizonte; los valientes Marcelino Jaramillo y Pedro Suero; Juan Leal (piloto helicóptero) y parte del equipo con una gran responsabilidad, pues a veces estos aparatos pueden caer accidentados y el documento muestra de hecho el drama del entierro con motivo de uno de estos accidentes; grande Antonio Curiño, brigadista, y su novia Sara Sotillo; el esforzado Luís Felipe Vázquez, preparador físico que se hace cargo de la gran preparación a que constantemente se someten los brigadistas en campos de entrenamiento a fin de estar en plenitud de forma física, sin olvidar la estabilidad psicológica; otro valiente, Juan David Martínez, técnico BRICA; Pedro Suero, otro técnico BRICA; o Marcelino Jaramillo brigadista avezado. Y dejo para el final a un personaje que me ha llamado mucho la atención: Francisco Abarca, el abuelo del equipo con más de sesenta años a quien la burocracia pretende jubilar, siendo el más entendido y trabajador de todos cuantos salen; un hombre que venció al cáncer, amante de su profesión y del bosque y capataz de su grupo. Yo querría llamar a Abarca el “sabio del fuego”, el que conoce las intenciones de las diabólicas llamas y alerta por dónde hay que abordar la tarea de extinción; toda una vida de experiencia en su batallar contra las llamas que no debería desaprovecharse por una forzada y no deseada, jubilación administrativa. Los protagonistas son estos, todos gentes trabajadoras y firmes en sus convicciones de amor a la naturaleza, gente noble y amantes del campo.

En el documental salen en vivo y en directo incendios como los producidos en la Sierra de Huelva o el perímetro de Aznalcóllar con el retén El Madroño (los retenes son unidades de vigilancia e intervención repartidas por toda Andalucía), el ruido de las llamas que “parecen aviones”, y “¡ven pacá!”, y “¡aquí estoy!”, y “¡ten cuidao!”; y “¡salte de ahí!”; fuertes brazos batiendo sierras y azadas, haciendo cortafuegos; siempre presente parte teórica del fuego: dirección del viento, combustión del tipo de madera; constantemente tomando decisiones lo más acertadas posible; enorme esfuerzo físico día y noche con mucha maña y profesionalidad; cómo sacrifican su vida por esta labor que los mantiene en estado constante de alerta y que a algunos los deja “tocados”. Y en algunas escenas, el “quejío” del cante hondo en la forma de fandango onubense.

Hace ya muchos años, un spot publicitario inundaba el tiempo televisivo y las vallas publicitarias y decía: “Cuando un monte se quema, algo suyo se quema” ¡Qué gran verdad. Los árboles, los boques, pinares, encinares, choperas, todos son para nuestro bien, purifican el aire, nos dan la noble madera –cada vez más escasa-, nos cobijan y dan sombra en las tórridas temperaturas del verano de nuestra Andalucía, temperaturas de más de los 40 grados que las copas de los árboles amortiguan, el distinguido, enhiesto y buen árbol. Y junto a él mirlos, abubillas, aves rapaces, jabalíes, ciervos y cabras montesas que caen junto a ellos cuando arden ¡Qué poco en serio nos estamos tomando esas recomendaciones y eslóganes de cada año! ¡Que hay que cuidar el monte! Que mientras muchos se bañan en la playa, hay unos hombres vigiles permanentes, que cuidan de tu arboleda. Mucha de ella y tomando el título de la famosa obra del portuense Rafael Alberti, ya, “Arboleda perdida”.

Todos nosotros quedamos hondamente afectados por un incendio. Los valores paisajísticos, los medioambientales y los culturales quedan también destrozados. Un humorista de nombre Perich escribió una viñeta que con este documental cobra todo su sentido. Si la parafraseamos diríamos: el monte no es sólo del señor Conde: ¡gran verdad! El monte, el arbolado, el matorral bajo y toda la naturaleza es patrimonio humano, de todos, tenemos que respetar y cuidar con esmero el futuro próximo de nuestros hijos.

Y hete aquí que este documental nos habla con maestría y entendimiento de sus naturales guardianes oficiales en Andalucía, como los hay en otras regiones y autonomías, los hombres y mujeres que componen esta noble institución compuesta por brigadas anti incendio con las siglas de BRICA.

Para finalizar, quiero recordar, pues viene al caso totalmente, aunque más no sean, algunos párrafos de la carta que el Gran Jefe indio Seattle envió al presidente de los Estados Unidos, Franklin Pierce, en 1854. Pueden leerla íntegra aquí.

[…]

Cada pedazo de esta tierra es sagrado para mi pueblo. Cada rama brillante de un pino, cada puñado de arena de las playas, la penumbra de la densa selva, cada rayo de luz y el zumbar de los insectos son sagrados en la memoria y vida de mi pueblo. La savia que recorre el cuerpo de los árboles lleva consigo la historia del piel roja.

[…]

La tierra es preciosa, y despreciarla es despreciar a su creador. Los blancos también pasarán; tal vez más rápido que todas las otras tribus. Contaminen sus camas y una noche serán sofocados por sus propios desechos.

Cuando nos despojen de esta tierra, ustedes brillarán intensamente iluminados por la fuerza del Dios que los trajo a estas tierras y por alguna razón especial les dio el dominio sobre la tierra y sobre el hombre piel roja.

Este destino es un misterio para nosotros, pues no comprendemos el que los búfalos sean exterminados, los caballos bravíos sean todos domados, los rincones secretos del bosque denso sean impregnados del olor de muchos hombres y la visión de las montañas obstruida por hilos de hablar.

¿Qué ha sucedido con el bosque espeso? Desapareció.

¿Qué ha sucedido con el águila? Desapareció.

La vida ha terminado. Ahora empieza la supervivencia.

Gran Jefe Seattle

It's only fair to share...Share on Facebook0Tweet about this on Twitter0Share on Google+0Share on LinkedIn0Email this to someone

Comentarios

  1. Lino Aguilar Rincón

    FELICIDADES por ésa labor que desempeña soy cursante del curso básico de combate de incendios forestales además de ser POLICÍA rescatista en la ciudad de México

  2. Enrique Fernández Lópiz

    Felicitaciones Lino, haces una labor impagable contra esta lacra que son los incendios forestales, que tanto dañan al ecosistema. Me alegra que te haya gustado mi valoración de este interesante documental “La vida en llamas”. Un abrazo

Escribe un comentario