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Giallo

Por Jon San José Beitia

El director italiano y máximo representante del género, Giallo, regresa por el camino que le dio el prestigio, haciendo una especie de homenaje con este producto endeble, donde vuelve a emplear los mismos ingredientes con resultados diferentes.

Argento emplea los mismos ingredientes que en otra época le permitieron alcanzar cierto prestigio y renombre, con asesinos en serie y crímenes, pero los tiempos que corren ya no son los mismos de por aquel entonces, el público ya está muy acostumbrado a este tipo de productos y necesita un incentivo, algo diferente que realmente merezca la pena. En este caso, lo único que llama la atención es la participación en la película del ganador del Oscar Adrien Brody y su pareja por aquel entonces, Elsa Pataky, nada más.

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La trama peca de simplista, presentando una serie de crímenes y asesinatos que un par de agentes deben investigar y seguir con atención, dedicando tiempo a seguir las pruebas que va dejando el responsable. Durante su visionado, el espectador acostumbrado a relatos más complejos espera ver giros de guion y sorpresas, pero lo cierto es que la película de Argento es muy limitada y no presenta grandes novedades. Una demostración de que los tiempos han cambiado, el público ha evolucionado y que ya no se deja sorprender con facilidad, lo que hace que la película y el argumento que presenta no despierten el interés necesario para seguir su desarrollo. Lo único que realmente sorprende es la presencia de Adrien Brody, pero claro, vista su interpretación y los pocos éxitos de crítica y público que estaba cosechando el actor por aquella época, hace que sea comprensible que se prestase para participar en semejante producto, donde lo único bueno que sacó, es que conoció a la mujer con la que tuvo una relación amorosa, Elsa Pataky. Otra actriz española sobrevalorada que se dedicó a trepar de la mejor manera que podía, teniendo relaciones con intérpretes de renombre, yo todavía no entiendo qué pudo ver en Adrien Brody, si no era el éxito y el poder. La aportación de Elsa Pataky es excesivamente lamentable y bochornosa, parece que sólo sabe emitir sonidos molestos por la boca, en lugar de interpretar, parece que gritar es interpretar, viendo a lo que se dedica durante todo el metraje. Un simple florero en un relato previsible y carente de interés.

Dario Argento demuestra que no tiene la barita mágica del éxito y que, en la actualidad, su cine se alimenta de éxitos del pasado, pero que no ha sabido evolucionar y actualizarse. Giallo es un producto homenaje fallido y decepcionante para sus seguidores.

Jon San José Beitia

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