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Following, Nolan begins

Por Antonio Clemente

Todo director que se precie tiene sus comienzos. Ninguno por amor al arte nace directamente en la cúspide, por eso es interesante, de vez en cuando, echar la mirada atrás y descubrir los cimientos sobre los que se basa su filmografía. Christopher Nolan no sería la excepción.

Es curioso como el público tiende a recordar y de esta forma a encumbrar o a desterrar la carrera de un director por sus últimas obras sin valorar el peso de toda su filmografía. Los casos de Tim Burton y M. Night Shyamalan son dos buenos ejemplos de ello. En el caso del británico Christopher Nolan, con tan sólo ocho películas en su haber, el hype o fascinación por este director ha sobrepasado cualquier límite conocido. La culpa de este efecto la tiene la trilogía de El Caballero Oscuro, tres grandes películas pero que de alguna forma ensombrecen de manera injusta el resto de su carrera.

Para entender el cine de Nolan casi por obligación se deben visionar Memento (2000) y sobre todo su opera prima, Following (1998).

Rodada en blanco y negro en su Londres natal, con un irrisorio presupuesto de poco más de seis mil dólares y un grupo actoral prácticamente desconocido y semiprofesional, Christopher Nolan firma el guión de la extraña historia de Cobb, un escritor en crisis creativa que se aficiona casi de forma terapéutica a seguir por la calle a gente desconocida, nunca seguirá dos veces al mismo individuo y nunca contactará con él. Pero la excepción confirma la regla, y al verse atraído por un misterioso tipo entrará en su juego con consecuencias muy arriesgadas.

Nolan, en este film de poco más de una hora, ya deje entrever lo que a la larga formará parte de su estilo y se convertirá en marca de la casa, la autodestrucción de sus personajes, de ahí que el protagonista tengo numerosos nexos en común con el desarrollo de los principales personajes de su filmografía, todos ellos caracterizados por oscuras obsesiones, profundas batallas interiores y esa sensación de culpabilidad que hacen imposible su existencia. Narrada con saltos en el tiempo haciendo un brillante uso del montaje, recurso que exprimiría al máximo en la genial Memento (2000), y un uso de la cámara en mano muy efectivo y apropiado para la historia, el cual dudo si fue casual debido al bajo presupuesto, convierten a Following en un excelente ejercicio cinematográfico y demuestran que el talento de su director no era fruto de la casualidad.

Con este film, el cual durante el visionado me recordaba continuamente a Inception (2010), no tanto en las formas pero sí muchísimo en el fondo, Christopher Nolan  colocó la primera joya de su particular corona. Una película brillante y fresca que, lógicamente, contiene errores de novato pero donde se camuflan de forma perfecta por la gran cantidad de acierto que posee. Una película desconocida para el gran público pero necesaria descubrir.

A modo de curiosidad Following contiene dos sutiles “guiños” premonitorios en la carrera de Nolan. El primero es el nombre de Cobb al que años después Nolan volvería a utilizar para el papel de Leonardo Dicaprio en Origen (2010) y el segundo, y más certero para que el friki se lleve las manos a la cabeza y comience a meditar, es la pegatina del logo de Batman en el plano de una puerta. Aquí os dejo la muestra. Valorar vosotros mismos.

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@elminicritico

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Comentarios

  1. Alberto Gonzalo

    Gran artículo. Nolan va a cumplir su sueño de juntar a Superman y Batman en una película, Christian Bale ha jurado que no quería volver a interpretar el personaje, sin embargo, le acaban de ofrecer 50 millones por hacerlo… ¿Qué pasará?. Nolan mereció, por lo menos, el óscar al mejor guion por Inception, (también lo mereció por Memento) para mi fue la mejor película de 2010, por delante de La Red Social y El discurso del rey, otro al que le deben más de una…

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