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Excelente film para minorías

Por Enrique Fernández Lópiz

En La locura del rey Jorge se desarrolla la historia durante el reinado de Jorge III de Hannover (1760-1820). El rey Jorge de Inglaterra, sufre un de altos picos de humor y bajonazos inopinados; o sea un cuadro ciclotímico o maníaco-depresivo (o bipolar que se diría hoy) que va a más, en forma de locura fehaciente, que lo pone en la cuerda floja. Así, parece obvio que ha de apartarse del mandato del reino. Su hijo, el Príncipe de Gales (futuro Jorge IV) y algunos políticos planean formas para incapacitar definitivamente al rey y arrebatarle el trono.

Se trata de un film de 1994 dirigido por Nicholas Hytner y adaptado por Alan Bennet a partir de su propia obra de teatro de igual título. A partir de la enfermedad del rey Jorge III y el deterioro en la relación con su hijo, la obra se centra en el periodo alrededor de la crisis de Regencia de 1788.

Nigel Hawthorne interpreta el papel principal, siendo Helen Mirren quien aparece como reina Carlota, Rupert Everett como el Príncipe de Gales y Julian Wadham como W. Pitt, el Primer Ministro del Reino Unido. Todos estos excelentes intérpretes, son dirigidos magníficamente por Nicholas Hytner. Además, este drama histórico cuenta con una brillante dirección artística (que mereció el Oscar de ese año), gran banda sonora de George Fenton que es una delicia para los amantes de la música clásica, y buena fotografía de Andrew Dunn.

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Entre premios y nominaciones de la época 1994-1995 tiene: 1994: Oscar: Mejor dirección artística. 4 Nominaciones. Festival de Cannes: Mejor actriz (Helen Mirren). 2 nominaciones. Nominada al Goya: Mejor película europea. 1995. 3 premios BAFTA, incluyendo maquillaje y actor (Hawthorne). 14 nominaciones.

Hay que darles el merecido mérito a las películas británicas en lo que toca, tal el caso, a sus exquisitas interpretaciones, en particular a Helen Mirren y al histriónico Hawthorne; también a la escenografía y la cuidada realización. Además, este film hace gala de un humor cáustico, sátiro y en ocasiones agresivo que me ha llamado poderosamente la atención por su acidez y capacidad para hacer saltar los fusibles del espectador.

Cine de época, cuidado, hecho con esmero hasta el detalle, gran dirección artística que le valió un Oscar ese año, lo cual que es inmejorable en vestuario y los preciosos detalles de que hace gala en casi cada escena; el humor irónico del que hablaba antes no decae y mantiene el ritmo de la película durante todo el metraje.

Sin embargo en su momento no tuvo éxito de público, lo que quizá hiciera que perdiera su candidatura a los Oscar frente a Forrest Gump. Esto prueba que es una película para minorías. Testimonio de ello son las pocas referencias que tiene este film de parte de la crítica. Y sobre todo, como ya he señalado, el escaso éxito comercial que tuvo en su momento. No es, pues, ni mucho menos una película de masas, lo cual que no le resta un ápice de mérito.

De hecho, no siempre lo multitudinario, lo efectista o lo que tiene gran acogida de público ha de ser con mucho lo mejor. Juan Ramón Jiménez decía que es preferible estar con la minoría siempre. No seré yo tan exagerado, pero en algunos aspectos de la vida, y el cine es uno de ellos importante para mí, estoy plenamente de acuerdo con este aserto. Cada vez veo más películas en las que estamos dos o tres espectadores en la sala, o sea una gran minoría, y resultan ser deliciosos filmes. Amén.

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