Image Image Image Image Image Image Image Image Image

Excelente película sobre béisbol, que es algo más

Por Enrique Fernaández Lópiz

En 2001, Billy Beane (Brad Pitt), director general de los Atléticos de Oakland un modesto equipo de la liga de béisbol norteamericana, se hizo famoso por conseguir sonados éxitos en este deporte a través del denominado método “Moneyball”. Dicho método consistía en un programa informático con técnicas estadísticas, con el cual confeccionaba equipos, atendiendo al ahorro en recursos económicos, con relación a mayoría de los equipos de las Grandes Ligas norteamericanas. La cosa era que lograba buenos equipos con poco dinero.

Moneyball: Rompiendo las reglas es una película sobre el béisbol, pero no sólo. También es un film metafórico sobre cómo jugar en la propia vida, sobre cómo manejamos nuestros recursos economías, y no sólo dinerarias. Es una película sobre cómo optimizar al máximo nuestras actividades y comportamientos.

Sin duda es una película intensa e inteligente muy bien llevada en su dirección por Bennet Miller en su segundo film después de Truman Capote, 2005 y antes de la genial Foxcatcher de 2014, cuya crítica saldrá en breve en estas mismas páginas. Muy sabiamente, lo que Miller plantea es la lucha e incluso el antagonismo entre la “intuición” y las “estadísticas”. La película está vertebrada por un gran guión de Aaron Sorkin y Steven Zaillian, basado en la novela de Michael Monroe Lewis, un escritor de Nueva Orleans que en 2011 escribió su obra Moneyball en la que cuenta la historia real del gerente general de un equipo de béisbol, que con la ayuda de joven economista Peter Brand (Joanah Hill), utilizará la estadística para fichar a los jugadores más oportunos; un método que no es compartido por sus compañeros, ni por el entrenador del equipo Art Howe (Phlip Seymour Hoffman). O sea, lo que propone el libreto es volver al viejo adagio de que el quid no es ganar o perder, sino cómo se ha de jugar.

Además de una gran dirección y un guión impecable, el film tiene una buena música de Mychael Danna y una gran fotografía de Wally Pfister.

monayball2

En cuanto al reparto, tenemos como principales bazas a un Brad Pitt sembrado que junto a un enorme Jonah Hill hacen que Beane y Brand, los personajes principales, parezcan una pareja realmente importante, donde no faltan buenas dosis de humor con sus variados matices en las interpretaciones, como también grados de patetismo, lo cual que ayuda a que este film no sea meramente una historia deportiva. Hoffman está igualmente genial como entrenador en la oposición, y acompañan un elenco actoral de primer calibre con personajes como Robin Wright, Stephen Bishop, Chris Pratt, Kathryn Morris, Tammy Blanchard, Glenn Morshower, Erin Pickett, Sergio Garcia o Jack McGee.

Premios y nominaciones en 2011: Oscar: 6 nominaciones, incluyendo mejor película y guión adaptado. Globos de Oro: 4 nominaciones, incluyendo Mejor película dramática. Premios BAFTA: 3 nominaciones: Mejor actor (Pitt), actor secundario (Hill) y guion adaptado. Critics Choice Awards: Mejor guión adaptado. 3 nominaciones. Círculo de críticos de Nueva York: Mejor guión y actor (Brad Pitt). Satellite Awards: 4 nominaciones, incluyendo mejor película y guión adaptado. Festival de Toronto: Sección oficial largometrajes a concurso. American Film Institute (AFI): Top 10 – Mejores películas del año. Asociación de Críticos de Chicago: Mejor Guión Adaptado.

Ocaña menciona una sentencia que en su día proclamó el famoso entrenador de fútbol del Manchester United, Alex Fergusson cuando dijo: Hay 18 jugadores con los que uno parte a la guerra, pero luego se crean vínculos de confianza. Es como la familia. Así que puede ocurrir que uno pierda la lucidez necesaria para juzgar el valor de un jugador, y eso es un gran peligro.

Y es igual fútbol que béisbol, pues cualquier deporte es algo más que mero deporte, es como una representación de la existencia y de la lucha ante las adversidades. Como escribe Ocaña, esta película trata sobre el modo de experimentar el aliento del triunfo y del fracaso; sobre la constancia, la nobleza y la profesionalidad; sobre la vida, porque todo es extrapolable a ella. Una obra extraordinaria que sin ser solo una película deportiva es una de las mejores películas sobre deporte de la historia. Y, atención, sin secuencias de partidos; apenas uno, y entrecortado.” Y así es, apenas hay deporte en la película, pero sí mucha filosofía de fondo, economía a flor de piel, camaradería, psicología y muchas cosas más. Todo ello de la mano de dos reputados guionistas con experiencia en el mundo deportivo, Steven Zaillian (En busca de Bobby Fischer, 1993) y Aaron Sorkin (Sports night, 1998, una serie sobre periodismo deportivo); y ambos de la mano de uno de los directores más brillantes de los últimos tiempos, Bennet Miller, cuyo último film por cierto, se centra igualmente en el tema deportivo, la lucha olímpica, en una obra sin fisuras como es Foxcatcher.

Y si tuviéramos que hablar de epistemología, habría que decir que esta película no es intuitiva o fenomenológica, es positivista y propone que nos fiemos de las ecuaciones matemáticas, como propone Peter Brand (Jonah Hill), un tipo gordito y lunático capaz de trasladar el béisbol y todas sus estrellas a sistema binario. Y apoyado por Billy Beane, curioso personaje fracasado pero con trazas de ganador, que representa con gran estilo Brad Pitt. De ahí los enfrentamientos entre los personajes, la ciencia versus la tradición, y cómo hay momentos memorables en la película en los que se discute la visión del mundo: Billy Beane (Pitt) asume los despiadadas pruebas científicas de su ayudante Jonah Hill y la manera en que ese nuevo método estadístico, a veces contra natura, se muestra eficaz colisionando con la muralla de la tradición que promueve unos estupendos y ejemplares duelos con el entrenador (Seymour Hoffman).

En resolución, es una película sobre béisbol pero puedes (y debes) verla aunque no entiendas nada de este deporte, porque el gran atractivo del film está en la vertiente humana del mismo. En España se ha titulado o subtitulado Rompiendo las reglas, y es que romper las reglas es justamente lo que hace el protagonista. Y para ello debe luchar contra viento y marea. Es una película con mensaje, convincente, película que puede ayudar porque que enseña y apunta muy claramente que existen otras posibilidades que las marcadas por la inercia y por la costumbre. Aconsejable en general, y en particular para estos tiempos de crisis donde se impone la creatividad, la imaginación y el talento.

It's only fair to share...Share on Facebook0Tweet about this on Twitter0Share on Google+0Share on LinkedIn0Email this to someone

Escribe un comentario