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EXODUS dioses y reyes

Por Jon San José Beitia

Desde que tuviera éxito La pasión de cristo de Mel Gibson, parece que las productoras de Hollywood y sus directores han vuelto a echar la vista atrás para volver a traer producciones relacionadas con el santo evangelio, reviviendo una etapa gloriosa del cine, como fueran producciones como Los diez mandamientos, Ben Hur, Espartaco, etc…

Parece que Ridley Scott se dio un buen golpe en la cabeza rodando Gladiator, puesto que desde que hiciera esa película se ha empeñado en tirar por la borda toda su trayectoria con producciones épicas que han sido y se recordarán como históricos fracasos, sirvan de ejemplo Prometheus, El reino de los cielos y ésta que nos ocupa. Parece que disponer de todos los medios económicos posibles no le sienta bien al director, que se ve superado por el material que tiene entre manos. En el pasado y con menos medios fue capaz de ofrecer grandes obras maestras como Blade Runner y Alien. No sé por dónde, pero estamos perdiendo a Scott, veremos lo que hace con la secuela de Blade Runner

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Exodus no se salva de la inevitable comparación con Los diez mandamientos de Cecil B. DeMille y sale perdiendo por goleada a pesar de contar con un buen reparto y unos novedosos y espectaculares efectos especiales; la película se destruye por las plagas del ego cinematográfico de Hollywood. Como ya ocurriera con Noé, Exodus reyes y dioses tropieza con la misma piedra, tratando trasladar un relato conocido por muchos de una forma alejada de la fe y el evangelio. Los responsables de la película y el propio director se empeñan en dar sentido a las metáforas del antiguo testamento, apoyándose en una serie de premisas que rompen la esencia del relato original. Les hubiera salido mejor declinarse por la opción religiosa que tratar de dar sentido y cabida a la ciencia para dar explicación a todo lo que ocurre.

El argumento sigue el relato conocido por todos, pero lo hace a su estilo, dando soluciones y planteamientos racionales a la narración, cayendo en lo ridículo e insultante. Mención especial merece la explicación de la plaga del agua roja, se sacan de la manga una serie de situaciones que superan lo ridículo y vergonzoso. Ridley Scott abusa de espectacularidad y se nota que la película ha sufrido diferentes recortes para evitar su larga duración, lo cual explica cómo muchas cosas no tienen la coherencia y cohesión necesarias.

Es un entretenimiento épico, una gran producción con grandes efectos especiales y un gran intérprete en su reparto como Christian Bale, pero no funciona nada, se hace fría, previsible y no logra trasmitir emociones ni un mensaje interesante. Una auténtica vergüenza que las productoras y el director hayan invertido tanto tiempo y dinero en semejante bodrio. Hay numerosas adaptaciones de Los diez mandamientos que, con peores efectos especiales, son mucho mejores que ésta.

Jon San José Beitia

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