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Fin: apocalipsis casposa

Por Antonio Clemente

Siempre me he considerado un gran defensor del cine patrio, un cine que aún hoy en día arrastra la pesada herencia de la época del destape, el turismo, las suecas y demás fauna variopinta en la que sus máximos exponentes fueron aquellos dos caraduras apellidados Pajares y Esteso.

Pero por suerte eso es pasado y primero en los ochenta y más tarde en los noventa surgió una hornada de directores con un talento espectacular y con una única intención que no era otra que la de sorprender. Ejemplos como Alejandro Amenábar, Enrique Urbizu ó Álex de la Iglesia dan fe de que aquel cine inclasificado, de género, con una imaginación y puesta en escena pocas veces vista en España llegaba con fuerza y unas ganas de reivindicación descomunales.

De eso ya hace unos añitos. Lo realmente bueno de aquello es que se plantó la semilla del cine que se rueda hoy en día en nuestro país, pero que el público sigue injustamente dándole la espalda.

Esta pequeña introducción me viene como anillo al dedo para poder hablaros del debut en la dirección de Jorge Torregrossa, Fin, una película de género apocalíptico basada en la novela de David Monteagudo.

Fin arranca cuando un grupo de jóvenes amigos se reúne quince años después en una casa de campo, aislados de la sociedad, y plantean pasar la noche de San Juan como lo hicieron en sus años mozos. Pero algo extraño ocurre esa noche que hará que sus vidas cambien por completo.

La verdad es que contándolo de esa forma parece que estamos ante una película como mínimo interesante, que tiene la clara intención de atraparnos desde su inicio y hacernos pasar un mal trago durante el resto de metraje. Pero no, no es así.

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Y aquí es donde vuelvo a la pequeña introducción que escribía al comienzo del texto para pedir de forma unísona que el cine español necesita cine de género, pero no cine de género donde todo valga, no. Cine de género de verdad, un cine que no haga real el maldito dicho de el cine español es muy malo” , cine que nos deje con la boca abierta y que orgullosamente digamos es cine español” .

Me encantaría pensar eso de Fin, pero me es imposible. No veo el más mínimo detalle que saque a flote esa sensación porque la película es un desastre de principio a fin. Carece de personalidad, sin el más mínimo toque de dramatismo que nos sumerja en la historia y una puesta en escena que uno se pregunta si Torregrossa alguna vez ha visto algún film de este tipo para que, por lo menos, copie los códigos del género y brinde una decente atmósfera, la que la historia necesita.

Una de las cosas que más choca es el horrible guión. Y choca porque detrás de el libreto no están otros que el señor Jorge Guerricaechevarria, habitual del cine de Alex de la Iglesia, y Sergio G. Sánchez, autor del guión de El orfanato (2007) y Lo imposible (2012), y a estos dos no se le pueden perdonar algunos diálogos sacados de Al salir de clase o Compañeros.

Por otra parte, el grupo de actores en un error de casting por buscar caritas guapas y no actores de verdad hace aguas por todos lados, sin personalidad, con interpretaciones casi insultantes en especial las de Clara Lago, Andres Velencoso y Blanca Romero. Una lástima ver entre tanta purria a Maribel Verdú, ¡¡Maribel, hija, que tienes una reputación!!

Y poco más se puede decir de esta cinta, una película que en las manos de otro hubiese llegado a ser un muy buen film, porque la historia lo merece y nosotros como público exigente también la merecíamos. Seguiremos esperando.

@elminicritico

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Comentarios

  1. Cinepata

    FIN: Si ya el nombre tiene menos personalidad que una piedra. Por cierto, en cuanto apareció el título en pantalla es cuando me debería haber marchado de la sala porque no merece la pena ver como destrozan una buena idea en algo tan penoso.

    Guerricaechevarria debió colaborar en el guión sin ganas y pendiente tan sólo de cobrar su cheque.

    De los actores y actrices mejor me guardo mi opinión. En el fondo ellos sólo siguen indicaciones y si tienen que decir frases insulsas e interpretar escenas que rozan lo cómico por lo absurdas que son, pues tampoco es que puedan hacer demasiado para salvar la película.

    • Antonio Clemente

      Lo que ocurre es que los actores por muchas directrices que reciban deben saber en que proyectos se meten porque pueden llegar a hundir su carrera.

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