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Fury (Corazones de Acero)

Por Alejandro Arranz

-Una película bélica del montón, con rastros de genio pero también demasiados tópicos. El tramo final aunque emocionante, sobra por completo.
-La película de Ayer es cruda, violenta y sin conseciones, y los actores son buenos, el problema es que casi todo lo que hay aquí sólo hace que recordarnos a otras películas mejores.

Tras sorprender tanto a crítica como a público en 2012 con la impactante cinta, End of Watch, el director David Ayer nos presenta este año dos nuevas películas, por un lado Sabotage con Arnold Schwarzenegger y por otro el drama bélico sobre la SGM, Fury, o Corazones de Acero si sois de esos a los que les gustan más los infames cambios de los títulos al castellano. Pues bien, esta nueva película de Ayer pintaba bastante bien, a pesar de los peculiares peinados y de esa forma aún más peculiar de hacer que las balas trazadoras parezcan lasers de Star Wars. Primero estaba el tratamiento aparentemente oscuro y crudo de la cinta, después el guión del propio director, parecía que se iba a centrar mucho en las emociones de los personajes y en sus relaciones, y por último el reparto. Brad Pitt a la cabeza de una brigada de cinco hombres: Shia LaBeouf, Logan Lerman, Jon Bernthal y Michael Peña. Un reparto interesante de por si, completado por un par de secundarios potentes como Scott Eastwood y Jason Isaacs.

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El director norteamericano ha intentado diferenciar su película del género sin demasiado éxito, si bien hay suficientes elementos diferenciadores el grueso del filme resulta simple, soso y usual. Las ideas de Ayer para entregar una historia diferente funcionan a medias, pues aunque son detalles ingeniosos y bienvenidos, o bien no están lo suficientemente desarrollados o son simplemente detalles, pequeñas pinceladas que serían auténticas bocanadas de aire fresco para el género si la estructura y el guión en general no estuviera tan trillado. El hecho de que la acción se desarrolle casi enteramente dentro de un tanque es algo distinto que a penas habíamos visto en el género y el tratamiento de las relaciones entre compañeros y como estos afrontan las horribles cosas que presencia y hacen está bien en la premisa pero no bien desarrollado, falta carne en la sartén. Un acierto rotundo es la crudeza que presenta el filme, sin sentimentalismos ni concesiones a la hora de actuar, Ayer muestra la violencia de la guerra sin cortarse y captura algunas emociones de sus personajes con suma habilidad, algo que se debe también a la buena labor realizada por el reparto.

Brad Pitt realiza una potente interpretación, que es desde luego uno de los mejores puntos del filme -sino el mejor-, el resto también, entre ellos LaBeouf y Peña, logran añadirles matices fascinantes a personajes bastante estereotipados.

Ayer capta algunos fotogramas muy impactantes y como he apuntado antes su trabajo como director cuenta con otros puntos a favor, sin embargo a la hora de lograr que su película se quede en nuestra memoria como lo hicieron los ahora clásicos en su día, le sale el tiro por la culata. Cuanto más avanza la película más convencional se vuelve la historia, hasta llegar a ese último tramo innecesario con desenlace insustancial. El trabajo de montaje es bueno, ya le gustaría a muchas películas actuales tener un ritmo tan emocionante en el climax como ésta, pero de que vale si toda la batalla final surge de una decisión estúpida precedida además por un momento de grandiosidad muy típico del Hollywood actual. Otro problema es la banda sonora, algo grandilocuente para lo que Ayer parecía querer conseguir, una composición menos épica habría estado mucho mejor. A pesar de todo y aunque no vaya a permanecer en nuestra memoria como una película relevante, el trabajo de David Ayer no pasa desapercibido. Es una cinta bélica con recursos, centrada en las emociones de sus personajes antes que en las grandes hazañas (al menos hasta el tramo final), surgen problemas al intentar hacerla importante dentro del género, pero queda como un buen entretenimiento, bien realizado y con un par de fotogramas a revisionar.

Un drama bélico descarnado y oscuro que intenta revivir el género con algún acierto nada desdeñable, Fury es una película interesante, que nos muestra el horror de la guerra desde una visión algo unidimensional pero sin duda impactante. Con el tiempo la convencionalidad se apodera del relato, pero el entretenimiento no cesa y el trabajo actoral merece la pena.

Alejandro Arranz

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