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Extraño mashup que no cubre con solvencia sus carencias

Por Enrique Fernández Lópiz

Nunca antes había visto una hibridación de Western con Ciencia Ficción. Y ayer, con esta película, me llegó el momento. Un solitario hombre (Daniel Craig) se despierta herido en pleno desierto, sin memoria y con un extraño grillete metálico en su muñeca. Tras matar a unos vagabundos que pretendían agredirle, se adentra en el pueblo de Absolution donde el predicador Meacham (Clancy Brown) le cura las heridas. A continuación Craig le ajusta las cuentas a un borracho violento llamado Percy Dolarhyd (Paul Dano), y el Sheriff Taggart (Keith Karradine) lo detiene a la vez que reconoce al extraño como Jake Lonergan, un conocido forajido, lo cual que también es detenido con la ayuda de de una extraña mujer, Ella Swenson (Olivia Wilde). El padre de Percy, el coronel Woodrow Dolarhyde (Harrison Ford), es un ganadero rico quien junto a sus hombres pretende que su hijo sea liberado de la cárcel, e igual pretende con el extraño Jake. Y en medio de estas pugnas, una nave alienígena comienza a atacar la ciudad. Percy, el sheriff y muchos otros habitantes del pueblo son atrapados por unos largos látigos que cuelgan de la parte inferior de las naves, y son secuestrados. Pero el grillete extraño que lleva en la muñeca Jake se activa y se convierte en un arma de gran poder, derribando una de las naves de un solo tiro y poniendo fin al ataque.

La película se desarrolla en el viejo oeste, allá por 1873, época y lugar en que colonos e indios libran un duro enfrentamiento por el dominio del territorio. También juega su papel beligerante una banda de forajidos cuya violencia se enfrenta al resto de protagonistas. Pero cuando hacen su aparición las naves extraterrestres (platillos volantes muy al estilo de los años cincuenta) y seres de otro planeta que ponen en riesgo la integridad de los humanos que habitan el lugar, en ese punto es cuando colonos, forajidos e indios han de conjuntar fuerzas y aunar estrategias, cada cual utilizando sus armas y formas de lucha, para acabar con el enemigo exterior común.

Cuando terminé de ver esta película me pareció una zoncera, pero como siempre hago, dejo transcurrir la noche y parte del día, y cuando tengo tiempo retomo mis impresiones sobre el film y comienzo a escribir mis comentarios sobre el mismo. Creo que hay que dejar que se decanten las primeras impresiones y hacer la digestión del visionado, para hacer una valoración lo más ajustada e imparcial posible sobre una película (y sobre otras cosas también). Sólo se salvan dos casos, que se refieren a cuando las cosas están claras como el agua clara: a) las películas maravillosas que en su esplendor no tienen vuelta de hoja; y b) las películas malas de solemnidad, para las que no cabe ni el esfuerzo de escribir una línea. Pero el caso de Cowboys & Aliens no es una cosa ni otra.

He leído por algún sitio que esta película es un “mashup”, y no le falta razón, o sea, es un collage, es una obra que usa y combina contenidos de más de una fuente, para crear un nuevo producto, visualizado en una unidad distinta. O sea, en esta peli se combinan géneros diferentes, distintas temáticas y se visiona una historia conjuntada y única. Concretamente, el western, la acción, los indios, los alienígenas, el amor, etc. Dicho esto, me pregunto ¿con qué derecho voy a juzgar severamente esta película que seguro habrá hecho las delicias de muchos jóvenes y no tan jóvenes? A mí, la verdad, me resultó simplona, pero creo que hay que tener en cuenta otras cosas que le confieren algo de positivo al film. Veamos.

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La dirección de Jon Favreau (con la cobertura digital de Spielberg) yo diría que es profesional y ajustada, sobre todo dada la polivalente autoría de un guión, dispendio hollywoodiense con una docena de guionistas de la que sólo me constan cinco: Alex Kurtzman, Roberto Orci, Damon Lindelof, Mark Fergus y Hawk Ostby. El guión está basado en un cómic, o novela gráfica como gusta decirse actualmente, publicada en 2006, escrita por Fred Van Lente y Andrew Foley, y con dibujos de Dennis Calero y Luciano Lima. Esta seducción de Favreau y Spielberg por el cómic hizo decir al director Favreau (el realizador por cierto de las dos entregas de Iron Man): Lo de mezclar alienígenas y western es una idea tan buena que no comprendo cómo no se le ha ocurrido antes a nadie. Y es que realmente, esta cinta huele pero que mucho a cómic. Tiene una buena puesta en escena, un buen montaje, una adecuada música de Harry Gregson-Williams y una fotografía excelente de Matthew Libatique. O sea: ¡a divertirse chicos! Pues como apunta J. Costa: “… Favreau y sus deslumbrantes guionistas de la escuela Abrams replican mutando la enigmática figura en un abducido. Cowboys & aliens es como un mashup casi perfecto, que se olvida de ironías, proporciona carne a todas sus figuras -hacía tiempo que Harrison Ford no estaba tan bien- y, en sus mejores momentos -el rescate de la chica sobre el caza alienígena-, parece el sueño libidinal de un cinéfilo mutante hecho puro espectáculo.

No obsta todo lo dicho para que se perciba en el guión una falta de lógica argumental acompañada de otra falta de lógica interna donde el poder armamentístico, la potencia o la vulnerabilidad de unos y otros, cowboys-forajidos-indios y alienígenas, va cambiando según se le antoja a los que escriben la historia. E incluso choca que la alta tecnología galáctica se viene abajo cuando a la historia le interesa, siendo vencida por los primitivos coltes de Lonergan y Dolarhyde. Yo creo que esta peli, que puede resultar entretenida, repito, para la chiquillada, no encuentra el nexo de unión entre el western y la ciencia-ficción ni por asomo.

El reparto es de actores conocidos, así, Daniel Craig cumple en su papel de duro y violento personaje, rol de un individuo atractivamente curtido –toda vez abandona su agente 007. Harrison Ford, ya en plena madurez, no la va a la zaga con una interpretación genuinamente propia de sus papeles tipo Indiana Jones (a pesar de su hijo, un juvenil y redomado imbécil: Paul Dano), y también quiero destacar el buen hacer y la belleza de Olivia Wilde. Y luego, acompaña una red de actores y actrices que la verdad, cumplen sus papeles con credibilidad y suficiente profesionalidad: Noah Ringer, Sam Rockewell, Abigail Spencer o Keith Carradine por mencionar algunos.

El mensaje de este film es de sobra conocido. La cosa está en que al principio hay enfrentamientos diversos: la gente del pueblo encabezados por el terrateniente y “manda” del lugar (Harrison Ford), los bandidos, cuyo jefe aunque no se acuerde de ello es Daniel Craig, y los pieles rojas. Y claro, en cuanto aparecen unos terceros, o cuartos, que son los extraterrestres, se unen todos a una como Fuenteovejuna contra los “marcianos”. Y de ahí que el resto de la peli, desde que los enemigos externos se hacen patentes en la vida de los lugareños, bandidos, vaqueros, indios, cada cual pone su sabiduría e ingredientes de guerra para combatir a los alienígenas y echarlos del oeste y del mundo en general –digo yo-, lo cual que consiguen, merced a su empecinamiento y conjunción, y a unas dosis de fantasía sin límite. Y este es el principal mensaje: si te quieres llevar bien con tu enemigo, búscate otro enemigo, y a ser posible, peor que el anterior y, por supuesto, enemigo de ambos. Y qué mejor que unos extraterrestres para ello.

Algunos dicen, por esto que acabo de explicar, que la película es mucho concepto y poco contenido. Otros apuntan que no es “ni carne ni pescado”. El de más allá señala que es un producto simpático y resultón; y, la verdad, a nadie le falta su pizca de razón. Siempre me admira la diversidad de posibilidades que se dan entre los diferentes críticos ante un mismo film. Y es que no puede ser de otra manera, pues que cada cual tiene sus preferencias, gustos, cultura, idiosincrasia y rasgos de personalidad y caracteriales, sus ideas latentes, su preconsciente y más, todo lo cual nos polariza en un sentido u otro ante una misma obra artística. Sobre todo en este tipo de cintas que ni son, como apuntaba antes, un desastre cinematográfico, ni tampoco una obra cimera; es en estas obras intermedias, donde más se da la opinión crítica diversa.

En resumen: película para pasar el rato, extraño collage, que no obstante, no puede cubrir con solvencia sus carencias y limitaciones.

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